Concentración de la Junta de Personal Docente contra las reválidas.
Concentración de la Junta de Personal Docente contra las reválidas.

La Junta de Personal Docente de Valladolid de la que forman parte las principales organizaciones sindicales del sector educativo se ha concentrado hoy a las puertas del edificio de Usos Múltiples para poner el primer suspenso de las reválidas a la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León.

Los representantes sindicales han denunciado “el desbarajuste” que ha supuesto la realización de estas pruebas y han mostrado su desagrado ante el hecho de haber solicitado información de manera reiterada, en la Dirección Provincial de Educación, “mes a mes desde febrero”, y haber recibido siempre un “no se sabe nada” por respuesta.

En la concentración se ha dado lectura a un comunicado en el que especialmente, han querido mostrar su apoyo al profesorado “a quienes se debe que todo este proceso se lleve a cabo; aun habiendo mostrado su oposición al mismo, evidencian una profesionalidad intachable a pesar de sentirse vilipendiados por la demostración de desconfianza hacia su trabajo diario, esa verdadera evaluación que sirve para diagnosticar si existen o no necesidades que fortalecer y mejorar en nuestro alumnado y en nuestros centros. Unas necesidades que nunca se refuerzan con más recursos, ni humanos ni materiales, con más medidas de apoyo educativo y más inversión”.

Los representante sindicales han apuntado que “han sido muchos los descuidos por parte de la Administración a la hora de concluir con una decisión que tenían tomada desde hace tiempo. Demasiados desaciertos, tanto de fondo como de forma. Por todo ello ratificamos nuestra más rotunda oposición a la realización de estas pruebas”.

Estas son las razones en las que fundamentan su negativa:

Su claro componente ideológico, que queda demostrado en las CCAA que finalmente las han llevado a cabo.

La premura para la ejecución de las pruebas con la publicación de la resolución una semana antes, alterando la organización de los centros de manera irracional.

Las instrucciones de aplicación comunes que se han recibido con menos de 24 horas de la realización de las mismas, con exigencias desconocidas que, de nuevo, han recaído en la implicación del profesorado para enmendar sus errores. Instrucciones que, además, se siguen modificando sobre la marcha. Muchas prisas para ejecutar, pero todo su trabajo por hacer.

Son un instrumento antipedagógico que sólo sirve para clasificar al alumnado, sin tener en cuenta sus diferencias individuales, sociales y diferentes ritmos de aprendizaje. En este sentido, remarcamos que el alumnado de educación compensatoria, con al menos dos años de desfase curricular, contabiliza para las estadísticas.

El supuesto diagnóstico es para reforzar una etapa que ya terminan. No sirve para la siguiente.

No evalúan competencias, sino todos los contenidos de un temario que no se ha impartido en su totalidad, a falta de un mes y medio para terminar el curso.

Resulta incongruente evaluar en castellano materias que se imparten en inglés en aquellos centros con sección lingüística.

Se fomenta una enseñanza destinada a la realización de evaluaciones estandarizadas; basadas en un aprendizaje acumulativo falto de solidez.

Se destina una enorme partida presupuestaria para implantar una medida que toda la comunidad educativa rechaza. Cargando de más tarea al profesorado que ya tiene esos deberes suficientemente hechos.

“Porque rechazamos el fomento de un sistema de catalogación de nuestro alumnado que promueva a su vez la competitividad entre centros, especialmente los de la enseñanza pública, insistimos en nuestra rotunda negativa a ningún tipo de evaluación externa, NO A LAS REVÁLIDAS”, concluye el comunicado que en la práctica, se ha convertido en el primer suspenso de las pruebas de reválida del que ya puede presumir la Junta de Castilla y León.

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