Isabel Julia San José la profesora que interpuso la querella contra últimoCero que ha sido archivada. Foto: Gaspar Francés
Isabel Julia San José la profesora que interpuso la querella contra últimoCero que ha sido archivada. Foto: Gaspar Francés

El Juzgado de Instrucción número 1 de Valladolid, primero y la sección cuarta de la Audiencia Provincial después, han desestimado la querella contra últimoCero interpuesta por Isabel Julia San José Crespo, directora del departamento de Radiología y Anatomía al que pertenecía el fallecido profesor José Antonio Gil Verona. Su denuncia por una supuesta calumnia que finalmente se ha demostrado inexistente tiene su origen en las detalladas informaciones que este medio publicó en junio de 2015 sobre la muerte y los acontecimientos que rodearon el fallecimiento del profesor y en ese momento ya ex concejal del PP, José Antonio Gil Verona.

“El catedrático  E.U. de Anatomía de la Universidad de Valladolid (UVa) José Antonio Gil Verona se despidió de este mundo con un SMS que comienza: "Perdona las molestias, pero ahora mismo me suicido..." (SIC).  El mensaje está escrito horas después de ser acosado en su despacho de la Facultad de Medicina por "la jefa" -según sus palabras-, en presencia de un grupo de alumnos”, se detalló en la información publicada el 22 de julio. Isabel Julia San José, la ‘jefa’ señalada por Verona en la información que también recoge otro detalle esclarecedor confirmado por distintas fuentes universitarias: Horas después del suicidio del profesor “la controvertida directora del Departamento acompañada de dos profesoras de su confianza entraron en el despacho de Gil Verona con el pretexto de recoger exámenes”.

últimoCero, antes de publicar esta información ya contrastada, contactó con la profesora aludida, Isabel Julia San José. "Es una cosa muy delicada y muy personal. Son sentimientos y no quiero contar mis sentimientos. Ya he expresado el máximo respeto a la familia", señaló entonces la profesora San José, que tampoco quiso responder a cuándo había sido la última vez que se habían visto y si el encuentro había tenido lugar en el despacho del profesor desaparecido y si había sido tenso.

"En mi caso, repito, soy reacia a expresar mis sentimientos. Prefiero no hablar", expresó la directora del Departamento, quien ante la insistencia de si se habían pronunciado palabras humillantes hacia Gil Verona. Su respuesta fue tajante: "No voy a entrar en eso".

Y no entró en eso, sino en el juzgado para interponer una querella contra últimoCero por calumnias. La profesora entendió –sin base jurídica alguna, como se ha demostrado finalmente- que en estas informaciones se le imputó un delito de inducción al suicidio, tasando su honor inicialmente en 6.000 euros (en el acto de conciliación previo), para aumentar la cifra a los 20.000 euros cuando finalmente interpuso la querella.

El Juzgado de Instrucción 1, el pasado 18 de abril ya acordó el sobreseimiento provisional de la causa. “El análisis de los extractos de la información elaborada por el querellado expuestos en la querella como delictiva no alcanza el grado de delito. Trataba sobre posible acoso laboral, que extiende la noticia a los responsables del departamento, en primer lugar. Más adelante refleja un hecho concreto y una opinión sobre el departamento y la querellante. Pero no llega a atribuir comportamiento del tipo penal reflejado en la querella”, indicó en el auto.

El recurso presentado ante la Audiencia Provincial por la profesora Julia San José, ha corrido finalmente la misma suerte: “Desestimado”. En este caso la sección cuarta considera también que “no aparece debidamente justificada la perpetración del tipo penal por el que se interpone la querella”.

“En la misma (denuncia) se parte de una noticia elaborada por la publicación Último Cero Valladolid, en la que, en efecto, se habla del acoso laboral que, el profesor fallecido, Francisco Gil Verona, sufría por parte de la querellante, y se cita al profesor fallecido, es decir, básicamente lo que contiene el artículo son apreciaciones vertidas por el profesor fallecido, y lo que se añaden son comentarios relativos a la creencia de que el sufrimiento del profesor debía ser tal que se vio muy afectado. Se informa de que la querellante y dos profesores más fueron vistos, horas después del desgraciado suceso, entrar en el despacho del profesor, y cuando se intenta hablar con la querellante al respecto, ella dice “prefiero no hablar”, “es muy delicado y personal...”, y eso se recoge textualmente en el artículo. De este modo, el hecho de que, en el artículo, se haga mención a la situación de supuesto acoso laboral sufrida, por el profesor Gil Verona, recogiendo sus propias manifestaciones, dado que también se recogen las de la querellante, en modo alguno supone que se atribuyan a la misma hechos delictivos, por lo que no procede sino decretar el sobreseimiento”, razonan jurídicamente los magistrados de la Audiencia.


Noticias relacionadas:

No hay comentarios