Edificios derrumbados por culpa del terremoto.
Edificios derrumbados por culpa del terremoto.

“Portoviejo es una tumba”, así respondía con urgencia, vía redes sociales, un joven manabita en la mañana del domingo en Ecuador para mandar un mensaje tranquilizador. Al menos estaban vivos. La destrucción provocada por el terremoto del sábado por la tarde es muy grave en Portoviejo, capital de la provincia de Manabí; la mayor parte de los edificios están dañados, otros directamente derruidos. En las comunidades rurales el temblor se suma a las riadas provocadas por las lluvias y la apertura de las represas que ya habían anegado cosechas, viviendas y edificios la pasada semana. El epicentro del temblor se localizó en el Océano Pacífico a unos 20 kilómetros de Pedernales, en la costa noroeste de Ecuador, y hasta el momento se han producido más de 200 réplicas de menor intensidad. Otras localidades como la también costera Manta han sufrido daños importantes, Quito a menos de 200 kilómetros del epicentro o Guayaquil, la ciudad con mayor población del país situada 350 kilómetros al sur de éste también han sido afectadas aunque en menor medida.

Aspecto que presenta una de las calles de Portoviejo.
Aspecto que presenta una de las calles de Portoviejo.

A penas dos años después de haber compartido con él experiencias sobre el terreno, hablamos con Luis Padilla, presidente de la Asociación Manabí, ligado personalmente a esta región donde llevan 20 años trabajando en el desarrollo de proyectos de educación, sanidad, igualdad de género y empoderamiento de la mujer, entre otros. “Lo más complicado está en Pedernales, donde fue el epicentro del temblor. En Portoviejo, el centro de acopio, la Casa de Mujeres y demás instalaciones de la asociación están en pie. Lo más duro son las comunidades de Calderón, Alajuela y otros pobladitos periféricos de Portoviejo. Hemos hablado por teléfono con una socia que está en Pichincha -provincia limítrofe con Manabí- y su mayor preocupación ahora mismo es la represa que está cuarteada por el temblor, si se llegara a partir arrasaría todas las comunidades que la rodean”, destaca entre otros riesgos que ahora persisten.

Edificio desvencijado por el seismo en Portoviejo.
Edificio desvencijado por el seísmo en Portoviejo.

Por ahora, el gobierno ha habilitado a través del Ministerio de Inclusión Social y algunos Ayuntamientos como el de Quito o Guayaquil la recepción y distribución de agua y alimentos. Según Luis “para este tipo de situaciones hay entidades especializadas que van a lo urgente: desescombro, encontrar supervivientes, eliminar los peligros inminentes de edificios dañados y paliar necesidades de dormitorio y alimento para la población más afectada. Esto se está haciendo por parte del Gobierno, pero la gente afectada está siendo muchísima. La policía y el ejército está colaborando en el desescombro y vigilando que no haya saqueos, gobiernos de fuera como el de Colombia, Perú o Venezuela están enviando ayuda: comida, agua, mantas, rescatistas, equipos médicos, carpas y demás equipamientos. El problema es que a partir de esta primera fase pueden empezar las epidemias y los trabajos se paralizaron o se derrumbaron, por lo que viene un incremento de la pobreza que hay que atajar por algún lado”. Desde la Asociación Manabí, vía la Asociación de Mujeres Santa Marta, se estaba llegando a unas 130.000 personas, con unas 4.500 mujeres coordinadas en 156 poblados. “Para ayuda extranjera se han habilitado las cuentas de las organizaciones internacionales como la nuestra para recaudar fondos, pero hasta que no contactemos con la gente que está allá no podemos saber qué hacer. Esta recaudación va a ser muy necesaria de cara a la reconstrucción. Desde la Asociación, en el plano sanitario que es donde más capacidad tenemos, podemos ayudar entre otras cosas a evitar la propagación de epidemias. Por otra lado será necesario dotar de recursos a la población para el restablecimiento de las economías familiares con asesorías y donativos para sobreponerse a la situación de emergencia. Luego le tocará al gobierno implementar programas macro de recuperación de la economía en su parte más integral”.

Edificio arrasado por el terremoto en Portoviejo.
Edificio arrasado por el terremoto en Portoviejo.

últimoCero ha contactado también con Daniela de la Fuente, natural de Portoviejo y miembro también de la Asociación Manabí, que se ha trasladado a España hace escasas semanas para completar sus estudios. Reside actualmente en Valladolid desde donde ha vivido en la distancia este suceso. “No hay internet, no hay agua, no hay noticias. Por lo que he podido hablar con la gente de allá, Portoviejo es como si lo hubiesen bombardeado”. Al igual que Luis, también señala que la zona de Pedernales es la más conflictiva en este momento ya que no tienen vías de acceso ni comunicaciones y toda la ayuda que llega es por helicóptero. Además, las inundaciones pasadas ya habían anegado tanto las guarderías como otros proyectos de microempresas de la Asociación de Mujeres en la comunidad de Calderón. Subraya que su principal preocupación ahora mismo son las comunidades rurales, “en el campo no hay tantos daños estructurales, pero las familias lo han perdido todo, además de que sus cosechas han sido arrasadas por la lluvia y las riadas. Hay grietas enormes en la tierra y mucha gente desaparecida”.

Actualmente por parte de la Asociación Manabí se están empezando a coordinar grupos de trabajo para elaborar mecanismos para la recaudación de fondos tanto en Madrid como en Valladolid, aunque por ahora lo más inmediato son las donaciones en la cuenta de la asociación. Para más información o contacto entrar en la página web www.asociacionmanabi.com o realizar directamente las donaciones en la cuenta de Bankia ES55-2038-1033-43-6000663487 especificando en el concepto “Ayuda Emergencia para Ecuador”.

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