Participantes en la performance con motivo del Día del Párkinson.
Participantes en la performance con motivo del Día del Párkinson.

La fecha de celebración del Día Mundial del Parkinson (11 de abril) coincide con la del nacimiento del doctor James Parkinson, a quien se debe la descripción precisa de este enfermedad degenerativa y de quien ha tomado su nombre. El parkinson afecta en España a unas 160.000 personas y, aunque suele relacionársela con la vejez, el veinte por cien de los enfermos son personas menores de cuarenta años.

Los enfermos de parkinson, además de la medicación diaria, deben asistir regularmente a tratamientos de logopedia, fisioterapia, estimulación cognitiva, etcétera. Estos tratamientos se los proporcionan las asociaciones del Parkinson (APARVAL, en Valladolid) y son sufragados por los propios enfermos, pese a que debería ser la administración sanitaria la responsable de los mismos. El progreso de la enfermedad convierte a estos enfermos muy pronto en personas dependientes, calificación administrativa y sanitaria a la que llegan muy difícilmente o muy tarde, por lo que no suelen recibir las ayudas previstas para las personas dependientes; mientras tanto, son las familias las que tienen que hacerse cargo por completo de los enfermos, con lo que esto supone de esfuerzo personal, psicológico y económico para las familias.

La Asociación del Parkinson de Valladolid (APARVAL) conmemoró este año el Día Mundial del Parkinson en la Plaza Mayor. Colocó unas mesas informativas en el centro de la misma y desplegó el nombre de PARKINSON delante de la fachada del Ayuntamiento, acto en el que estuvieron presentes el alcalde, Óscar Puente, y concejales de los distintos grupos municipales. A pesar de ser un día intempestivo, fue una celebración llena de color, en la que el presidente de APARVAL, Carlos Carretero, leyó un comunicado, en el que manifestó que los afectados asociados se sienten ciudadanos, con lo que implica a la hora de exigir derechos y asumir sus obligaciones correspondientes. Asimismo, denunció  «las actuaciones antisociales que ocurren en nuestro país, como la evasión del patrimonio financiero a paraísos fiscales, el cobro de comisiones ilegales y sobornos, el incumplimiento de las obligaciones de tributación, etcétera, que merman los recursos que sectores enteros de la sociedad demandan, como es la sanidad, la educación, las personas dependientes, los mayores, etcétera.»

Manifestó que estos medios económicos podrían mejorar la situación de sectores desfavorecidos y crear una gran oferta de empleo para ayudar a quienes lo necesitan. Asimismo, permitirían disponer de una atención sanitaria ágil y de mayor calidad, y de una investigación más avanzada, cuyos beneficios repercutirían en todos los ciudadanos.

En el mismo comunicado se hizo un llamamiento a quienes han entregado su vida a la política para que devuelvan a la misma su sentido original de servicio público, en cuya gestión deben primar los intereses generales sobre los particulares y la búsqueda de respuestas concertadas para intentar  conseguir la mejor resolución de los problemas de nuestra sociedad.

Además de agradecer a los familiares de los afectados y a los profesionales el compromiso, dedicación y solidaridad que tienen con los afectados por esta enfermedad, recordó que ellos fueron solidarios en su etapa vital anterior a la enfermedad, en la que, con su trabajo y dedicación, cooperaron en la potenciación de la vida social y que ahora, precisamente porque son y se sienten ciudadanos, quieren seguir aportando su grano de arena para  «demostrar que la sociedad más humana sólo es posible desde el esfuerzo y el coraje.»

El acto finalizó con unas palabras del alcalde de Valladolid, Óscar Puente, en las que señaló su acuerdo con el contenido del comunicado de APARVAL y se ofreció él y ha ofrecido el Ayuntamiento, en tanto que casa de todos, para ayudar en todo aquello que necesiten la asociación y los afectados por la enfermedad del parkinson.

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