Trabajadores de Lauki se manifiestan contra el cierre de la planta. Foto: Gaspar Francés
Trabajadores de Lauki se manifiestan contra el cierre de la planta. Foto: Gaspar Francés

La lluvia no impidió que los trabajadores de Lauki y Dulciora recibieran el apoyo de las ciudadanía ante el anuncio de cese de actividad de las dos multinacionales en Valladolid por deslocalización. Al negro panorama social por la desaparición de estas dos empresas históricas con 320 trabajadores hay que añadir el cierre de la rotativa de El Norte de Castilla (otros 35 obreros) y el conflicto de los trabadores de RTVCyL, que como suele ser habitual por tratarse de sociedades de comunicación brillaron por su ausencia en la protesta colectiva celebrada en la plaza de Fuente Dorada.

'Lauki, Dulciora no se cierran' y 'Los que cierran al Pisuerga' monopolizaron los gritos de miles de personas que tomaron Fuente Dorada desafiando a la lluvia pertrechados de paraguas. La capacidad de los soportales de la zona no fue suficiente para proteger a la multitud de ciudadanos solidarios con las plantillas de las dos empresas multinacionales con fecha de caducidad: Lauki (Lactalis) antes de verano y Dulciora (Mondelez Internacional) para 2017.

A la concentración unitaria convocada por UGT, CCOO, USO y CGT se sumaron todos los grupos municipales, con el alcalde a la cabeza, Óscar Puente, y una amplia representación del equipo de Gobierno. No faltaron varios concejales 'populares' arropando al exalcalde anterior, León de la Riva. También hubo que aguantar la presencia de una decena de militantes de Democracia Nacional con banderas del partido ultra y de España, así como pancartas del tenor: "Con el obrero español'.

'Pucela escucha, seguimos en la lucha'; 'Obrero despedido, patrón colgado'; 'Sin empleo no hay futuro'; 'El pueblo unido jamás será vencido'; 'Unidos y adelante, los peques y los granes'; '¡Que viva la lucha de la clase obrera!'; 'La industria no se cierra, la clase obrera guerra': 'No somos números, somos personas'"; 'Lauki, Dulciora son de Pucela'; 'Si esto no se apaña, caña, caña. Si esto no se arregla, guerra, guerra'; 'Es nuestro pan con el que jugáis'; 'No se cierra, se reinventa'; 'Pucela, escucha únete a la lucha'; "A por ellos, oe, oe, eo, eo', fueron algunas de las consignas. Otros gritos, como 'Dónde está, no se ve al Gobierno del PP' o 'Más compromisos del PP' no fueron masivamente secundados.

Además de pancartas, los trabajadores de Lauki exhibieron un a corona de flores con una cinta -'Más de 90 familias Lauki no queremos esto'- y un ataúd con su interior lleno de tetrabrik de leche; en la tapa se podía leer: "Grupe Lactalis Puleva. Entierra a 85 familias y 60 años de historia de Lauki en Valladolid. 1958-2016".

Los portavoces de los comités de empresa de Dulciora y Lauki procedieron al alimón a la lectura de un 'Manifiesto conjunto en defensa del empleo en Valladolid  y en defensa del sector agroalimentario'.

"No es posible, que en este país se consientan actuaciones como las que hoy tenemos encima de la mesa y no se debe permitir que grandes multinacionales exfolien nuestro capital humano, obtengan ingentes beneficios, desmonten el chiringuito y desaparezcan sin más, dejando por el camino un reguero de deslocalización territorial condenado a la pobreza", sostiene el documento conjunto.

"El terrible mazazo", añade el manifiesto, "que ha supuesto el anuncio de las distintas multinacionales y su intención de cerrar las empresas emblemáticas de Valladolid, LAUKI y DULCIORA, supone un atentado directo a los puestos de trabajo y ha provocado el rechazo inmediato, en primera instancia de los trabajadores y trabajadoras acompasado por los sindicatos y arropando este acto por la ciudadanía vallisoletana".

El documento recuerda que son 320 puestos de trabajo directos que pretenden eliminar, "como consecuencia de meras especulaciones dinerarias, que fortalecen los bolsillos de los grandes accionistas, cuya repercusión propicia, el efecto contrario, un grave problema a la parte más débil, los trabajadores y  las trabajadoras. A partir de ahora, se abre un apartado nuevo en la historia de Valladolid. Los fatídicos anuncios de cierre, han provocado el nacimiento de un germen de autoprotección entre compañeros y compañeras de ambas fábricas".

Tras la lectura del manifiesto conjunto de Lauki y Dulciora, un sector de los trabajadores reclamó la intervención del alcalde de Valladolid, que reiteró el compromiso ya anunciado con los trabajadores de las dos empresas amenazadas. "Vamos a trabajar muy duro para que no suceda lo que está sucediendo", dijo Puente, quien recordó su anuncio de lanzar un boicot a los productos que fabrica Lauki [entre otros, el queso 'Flor de Esgueva' que se fabrica en Peñafiel]. El alcalde habló de "salida dura" lo dicho en su día y añadió que no sabía si sería suficiente. "Además de todas las cuestiones urbanísticas, el Ayuntamiento no tiene mucho más poder", expresó.

El alcalde reconoció que la plantilla de Lauki tiene menos margen de maniobra, "por tiempo para buscar alternativas y porque no quieren vender, porque la planta es rentable. Respecto a Dulciora tenemos más tiempo y más márgen".

"En el poco o mucho tiempo que tengamos, tenemos que seguir unidos y trabajar conjuntamente para ejercer la mayor presión  que podamos. Vamos a dejarnos la piel", dijo el alcalde, quien subrayó su voluntad de "escuchar y acompañar" del Ayuntamiento -"que es vuestra casa"-. "Ánimo y a seguir luchando. Codo con codo", dijo Puente, cuyas palabras reavivaron los gritos de 'La lucha continúa' y ''Lauki, Dulciora no se cierran' y 'Los que cierran al Pisuerga'.

Manifiesto conjunto

El texto íntegro del Manifiesto conjunto leído dice:

"El trabajo tiene una importancia central en la vida de todas las personas al permitir el desarrollo personal y profesional, siendo un instrumento que contribuye a la satisfacción de las necesidades, tanto individuales como colectivas, a la vez incide en la generación de riqueza, de bienestar y de progreso para el conjunto de la sociedad.
 
Conscientes de tal importancia la Constitución Española, en sus artículos 35 y 40, mandata a los poderes públicos para generar cuantas acciones consideren necesarias para “…promover condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo”.
 
Por ello en estos momentos de crisis es esencial, exigirles a las distintas administraciones que pongan en el centro de su acción política a las personas, especialmente a las que han perdido  y en el caso que hoy nos congrega aquí, que tengan visos de perder sus puestos de trabajo.
 
De manera efectiva, sin remedio alguno tienen que destinar todos los esfuerzos y recursos necesarios para parar la perdida de puestos de trabajo y evitar que las principales víctimas de la crisis caigamos en la exclusión y en la marginación social.
 
No es posible, que en este país se consientan actuaciones como las que hoy tenemos encima de la mesa y no se debe permitir que grandes multinacionales exfolien nuestro capital humano, obtengan ingentes beneficios, desmonten el chiringuito y desaparezcan sin más, dejando por el camino un reguero de deslocalización territorial condenado a la pobreza.
 
El terrible mazazo que ha supuesto el anuncio de las distintas multinacionales y su intención de cerrar las empresas emblemáticas de Valladolid, LAUKI y DULCIORA, supone un atentado directo a los puestos de trabajo y ha provocado el rechazo inmediato, en primera instancia de los trabajadores y trabajadoras acompasado por los sindicatos y arropando este acto por la ciudadanía vallisoletana.
 
320 puestos de trabajo directos que pretenden eliminar, como consecuencia de meras especulaciones dinerarias, que fortalecen los bolsillos de los grandes accionistas, cuya repercusión propicia, el efecto contrario, un grave problema a la parte más débil, los trabajadores y  las trabajadoras.
 
A partir de ahora, se abre un apartado nuevo en la historia de Valladolid. Los fatídicos anuncios de cierre, han provocado el nacimiento de un germen de autoprotección entre compañeros y compañeras de ambas fábricas.
 
Y no sólo entre las personas de las fábricas, también de todas aquellas familias que dependen del sustento vital de esos puestos de trabajo, de todas aquellas personas que pueden ver truncados sus proyectos de vida, como consecuencia de la insensibilidad de quienes toman este tipo de decisiones.
 
Estos vínculos, van a posibilitar que la respuesta de rechazo sea más contundente si cabe y por tanto, no vamos a dar la callada por respuesta, vamos a defender nuestro patrimonio, el único patrimonio que los trabajadores y trabajadoras tenemos…que no es otro que nuestro puesto de trabajo, y no vamos a permitir que nos lo quiten, de un plumazo.
 
Vamos a trabajar en todos los frentes, para revertir esta situación y para ello, fomentaremos el impulso que haga confluir a todas las fuerzas necesarias para conseguir nuestro objetivo, no al cierre, no a las deslocalizaciones y si al mantenimiento de los puestos de trabajo en Valladolid.
 
Defenderemos nuestros puestos de trabajo con todos los elementos legales que estén a nuestro alcance, los procesos de dialogo que han de mantenerse con los directivos, no les van a resultar fáciles, estamos plantando y plantaremos frente anunciando de forma pública nuestros calendarios de movilizaciones.
 
Para finalizar, agradecemos vuestra asistencia y participación.
 
Os pedimos continuidad para que sigáis de forma solidaria apoyando nuestra reivindicación. Apoyo, para hacer visible el aumento progresivo de la protesta y el rechazo de toda una sociedad vallisoletana a la destrucción de nuestros puestos de trabajo.
 
Gracias a todos y a todas.
 
NO AL CIERRE,  SI AL EMPLEO, NO AL CIERRE,  SI AL EMPLEO.
LAUKI Y DULCIORA NO SE CIERRAN, SE MANTIENEN"


 

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