Fachada del edificio incendiado por elementos de extrema derecha. FOTO: CACHO
Fachada del edificio incendiado por elementos de extrema derecha. FOTO: CACHO

A las 3 de la madrugada Doris Benegas es avisada de que su despacho, en el que el Movimiento Comunista (MC) tenía su sede, está ardiendo. Era la madugada del domingo 8 de diciembre de 1979. En el incendio, reivindicado por un Comando Antimarxista,  falleció un matrimonio que vivía en el piso superior: Manuel Álvarez y Victoria Arranz. El atentado nunca fue investigado por la Policía. Hoy, 37 años después, la extrema derecha ha vuelto a actuar contra Doris Benegas, destrozando cuatro murales realizados en su memoria en cuatro barrios de la ciudad.

“Me avisaron de que la sede ardía, a las tres de la madrugada. Fue un domingo...", recordaba Doris Benegas al ser preguntada en 2009 por el trágico suceso, que marcó el inició de la escalada de la violencia ultraderechista que, en connivencia con la Policía, campó por la ciudad durante tres años haciéndola acreedora al nombre de 'Fachadolid'.

El despacho y a la vez sede del MC estaba muy cerca de la Plaza Mayor, en la calle Matías Sangrador. Una calle por tanto céntrica pero muy pequeña, que se recorre con 55 pasos. En la actualidad, en el único portal existente, el número 3, tienen su despacho varios abogados, administradores de fincas, inmobiliarias, consultorias fiscales... En 1979, los almacenes Casa Sierra, negocio al que suministraba la víctima Manuel Álvarez; un taller de costura y la sede/despacho.

Cuando Doris Benegas llegó aquella madrugada a la puerta de su despacho quedó sobrecogida. El edificio antiguo ardía como una tea ante la impotencia de los bomberos para sofocar las llamas. A pie de calle, el alcalde socialista Tomás Rodríguez Bolaños, que llevaba en el cargo tan solo 5 meses y unos días, seguía las operaciones de extinción.  A Doris se le impidió en un primer momento el paso y tuvo que regresar a su domicilio a por el contrato de alquiler con el que acreditar que tenía arrendado el piso de la segunda planta.

Dependencia tras el incendio de la calle Matías Sangrador. FOTO. CACHO.
Dependencia tras el incendio de la calle Matías Sangrador. FOTO. CACHO.

Fue Doris la que, cuando el día empezaba a clarear y el fuego parecía estar bajo control, insistió en saber qué había pasado con sus dos vecinos del inmueble, con los que mantenía "una relación cordial". Ella y el alcalde subieron linterna en mano escaleras arriba escoltados por varios bomberos hasta el tercer piso, donde se encontraba la casa abuhardillada que compartían desde hacia años Manuel y Victoria. Tras forzar la puerta no vieron nada. Una densa humareda envolvía la estancia destrozada.

Los cuerpos calcinados del matrimonio no aparecerían hasta doce horas después. El de ella, sepultado por los escombros, había caído a la segunda planta al hundirse el piso por las llamas y el de su pareja, detrás de la puerta de la vivienda. Poco antes del informativo de las 14.30 horas, cuando aún no habían sido localizados los dos cádaveres, una llamada a Radio Popular reivindicaba la autoría del atentado: 'El incendio de la sede del Movimiento Comunista ha sido efectuado por un comando antimarxista. ¡Viva Franco! ¡Arriba España!'.

Aunque parezca mentira el incendio en el que murieron dos personas no fue investigado. Doris Benegas denunció el hecho. Pero nunca hubo detenciones ni juicio.

La Jefatura de la Comisaría de Felipe II reconoció en 2009 al periodista Pablo García no disponer de ninguna información. "No hemos encontrado nada de documentación dado que no hubo detenciones y ha transcurrido tanto tiempo", dijo la policía.

La inexistencia de documentación era tónica generalizada en aquellos años, en lo que respecta a los grupos de extrema derecha, muy activos entonces. Los archivadores policiales solo contenían carpetas con nombres de personas vinculadas a la izquierda. Así sucedió hasta la llegada, en vísperas del Golpe de Estado del 23 F, a Valladolid de Carlos Enrique Gómez de Ramón y Oñate, que sustituyó al hasta entonces jefe superior de policía Eutiquiano de Prado y a sus colaboradores, entre ellos, al jefe del Servicio de Información el 'borrachín' Luis Quintanilla, procedente de la Brigada Político Social, donde se formó al igual que los torturadores de José Luis Cancho en 1974: Manuel Díez, Cirpriano Bellver, Manuel Cinos y José Antonio Benayas, que amparaban, cuando no señalaban, los objetivos a los Milans del Bosch (Santiago y Alfonso), Gusurreta, Hernansanz, Triana, De Prada, Cid, Mielgo, Lobón, F.J. Ramos, Miguel Marcos 'El Calamar', Calero, Del Campo, Santander, Bedoya, Cillero, Paco 'El Pistolas', Rebollo, Garrán, Martín Cesteros, Cano, Bravo, Moreno, Arrarte, Rodríguez Martín,  Jauregui, Trigueros, Jiménez Álvarez, Artigas, etc... Conocidos por sus fechorías por gran parte de la ciudadanía menos para las autoridades.

La reorganización policial, su reestructuración administrativa y las detenciones de los terroristas de extrema derecha habían sido solicitadas por los parlamentarios socialistas, con Gregorio Peces Barba a la cabeza, diputado por Valladolid, después del  atentado a la sede del PSOE de la calle General Ruiz, la noche del 20 de enero de 1981, en la que una bomba de más de 4 kilos de pólvora prensada destrozó el local. Habían transcurrido más de dos años desde el incendio del despacho de Doris Benegas, en los que la impunidad de los ultras, principalmente vinculados a Fuerza Nueva, había sido total.

Dos años en los que el rosario de atentados había sido frecuente a sedes de partidos y sindicatos (MC, PCE, CNT, PCE m-l, PSOE...); librerías (Villalar de la plaza de la Universidad); cines (como el Cervantes); periódicos (El Norte de Castilla) y quioscos; instituciones (el Archivo Municipal); bares (El Largo Adiós, El Minotauro...)... Así como agresiones semanales a militantes de izquierda, periodistas  o por el hecho de llevar el pelo largo o un distintivo no del gusto de los seguidores de Blas Piñar.

Cabeza de la manifestación en la Plaza Mayor al día siguiente del atentado; Doris Benegas, en el centro de la pancarta. FOTO. CACHO
Cabeza de la manifestación en la Plaza Mayor al día siguiente del atentado; Doris Benegas, en el centro de la pancarta. FOTO. CACHO

Respuesta antifascista

La pasividad policial y gubernativa con José Estevez Méndez en el Gobierno Civil llevó a que los partidos de izquierda organizaran su respuesta a la extrema derecha. Primero con la constitución de la Comisión Ciudadana Antifascista y después con la Unión Popular Antifascista (UPA).

A las pocas horas del atentado a la sede del MC se colocó una pancarta informativa atada a las columnas de los soportales de la parte posterior a la calle de Matías Sangrador que denunciaba la autoría fascista del incendio.

Al día siguiente, lunes, una manifestación recorrió el centro de la ciudad al grito de 'Facistas vosotros sois los terroristas', al frente de la misma iba Doris Benegas. La policía lanzó pelotas de goma y botes de humo.

El miércoles 12 hubo una convocatoria de 'Jornada de lucha con paros generalizados' suscrita por seis sindicatos  (CCOO, UGT, USO, CNT, CSUT y SU) y  siete partidos (MC, PSOE, PCE, PTE, ORT, PCE ml y LCR).

Pancarta colocada ante 'Casa Sierra', propiedad de una de las víctimas en el atentado. FOTO. CACHO
Pancarta colocada ante 'Casa Sierra', propiedad de una de las víctimas en el atentado. FOTO. CACHO

Después de las navidades se organizó un festival pro-víctimas del incendio del despacho de Doris Benegas y sede del MC... Nada hizo cambiar la actitud de la Policía, que siguió dando cobertura a la extrema derecha.

Las familias de las dos víctimas del incendio no tuvieron una posición activa por conocer qué había pasado y quiénes habían sido sus autores. Así lo reconoció Antonia Álvarez, hermanastra de  Manuel,  en 2009 al periodista Pablo García, que la localizó treinta años después del atentado y reconstruyó las vicisitudes familiares del matrimonio y sus recuerdos.

“Nos comunicaron que había estallado una bomba de butano. Cuando nos presentamos en el lugar, nos dijeron que mi hermano y su mujer estaban bien. Pero en realidad no estaban. Tuvimos que esperar 12 horas hasta que encontraron los cuerpos”, relató Antonia a sus 85 años.

Pablo García añadió: "La familia de Manuel pareció desentenderse del caso. La Jefatura Superior de Policía abrió en el momento diligencias que fueron rápidamente archivadas. La muerte de Manuel y Victoriana no llegó a los tribunales. No consta que los hijos de uno y otro peleasen por una indemnización. 'Algo raro, porque había muertos de por medio', opina Doris Benegas".

Casualidad o no, los murales diseñados por Manolo Sierra y y pintados colectivamente bajo su dirección el pasado mes de octubre, días antes del homenaje Comunero e Internacionalista que se rindió a Doris Benegas en Valladolid, donde había fallecido el 29 de julio como consecuencia de un cáncer, fueron tapados por neonazis cuando se cumplía el 39 aniversario del incendio con gasolina de su despacho de la calle Matías Sangrador.

Aquella noche, los fascistas de entonces, mataron a dos personas y arrasaron un inmueble.  Esa misma noche Conchi, amiga y colaboradora estrecha de Doris Benegas en el movimiento feminista, daba a luz a Eva, hoy militante activa en la misma organización que la abogada desaparecida.

Los tiempos han cambiado. Valladolid no volverá a ser 'Fachadolid' porque hay muertos que dejan simiente de victoria.

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