Emilio Cao junto a su arpa. FOTO: Manolo Martínez
Emilio Cao junto a su arpa. FOTO: Manolo Martínez

La 'música celta' irrumpió en los primeros años setenta frente a la influencia hegemónica de la música anglosajona y fue una moda durante más de una década. Pasado el tiempo, el movimiento -desprendido del hipismo en que se envolvió en sus comienzos- continúa gracias a músicos como el bretón Alan Stivell o el gallego Emilio Cao, de quien se acaba de reeditar su primer disco: 'Fonte do Araño'. Los dos, Stivell y Cao, pasaron por Valladolid.

'Yo quiero ser Emilio Cao

Tocar el arpa en el Caurel

Y ser tan guapo como él

Y tocar con Alan Stivell

Yo quiero ser Emilio Cao...'

Cantaba Siniestro Total en su primera maqueta (1982) y coreaban sus seguidores sin saber la mayoría quién era Emilio Cao (gallego) y, si me apuro, tampoco quién era Alan Stivell (bretón). Dos figuras de lo que se dio en llamar la 'música celta' y que pasaron por Valladolid en la década de los 80-90 cargados con sus arpas, instrumento que se había perdido en la Edad Media.

A primeros de enero de 1977, Antón Seoane, Rodrigo Romaní y Xosé Ferreirós -Faiscas do Xiabre (grupo de gaiteiros de Catoira -Pontevedra) que daría origen al núcleo duro de Milladorio- viajaron junto con la mujer del primero (Maite González) en dos caballos desde Galiza hasta Langonned, pequeña aldea del centro de Bretaña, en el departamento de Morbihan en el noroeste de Francia, a la que Alan Stivell dedicara un disco con el mismo nombre en 1975. 

"Llevábamos tiempo con la obsesión de conocer y conversar con Alan Stivell. Era como una necesidad de ir a las fuentes, casi un viaje iniciático...", escribe Antón Seoane en 'De Voces Ceibes a Milladoiro. Unha memoria do Movimento Popular da Canción Galega 1973-1978', un excelente libro con cedé, editado por Galaxia en 2013. 

Seoane, Stivell, Romaní y Ferreirós, en la casa del músico bretón en 1977. FOTO: Maite González
Seoane, Stivell, Romaní y Ferreirós, en la casa del músico bretón en 1977. FOTO: Maite González

Alan Stivell no era una persona muy accesible, aunque él lo niega y lo atribuye a su carácter "bastante tímido, introvertido, pero cuando prende la chispa me convierto en un parlanchín. Me apasiona hablar de las relaciones entre los países célticos, hablar de todos esos temas, que no siempre son alegres, hasta son dolorosos algunas veces. Me gusta conversar sobre la noción de identidad y de lucha por la defensa de la diferencia. Y también hablar para comparar nuestros deseos, nuestras vidas". 

Esto es lo que dice Stivell en una entrevista realizada por Suso Iglesias y que ha sido incluida en el número 50 de la revista Luzes, que dirige Manuel Rivas y Xosé Manuel Pereiro, y que se publica bajo el título de Las voces rebeldes, 13conversaciones con "13 personalidades especiales, 13 visiones del mundo, 13 entrevistas hechas por otros tantos de nuestros colaboradores a lo largo de nuestros 40 primeros números". Otro de los elegidos es, además de Alan Stivell, Antonio Gamoneda entrevistado por Eloísa Otero.

Aquel viaje de Seoane, Romaní y Ferreirós, facilitado desde la UPG (Unión do Povo Galego) y que puso en contacto a los Milladoiros con militantes de la Unión Democrática  Bretona (UDB) -partido con el que simpatizaba Alan Stivell-, propició que semanas después se pidiera al bretón la colaboración para presentar el primer disco de Emilio Cao: Fonte do Araño.

"Me pidieron que hiciera la presentación de este disco, cosa que acepté considerándolo un gran honor, que resulta mayor si tenemos en cuenta que mi conocimiento de música gallega es aún muy pequeño.

Con todo, tengo para mí que este gesto es como un puente marchando a toda velocidad por encina del Atlántico, expresión de los sentimientos que juntan a Galicia y Bretaña,  dos países que se encuentran, aunque en distinto grado, en la encrucijada de las culturas latinas y célticas.

No quiero hacer colonialismo cultural al afirmar que los celtas de Bretaña, Irlanda y otras tierras, luego de ser ahogados hasta la agonía por los grandes estados opresores (Francia, Inglaterra...) nos sentimos satisfechos  al ver a los gallegos revalorizar su parte de herencia céltica común para mejor defender su personalidad nacional frente a España. Pienso que el elemento céltico es el factor esencial que les da, tanto al pueblo como al país gallego, su carácter diferencial.

Por otra parte, la búsqueda de las raíces célticas puede, con seguridad, ayudar dando fuerza contra la civilización antihumana, estatalizante, separada de la naturaleza que es el legado de Roma; conviene inspirarse en el pensamiento europeo preromano que en semejanza al pensamiento oriental, no puede concebir la felicidad si no es en la Harmonía".

Piñón, Cao, Martínez, Seoane y Ferreirós, en Audiofilm, tras grabar 'Fonte do Araño'
Piñón, Cao, Martínez, Seoane y Ferreirós, en Audiofilm, tras grabar 'Fonte do Araño'

Fonte do Araño, primer trabajo discográfico de Emilio Cao (Santiago de Compostela, 1953) al que seguirían otros: A lenda da Pedra (1979), No manto da auga (1981), Amiga Alba e Delgada (1986), Cartas Mariñas (1992), Sinbad en Galicia (1996)...  y que confirmarían a su autor como un gran compositor e intérpete, pero ninguno tan emblemático como Fonte do Araño, toda una referencia histórica que marcó el camino de la música celta en la península ibérica.

Fonte do Araño se grabó los días 18, 19 y 20 de abril de 1977, en los estudios Audiofilm (Madrid), por Emilio Cao (Voz, coros, arpa, cítaras); Bernardo Martínez (flauta); Xosé Ferreirós (gaita, percusión gallega); Antón Seonae (zanfona,  xilófono)) y Xan Piñón (guitarra eléctrica). El periodista Nonito Pererira fue el responsable de la producción con la que se inauguró el sello Abrente, que contenía diez temas. Tres eran piezas populares y el resto composiciones de Emilio Cao, entre las que se encontraba Fonte do Araño.

"Parte de los músicos implicados en la grabación venían de formar parte del llamado Movemento Popular da Canción Galega, y compartían además del gusto por la música anglófona, portuguesa, bretona y los cantores sundamericanos, una misma visión respecto a la necesidad de renovar la música gallega incorporando nuevos matices, principalmente en los referente a una mayor presencia de elementos de nuestra cultura", ha escrito Xoán Piñón en su blog con motivo de la reedición de Fonte do Araño.

Contra y portada de la carátula de 'Fonte do Araño'.
Contra y portada de la carátula de 'Fonte do Araño'.

El disco, que marcó toda una época, se había convertido en una pieza de coleccionista, ya que no había sido reeditado en vinilo (Zafiro lo comercializó en casete en 1986), hasta que en noviembre de 2017, el hijo de Nonito Pereira sacó al mercado 300 unidades en el sello Polyrock, con la carátula original -obra del diseñador Xosé Díaz- y el prólogo de Alan Stivell. 40 años después, Fonte do Araño  sigue sonando nuevo, moderno. En su reedición, los Nonito Pereira han tardado dos años. 

"Los derechos de fabricación del disco pertenecen a Sony. El proceso de concentración de empresas discográficas, acelerado en las dos últimas décadas, lo explican. Novola, donde estaban por ejemplo las Vainica Doble, lo grabó y lo distribuyó. Zafiro se hizo con su catálogo y acabó en manos de Ariola BMG. Sony compró todo", explicaron los responsables de la reedición de Fonte do Araño, el día de su presentación (2 de noviembre en la Fundación Luis Seoane), según recogió Sermos, el único diario  que se edita en gallego en papel y digital.  A pesar de las dificultades, Polyrock -que ya recuperara hace dos años otro histórico álbum, el de N.H.U. (1978)- anuncia que continuará en esta labor de recuperación.

Emilio Cao con Gaspar Francés, el 26 de febrero de 1997, en Valladolid.
Emilio Cao con Gaspar Francés, el 26 de febrero de 1997, en Valladolid.

Emilio Cao alternó la grabación de sus discos y conciertos por varios países, con la composición de bandas sonoras para teatro, danza contemporánea, audiovisuales...  

"En mi primer disco comencé a grabar con arpa. Fue la primera vez que se usó en España dentro de la música de autor o tradicional, y esto me hizo estar más abierto a ese hilo que todos debemos tener con el pasado", declararía el autor de Fonte do Araño.

"El arpa", añade  Cao, "es como un gran amor con el que vives diferentes etapas y aunque a veces te mantienes algo más distante, siempre vuelves a él. Como ocurre en cualquier relación personal, fue un encuentro casual. Poco a poco comencé a descubrir el instrumento y a hacer música de manera autodidacta. Para mí era un instrumento totalmente nuevo, en Galicia no había nadie que lo tocara y tuve que partir de cero. Es como conocer a una persona de la que no tienes ninguna referencia y, de repente, descubres que puedes mantener con ella una pequeña intimidad. He procurado cuidar esa relación que para mí es muy importante. Es el instrumento al que siempre vuelvo".

Emilio Cao actuó en febrero de 1997 en la añorada Sala Ambigú, acompañado de su inseparable arpa y con el único acompañamiento de César Morais, a los teclados. De su estancia en Valladolid, en donde se alojó en una pensión de la calle Alcalleres, recuerdo que regresó a Compostela con un abrigo nuevo que compró aprovechando que había cobrado el concierto programado por Javier Martínez 'Varillas' y la temporada de rebajas en Adolfo Domínguez.

Cao nunca se paseó en cadillac, como decía Siniestro en su canción, que era una versión de un tema original de Ray Davies (Kinks) y que sería editada en el album Bailaré sobre tu tumba (1985); después aparecería en la nueva edición de ¿Cuándo se come aquí? (2002). Tampoco toca la gaita, aunque sí la zanfona y el bajo... incluso alguna vez lo ha hecho junto a Julián Hernández y otros grupos. Y al menos en una ocasión salió con el arpa al escenario con Siniestro Total al completo, fue en Castrelos (Vigo), en 2008. El arpista no ha sido "número uno en el hit parade" ni es el que "más discos vende en Ceilán", pero  muchos "quisieran ser Emilio Cao" .

Alan Stivell: el druida vivo

Como buen druida, Alan Stivell es depositario "del saber sagrado y profano, estrechamente asociado al poder político". Para ello, a los 5 años, Alan Cochevelou -apellido que cambiaría en 1966 por Stivell que significa 'fuente' en lengua bretona-  aprendió a tocar el piano y su padre -musicólogo y luthier- le proporcionó un arpa, que con 11 años -y en pantalón corto- tocaría en el Olympia de París. 

Stivell en el polideportivo Huerta del Rey. FOTO: Luis Laforga.
Stivell en el polideportivo Huerta del Rey. FOTO: Luis Laforga.

"Él fue el primero después de cuatro siglos en hacer sonar un arpa bretona", recoge Álvaro Feito, en el libro dedicado a Alan Stivell en Ediciones Júcar Los Juglares

En 1965 grabaría, todavía con su nombre familiar, su primer disco; para entonces, además del arpa, tocaba ya la flauta irlandesa, la bombarda y la cornamusa.

Tras pequeñas incursiones en los estudios de grabación, antes de los 70 graba su primer álbum: Reflets, al que seguiría Renaissance de la harpe celtique, primera gran obra de Alan Stivell que tendría continuidad con otras muchas en las que ya se liberaría de las ataduras tradicionales y exploraría nuevos sonidos, nuevos ritmos, sin renunciar nunca al 'celtismo'.

"Para mí comenzó por ser un sentimiento, cuando era un niño. Sentía que el mundo céltico existirá siempre. Toda mi adolescencia y toda mi juventud fueron, en el fondo, para manifestar claramente que ese sueño era también una realidad", dijo Stivell a Suso Iglesias, en la entrevista ya citada.

Después vendría su primer directo, en el Olympìa, que supondría la consagración de Alan Stivell y de su guitarrista Dan Ar Brass y seguirían los éxitos disco tras disco. El 25 de enero de 1979, Stivell actuó en el Teatro Alcalá Palace de Madrid, y su inolvidable concierto fue registrado -era su tercer álbum 'en vivo'-.

Alan Stivell toca la cornamusa en Valladolid FOTO: Luis Laforga.
Alan Stivell toca la cornamusa en Valladolid FOTO: Luis Laforga.

"Pocas veces será un disco extranjero más nuestro. Alan Stivell gusta cerrar sus ciclos musicales con un álbum en directo, así concluye su tercera etapa, en la que el mar, la historia bretona y el hogar han marcado su obsesión cotidiana, que al mismo tiempo han sido fuente de inspiración", decía el folleto de Tro Ar Bed, editado por Guimbarda, de Manuel Domínguez, a quien se debe la difusión en este país de gran parte de la buena música hecha en cualquier parte del mundo.

Stivell siguió cantando 'Al manzano' (Ar Wezenn Awalou) que una noche de lluvia el viento  ha derribado... "El manzano se ha venido abajo este año,/no habrá más sidra", o a los anhelos del pueblo bretón: "Sobreviviremos.../Aunque seamos de los últimos bretones/Los últimos que no pueden domarse/Sobreviviremos para avergonzar a nuestros vencedores; Su crimen contra la Civilización./Aunque pocas palabras habladas o escritas/Lleguen, realmente, a nuestros nietos/Ellos, todos, sabrán tarde o temprano/Lo que pensaron sus padres asesinados/Sus padres fueron aniquilados porque fueron diferentes./Este crimen ocurrió dentro de las frontera de Francia...".

Otro ejemplo de la faceta más política de Stivel lo encontramos en Délivrance, segundo tema del álbum E Duleen (A Dublín); en la perorata que suelta, entre otras, cosas dice; "las hojas volverán a crecer de Bretaña a España, de Malí a Chile, de Indochina a Palestina. Abriremos el corazón de los campesinos y los marineros de todos los pueblos del planeta Tierra, y ofreceremos nuestros ojos al mundo. Es demasiado pretencioso creer que somos iguales? Es demasiado pedir que podamos vivir?"

Alan Stivell durante el concierto en Valladolid. FOTO: Luis Laforga.
Alan Stivell durante el concierto en Valladolid. FOTO: Luis Laforga.

Alan Stivell volvería a nuestro país en más ocasiones. Recuerdo una muy especial en aquella época: un concierto en la Casa de Campo anunciado como 'Fiesta Celta', en la que, además de él, actuaron entre otros los irlandeses The Boys of the Lough y el gallego Bibiano. 

En una de esas giras posteriores recaló en Valladolid, en el  polideportivo Huerta del Rey, año 1984, que captó el fotógrafo Luis Laforga. Los aficionados a la 'música celta' que hasta entonces se habían tenido que contentar con ver a los incombustibles Gwendal, podían disfrutar del padre, del druida. Fue uno de los conciertos habituales de Stivell en aquellos años, con un comienzo con temas intimistas, melancólicos... para ir poco a poco subiendo hasta dar 'la marcha' que la mayoría de los asistentes deseaban escuchar y poder dar rienda suelta a sus dotes de saltimbanquís.

Hoy pocos son los que recuerdan aquel concierto, o el del Emilio Cao, pero la historia ha querido volver a unirlos con la reedición de Fonte do Araño y el 50 aniversario de la presentación de Alan Stivell en el Olympia de París o los casi 40 años del recital en el Alcalá Palace de Madrid.

"Existe un camino importante recorrido, que demostró que muchos de aquellos sueños no eran utopías", afirma Alan Stivell, que cumple 74 años hoy, 6 de enero, antes de reconocer en Luzes: 

"Cuando hablamos de la época en que los de Milladoiro vinieron a verme a Langonned, era perfectamente posible imaginar que de aquella, la lengua bretona llegase en Bretaña a un status casi igual al del francés. Ese sueño, en los 70, era posible. La evolución posterior de las cosas nos llevó a una curva descendente que hizo que el idioma bretón se convirtiese en minoritario. Pienso que nunca llegará a remontar. En ese sentido, soy pesimista".

Cartel del próximo Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira, cuyo autor es Fernando Ruibal Piay.
Cartel del próximo Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira, cuyo autor es Fernando Ruibal Piay.

Lo que es incuestionable es que gracias a Alan Stivell han existido -y algunos continúan en activo- grupos como los irlandeses The Chieftains (creado por Paddy  Moloney antes que grabara el bretón); Capercaille (Escocia); Malicorne (Francia); The Boys of the Lough (Escocia-Irlanda)... La música celta también caló en Castilla; ahí están los vallisoletanos Celtas Cortas y Triquel. Para los amantes de la 'música celta', el Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira (A Coruña) sigue siendo cita -obligada y totalmente gratuita- en el mes de julio (del 12 al 15) y que en  el 2018 también está de aniversario: 40 años.

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