Ricardo Blazquez, cardenal, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal coincidió con los ciclonudistas. FOTO: Gaspar Francés.
Ricardo Blazquez, cardenal, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal coincidió con los ciclonudistas. FOTO: Gaspar Francés.

Amantes y usuarios de la bicicleta han salido un día más a las calles con su medio habitual de transporte. Sin embargo, hoy no era un día cualquiera: lo han hecho desnudos para demostrar así su indefensión ante el tráfico en la décima edición de la marcha ciclonudista.

"Hemos vuelto a recordar que nos sentimos desnudos ante el tráfico y reclamamos justicia en las calles para un reparto más equitativo del espacio público", según los objetivos de la marcha convocada por la Asamblea Ciclista de Valladolid.

No han sido muchos (una veintena de valientes), pero sí los suficientes para hacerse notar por el centro de la ciudad. Como viene siendo habitual los ciclista se han concentrado en la Plaza Mayor y se han despojado del textil ante el Palacio Arzobispal (calle San Juan de Dios), donde coincidieron con Ricardo Blázquez, cardenal, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal. El corte al tráfico de Macías Picavea ha alterado el recorrido de la marcha en su inicio, pero tras pasar junto al teatro Calderón por Leopoldo Cano y pedalear por el centro, los ciclonudistas han enfilado el paseo Zorrilla hasta el centro comercial del antiguo Estadio para pasar por las Estaciones, plaza Circular, Universidad, llegar a la zona de San Agustín y por Sanquirce y Angustías alcanzar la plaza de la Libertad, donde ha finalizado.

"Todo ha ido normal, con la Policía Municipal cerrando la marcha. La mayoría de la gente que nos ha visto pasar nos ha recibido bien, con aplausos en algunos casos. Ha habido, los menos, que han mostrado su desagrado e incluso nos han llamado alguna cosa", decía a modo de resumen Marcelo, de la Asamblea Ciclista.

Los convocantes recordaron que el  año pasado se aprobó la ordenanza de movilidad ciclista, "lo cual supuso un primer paso hacia la normalización de su uso, pero durante el primer año del nuevo Gobierno municipal, no se están dando los paso necesarios o no todo lo rápido que deberían darse para que el moverse en bicicleta por la ciudad sea algo seguro, natural y para todos y todas".

"Desde la Asamblea Ciclista", añaden, "exigimos, con carácter inmediato, medidas reales y efectivas de fomento del uso de la bicicleta, de restricción de los vehículos privados a motor en el centro de las ciudades o la pacificación de las mismas. Basta ya de medias tintas, de reuniones, de estudios, de proyectos y de planteamientos. Sabemos lo que  hay que hacer, es hora de empezar a trabajar. Y exigimos, además, la implicación de otras administraciones; la administración central, a través de la DGT, o la Junta de Castilla y León, son actores fundamentales en este aspecto. No queremos más sucesos como el fallecimiento del ciclista atropellado por un camión en la ronda de Valladolid".

La Asamblea Ciclista subraya que la ordenanza antivandálica sigue en vigor, según la cual "ninguna persona podrá estar desnuda o semidesnuda en los espacios y vías de uso público, salvo que cuente con autorización expresa del Ayuntamiento o realice actividades formalmente amparadas en el ejercicio de derechos fundamentales".

"Por lo que seguiremos recurriendo a esos derechos fundamentales para disfrutar de nuestro paseo en bici", aseguran.

Reivindicaciones

La Asamblea Ciclista reclama: "Justicia en las calles. Los coches nos imponen su ley: velocidad, prepotencia, humo, ruido y ocupación del espacio humano. Por eso al desplazarnos en bicicleta cada día por la ciudad convertimos nuestra movilidad en un cívico acto cotidiano de desobediencia".

La justificación al por qué en bicicleta, dicen:  "La bicicleta es un medio de transporte perfectamente adecuado para los desplazamientos urbanos, es saludable, no contamina, no explota recursos ni aquí ni en otras partes del mundo, ocupa mucho menos espacio que un automóvil, no impone limitaciones por cuestión de edad o sexo y es completamente versátil".

Por último aclaran el sentido de hacerlo desnudos: "Porque nos sentimos desnudos ante el tráfico por la falta de respeto de los conductores y la desidia de los gobernantes. Porque desnudos resaltamos la fragilidad de nuestras carrocerías, nuestros propios cuerpos. Porque desnudos conseguimos por una vez que los conductores se fijen en nosotros. Porque mostramos nuestro cuerpo con naturalidad, rompiendo el pudor y los tabúes impuestos por la moda y los intereses corporativistas. Nos enfrentamos al tráfico urbano con nuestro cuerpo desnudo como la mejor forma de defender nuestra dignidad"

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