Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro.
Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro.

Bajo el título de "6 millones de refugiados sin derechos desde 1948", la Plataforma Solidaria con Palestina inició el pasado 31 de marzo las II Jornadas Valladolid con Palestina y contra el apartheid Israelí. BDS. Ayer, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid acogió a Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro, autoras del libro "Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948".

La fotógrafa bilbaína Sandra Barrilaro comenzó explicando algunas de sus instantáneas dispuestas sobre paneles blancos en el pasillo central. Habían sido tomadas en el checkpoint de Qalandia, entre Jerusalem y Ramallah; en un zoco que había sido el esplendor de Hebrón y del que ahora solo quedan ruinas; o en Gaza, el lugar con más densidad de población del mundo. Entre los bloques de hormigón que bloquean caminos a tierras de labranza cuenta que rige la antigua “Ley de los ausentes”, retomada de la época de ocupación británica, según la cual, si los palestinos no acceden ni cultivan sus tierras, las pierden y pasan a manos del Estado de Israel, a pesar de encontrarse en Cisjordania.

Palestina nunca fue un territorio vacío ni un desierto. Es fácilmente constatable porque siempre fue un lugar visitado por extranjeros por ser Tierra Santa, y del que hay muchos registros bajo el Imperio Otomano y el colonialismo británico”

Teresa Aranguren, experimentada periodista y corresponsal durante años en conflictos en Oriente Próximo, quiso poner en evidencia la falsedad del discurso sionista: “ha habido una especial voluntad de ocultar la realidad de aquella Palestina que fue destruida”. Explicó que el sentido que dio origen a este libro fue desmontar los dos grandes mitos -creados en el s. XIX, pero con calado aún hoy en día- de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” y “el desierto hecho florecer”.

Palestina nunca fue un territorio vacío ni un desierto. Es fácilmente constatable porque siempre fue un lugar visitado por extranjeros por ser Tierra Santa, y del que hay muchos registros bajo el Imperio Otomano y el colonialismo británico”. Los censos de población y registros de propiedad de la tierra son documentos que han sido eficazmente ocultados.

El libro se apoya en la fuerza de “acta notarial” que tienen las fotografías. Barrilaro cita a Roland Barthes: “toda fotografía es un certificado de presencia”. “Siempre hubo presencia judía en palestina y la creación del estado de Israel no tiene nada que ver con esa presencia. Hablaban árabe y formaban parte del tejido social, como los cristianos, pero no tenían que ver con los colonos sionistas que empezaron a llegar en 1880”.

Teresa Aranguren lanzó la idea del libro y Sandra Barrilaro recogió el guante. Pidió entre la comunidad palestina en España fotos familiares con ciertas especificaciones técnicas, pero sorpresivamente no le llegó ninguna. Tras la ocupación, quienes huyeron de Palestina perdieron sus casas, tierras, familia, y junto con el resto de su vida, también sus álbumes de fotos.

Gracias a la colaboración de Johnny Mansour, profesor de la Universidad de Haifa, han podido recoger fotos familiares de los palestinos que se quedaron en su zona y ahora forman parte del Estado de Israel. Estas fotos inéditas y personales de las clases urbanas en Haifa o Galilea conforman el corazón del libro. Sin embargo, no reflejaban una imagen completa de la vida en Palestina previa al 48.

Por ello, cuando descubrieron en internet que la Biblioteca del Congreso Americano conserva una colección de 22.000 placas de vidrio y negativos del Hotel American Colony con instantáneas tomadas por fotógrafos y fotógrafas profesionales entre finales del siglo XIX y 1948 encontraron la pieza que les faltaba. Imágenes de gente pescando o cultivando la tierra constituyen un amplio contexto de los álbumes familiares.

En la Sala Lope de Rueda, proyectaron imágenes de una planta de envasado de naranjas en Jaffa, un fábrica de vidrio en Hebron, una jornada de pesca en lago Tiberiades, aviones de las Líneas Aéreas Palestinas, el aeropuerto de Gaza, hombres y mujeres de distintas confesiones religiosas, un grupo scouts –movimiento que llegó a ser importante durante la presencia inglesa- o un cine de verano proyectado sobre una mezquita.

Fotografías de casas demolidas son el testigo de la brutal represión a las revueltas que tuvieron lugar entre 1936 y 1939 por el Mandato Británico. Entre 1936 y 1937 hubo una huelga en Palestina que afectó a todos los sectores durante seis meses. Se trata de una de las huelgas más largas de la historia y pone el evidencia la existencia de una sociedad organizada, desmintiendo así la idea de la inexistencia de un pueblo.

Palestina no era simplemente habitada. En ella, había una sociedad diversa en cuanto a clases sociales, diferencias territoriales y confesiones religiosas. A través de fotos que provienen de álbumes familiares, descubrieron clases medias urbanas en una sociedad cosmopolita, culta y liberal desde principios de siglo. También, clases altas. Palestina era un país con modernas infraestructuras. Son imágenes que rompen el estereotipo de sociedad depauperada y rural. “En Occidente había un caldo de cultivo propicio para creérselo: una sociedad colonial con predisposición a no ver el otro”, añadió la periodista.

Entre los años 20 y 40, se sucedieron las delegaciones que viajaban a Reino Unido para negociar. “La burguesía no se lo creía. Muchos se habían educado en instituciones inglesas y sentían admiración por la cultura británica”.

Que Palestina era un fértil y próspero territorio lo documenta, entre otros, el texto de unos profesores de la Universidad de Santiago de Compostela, que en 1875 escribieron “Viaje por los lugares santos del mundo”. Describieron Jaffa y sus alrededores, donde se asentó la primera colonia sionista, como un terreno con abundantes huertos de frutales, hortalizas, jardines.

La portada la ocupa la imagen de un grupo de trabajadoras palestinas, árabes, judías y cristianas, del departamento de aduanas de Haifa en 1942-45. El libro está publicado en versión bilingüe, con textos en castellano y árabe, la lengua de las gentes de Palestina, traducidos por Bichara Khader.

“La historia de Israel está basada en mentiras”, cuenta Barrilaro

Gracias al archivo del American Colony descubrieron que la fotografía estaba muy desarrollada en Palestina, que se había creado una prestigiosa escuela, y que existían importantes fotógrafas cuando en España a penas había mujeres en este ámbito. American Colony es actualmente un hotel en la parte árabe de Jerusalem, pero en su origen fue la finca de familias suecas que en los siglos XIX y XX vendieron sus casas y pertenencias para vivir en Tierra Santa. Palestina era una sociedad abierta al extranjero con constante contacto con lo occidental. “El Estado Islámico es lo más opuesto a los valores de las sociedades palestina, libanesa, siria”.

Situación en la actualidad

Actualmente, la zona se encuentra en situación de catástrofe, de la que es difícil opinar porque “no tenemos acceso a información suficiente” desde aquí. “En este caos es fácil caer en el olvido del drama inicial, de la injusticia con el pueblo palestino”.

La UNRWA calcula que hay seis millones de refugiados palestinos actualmente. La situación de los refugiados palestinos iba a ser provisional en 1948. Desde entonces, tienen la atención humanitaria de Naciones Unidas a través de UNRWA. Pero precisa una solución política que pasa por respetar la legalidad internacional. Resoluciones de la ONU les otorgan el derecho a regresar a sus hogares y ser indemnizados por los bienes perdidos. En Gaza, entre el 70% y el 80% de la población son refugiados y dependen de la ayuda internacional.

El campamento de Yarmouk ha dejado de estar formado por tiendas de campaña y se ha convertido en un barrio de Damasco (Siria) con 18.000 refugiados palestinos. En los últimos años, ha pasado por una tremenda hambruna de la que apenas se tienen cifras de las víctimas mortales. Yarmouk quedó atrapado entre el ejército sirio y los yihadistas. “Muchos consiguieron salir, pero para los que quedaron encerrados, con los accesos cortados, no llegaba nada”.

El campamento de Yarmouk ha dejado de estar formado por tiendas de campaña y se ha convertido en un barrio de Damasco (Siria) con 18.000 refugiados palestinos

Población palestina en zona israelí

En la terminología israelí nunca dicen “los palestinos”, utilizan “los árabes de Israel” para referirse a los que no fueron expulsados en el 48 y sus descendientes. “Es un tabú”.  Son una minoría “con estatus de tercera o cuarta categoría” que vive sobre todo en el norte, la zona de Nazaret y Haifa. Aunque pagan los mismos impuestos, sus servicios y derechos como ciudadanos no son los mismos porque no son considerados nacionales, “no son judíos”. Recordar la “Nakba” -la ‘catástrofe’ en árabe- el 15 de mayo, es decir, la creación del Estado de Israel e inicio del éxodo de la población palestina, es considerado delito.

Se dice que la población israelí crítica con su propio Estado representa una minoría insignificante del 2% que vive “apestada”. Una exmilitar integrante de Breaking the Silence que denuncia las atrocidades cometidas por el ejército israelí en conferencias en Europa, tiene que actuar sin que nadie en su familia lo sepa.

La sociedad israelí ha derivado en los últimos tiempos en una derechización, un viraje hacia el fascismo. En los 80, tras la invasión de Líbano -con 15.000 muertos- y las masacres de Sabra y Chatila, hubo una manifestación de 200.000 personas en Tel-Aviv que hoy es impensable. Los últimos bombardeos sobre la franja de Gaza en 2014 fueron aplaudidos por el 92% de la población israelí. “Pedían más sangre, más castigo a los palestinos”, explica Barrilaro.

Esto es una consecuencia de la impunidad. Se transmite el mensaje de que están haciendo las cosas bien. Se trata de una sociedad imbuida por la idea bíblica de que su misión es “el gran Israel”, el Estado Judío que no contempla a los no-judíos”. Aranguren entiende que la sociedad judía ha vivido una regresión en los últimos tiempos.

“La historia de Israel está basada en mentiras”, cuenta Barrilaro. Sin embargo, una nueva generación de historiadores intentan dar una nueva versión de cómo fueron los acontecimientos. El historiador y prestigioso profesor universitario israelí Ilán Pappé ha contado los sucesos de 1948 rompiendo con datos manipulados que dan una visión idílica de la creación de Israel. Por ello, ha tenido que expatriarse a Reino Unido.

* Teresa Aranguren ha publicado también, en la editorial Caballo de Troya, los libros “Palestina: El hilo de la memoria” y recientemente “Olivo Roto: Escenas de la ocupación”.

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