Un momento de la actuación de Monóxido. Foto: L.F.
Un momento de la actuación de Monóxido. Foto: L.F.

Con una hora de retraso por culpa del nombramiento de un obispo auxiliar en la Catedral la séptima edición del Fest1May reivindicó ayer en la Plaza de la Universidad, con la música de Alberto Domínguez, Hell´s Breasts, Monóxido y La Familia Iskariote, un empleo joven digno y una cultura como servicio público, más solidaria, libre y accesible.

“Con pesar nos vemos obligados a repetir certidumbres sobre la mala situación del empleo entre los jóvenes, de las nefastas repercusiones de medidas económicas que hunden más el mercado laboral y establecen límites a derechos adquiridos o liquidan directamente esos derechos en el ámbito laboral y en los servicios sociales en general”, comenzaba el manifiesto leído por Luisa Municio y David Centeno en el que se recordó que el festival cierra una serie de actividades enmarcadas en el programa “mayo por la cultura y el trabajo”, iniciativa de CCOO que “pretende crear políticas alternativas que vertebren espacios de cooperación con el mundo de la cultura contando con la participación del sector y sus trabajadores y trabajadoras”.

“En poco más de tres semanas tenemos la oportunidad de empezar a cambiar las cosas como ya hicimos hace un año en multitud de ayuntamientos y comunidades autónomas”, se advertía en el manifiesto que concluyó con una afirmación y un llamamiento: “Porque la libertad se ganó en la calle y en la calle reside. No te quedes parado ni parada, levántate y lucha, porque solo juntos lograremos que se nos escuche y se nos respete. La resignación no es una opción ¡Lucha!”.

Actuación de Alberto Domínguez. Foto: L.F.
Actuación de Alberto Domínguez. Foto: L.F.

Pero al margen de las consignas políticas, la música fue la protagonista de la tarde-noche.

Alberto Domínguez fue el encargado de abrir plaza. En su actuación se pudo escuchar una versión de “el sitio de mi recreo” y hasta se atrevió con otra del “bésame mucho”.

Las integrantes de Hells Breats actuaron enfundadas en monos obreros. Foto: L.F.
Las integrantes de Hells Breats actuaron enfundadas en monos obreros. Foto: L.F.

Hell´s Breasts, la banda integrada por cuatro vallisoletanas (Merche Méndez (bajo y voz), Elsa García (guitarra y voz), Alba Esteban (guitarra y voz) y Ana Tejero (batería y voz)), tomó el relevo. Disfrazadas de obreras con petos y camisetas blancas, su repertorio, que fusiona el rock con el grunge y el metal, incluyó una versión de The Cure (Friday I’m in love).

Un momento de la actuación de Monóxido. Foto: L.F.
Un momento de la actuación de Monóxido. Foto: L.F.

Monóxido no defraudó y tras prometer ‘peleladas’ a distro y siniestro, encendió la mecha de su espectáculo con “cómo me pone tu madre en chándal”. El cantante del grupo, Ramón Arratia, que actuó enfundado en un chándal del la antigua URSS, acabó cambiando de chaqueta (la de un chándal venezolano) para interpretar “el gran problema de España es el arbitraje”. Su actuación finalizó con su ya conocido “aquí va a haber más hostias que en Pedrajas”.

La Familia Iskariote se encargó de cerrar el fesfival. Foto: L.F.
La Familia Iskariote se encargó de cerrar el fesfival. Foto: L.F.

El broche final del FEST1MAY lo puso La Familia Iskariote, una banda que fusiona el ska con el reggae, el rock y el punk. Creada en el año 2001, su nombre está tomado de un grupo homónimo que hubo en los 80 en el País Vasco, al que Kortatu llegó a dedicar una canción. Actualmente tiene ocho integrantes: José Emilio Ramos (voz y guitarra), Javier Mediavilla (guitarra y voz), César Aranda (trompeta), Daniel Vecilla (saxofón), Jorge Cuadrillero (trombón), Adal Pumarabín (percusión), Guillaume Deplus (bajo) y Javier Alonso (batería).

En un momento de su actuación contaron con la colaboración de Aire Conesa.

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