Cordón policial.
Cordón policial.

El pasado día 15 de julio, un grupo de Vallisoletanos decidió sumarse a la carvana Abriendo Fronteras con destino a Grecia. Uno de los participantes en la iniciativa, Martín Rodríguez Rojo, escribe para últimoCero un pequeño dietario del viaje.

Día 19 de julio: "Las autoridades académicas hacen la vista gorda"

Es el segundo día que vamos a pasar en Tesalónica, concretamente en el Campamento “No borders”, ubicado en el Campus de la Universidad “Aristóteles” de esta ciudad. Nos encontramos en él gente de distintas naciones de Europa: italianos, alemanes, polacos, rusos, españoles, ucranianos, etc. Se habla de unos 300. Hoy, con nuestra llegada sumamos el doble. Usamos algunas dependencias de la Universidad. No todas. Por ejemplo, no hay wifi. Hay que buscarlo por donde se pueda. Nosotros concretamente utilizamos parte de la Facultad Pública de Derecho. Las autoridades académicas hacen la vista gorda. Las duchas y las letrinas se han improvisado en el campo donde están instaladas las tiendas. Aunque también se puede utilizar algunos váteres de la propia universidad. Hay quienes duermen en sus aulas, pero la gran mayoría dormimos en las tiendas. Las asambleas se celebran en alguno de los patios o jardines de la Universidad.

La gestión del campo corre a cargo del grupo griego “No borders” que es una organización o conjunto de colectivos que se preocupan del problema de los refugiados. La ideología de estos colectivos suele ser anarquista con sus diferentes enfoques. También hay personas pertenecientes a distintos movimientos sociales o sin pertenecer a ninguna organización. La actividad estrella que organizan consiste precisamente en la celebración de estas reuniones internacionales desde donde se anuncia el drama de los refugiados en el mundo y desde donde se organizan distintas concentraciones, manifestaciones u otras actividades coherentes con la denuncia de dicho problema. Los encuentros internacionales como el presente de Tesalónica se pueden celebrar en distintos países. El campo se autogestiona por sus propios habitantes. Para ello se crean comisiones encargadas de los distintos servicios que exige un campo de esta naturaleza.

¿Qué hemos hecho hoy? Fundamentalmente tres acciones: - Asamblea Nacional – Manifestación contra las embajadas de Alemania y de Francia en Grecia y - Otra Asamblea Nacional.

Asamblea nacional de la mañana

Se repartieron las distintas tareas para la buena marcha del campo: limpieza, basuras, panel de información, seguridad, cocina, friegue de bajilla, acciones, traducción, elaboración de documentos, etc.

La coordinadora del grupo “No borders”, Tasula, una chica griega que habla perfectamente el castellano, nos informa de que existen 11 campos oficiales en torno a Tesalónica. Algunos hablan de que entre oficiales y clandestinos suman 20 y fuentes bien informadas afirman que son 48 los oficiales que existen en toda Grecia. Tasula quiere dejar claro ante sus oyentes que las instalaciones deben usarse con responsabilidad, se queja de que no siempre ha sido así, lo cual repercute en perjuicio de la acción futura del grupo “No borders”. Explica los actos que se irán sucediendo a lo largo de nuestra estancia. Enfatiza la estrategia siempre pacífica que desearía fuera utilizada en todas las manifestaciones. Las visitas que solemos hacer a los campos de refugiados suelen resultar bien y sin incidentes; aunque siempre se pide permiso para la visita. No conviene, sigue diciendo, prometer a los refugiados lo que no se podrá dar. Aconseja prudencia sobre la toma de fotografías, ya que hay personas a quienes no les hace ningún bien el hecho de que su figura aparezca por las redes. Los reporteros deberán acreditarse ante los coordinadores del campo. Termina su intervención manifestando la gran alegría que siente con la presencia de los españoles entre su grupo “No borders” y se felicita porque nuestra decisión haya sido la de colaborar con este grupo. Finalmente se nos proporciona el número telefónico de una abogada por si hubiera que utilizarle durante las manifestaciones que se realicen a lo largo de estos días.

La mañana transcurrió felizmente, contemplando cómo cada cual cumplía con la ejecución de sus obligaciones libremente adquiridas. Llegó la hora de comer. El consabido plato de arroz proporcionó energías para acudir a la manifestación de la tarde.

Manifestación contra las embajadas alemana y francesa

La había anunciado y organizado un grupo de jóvenes, oriundos de distintos países europeos. Vestirían de negro durante el evento y cubrirían su rostro con un pañuelo y unas gafas oscuras. Lo hacían en nombre de una organización denominada “Beyond Europe”. “Más allá de Europa”. Podrían asistir a ella todos aquellos que lo desearan. Los encargados del orden fueron conduciendo a los que habían optado por la participación por distintos itinerarios. En un momento determinado y al son de un pitido, todos nos encontramos ante la embajada de Alemania. No faltaron a la cita con inusitada puntualidad diversos grupos del “orden”: policías uniformados para el caso, motoristas, furgonetas y coches negros con ahumados cristales. Desde la embajada alemana, cercana al mar de Tesalónica, avanzamos grito tras grito previamente seleccionados, por varias calles céntricas de la ciudad. Al llegar a la embajada de Francia, segunda cabecera de la Europa rica, saludamos correctamente a dicho edificio con la correspondiente fórmula de una manifestación pacífica, y nos volvimos a casa, no sin antes dedicar una especial parada a una agencia de noticias no menos especial por la carga ultraderechista con que adorna sus comentarios periodísticos. Eran las 7.30 de la tarde. Aún restaba tiempo para cerrar nuestro día con otra ASAMBLEA NACIONAL donde trataríamos dos puntos importantes: la visita a Idomeni y el encuentro con los representantes de la Embajada Española en Atenas. La explicación, a su debido tiempo. Ahora tenemos que ir a cenar.

 

Día 20 de julio: Grecia ante sus campos de refugiados

No cabe duda de que Grecia está haciendo un esfuerzo para dar cobijo a los 55.000 refugiados que han llegado a sus tierras y a sus mares antes de la firma del vergonzoso Pacto UE-Turquía. No son éstos los que proceden precisamente de Siria, aunque también, sino de Irak, Afganistán, Pakistán, Sudán, Libia, Pakistán, etc. Una Grecia que no puede sostener tanta presión y que se debate entre la caída y la “levantada”, atenazada por la implacable intransigencia de una Europa germanizada que vuelve a las andadas del siglo XX, esta vez con diferente estrategia, más sibilina, menos abrupta; más solapada, menos bélica.

Grecia está en crisis y tiene, sin embargo, que enfrentarse con su situación geográfica que la convierte en el paso favorito de Oriente hacia Occidente. Grecia sola ante el peligro y con la carga de una deuda impagable que la esclaviza. Grecia ante una deuda que no sólo es dinero a reembolsar, sino un mecanismo europeo apto para imponer una política continental de prioridades prefijadas por quienes mandan más que otros. Grecia, la descubridora de la Filosofía y de la Ciencia, ahora con una Universidad mal pagada y despreciada por las élites científicas del Continente europeo. Grecia con un índice de paro que oscila entre un 25 a un 29% de su población activa. La Grecia de Ulises, eterna buscadora de proezas, históricamente montada en el tren de la emigración constante. La Grecia maltratada por la UE, a quien ahora se le exige que retenga a esa citada masa de refugiados, a pesar de que de los 55.000, se sostiene que todos menos 20.000 que podrían permanecer aquí, deberían de irse a Europa o a otros lugares del mundo. Esa Grecia mediterránea, vecina de Turquía con quien nunca se ha relacionado con holgura a causa de un Chipre siempre en litigio. Esa Grecia que a pesar de todos los obstáculos, cuenta con un pueblo solidario es en la que la Caravana que desea abrir fronteras se encuentra estos días, deseosa de desentrañar la traición de los políticos y destapar la caldera de la insolidaridad para que los refugiados en los cerca de 50 campos griegos puedan circular libremente por las tierras del mundo.

Pues bien, el día 20, tercero de nuestra estancia en el campo “No borders”, la Caravana junto a los coordinadores del campo y a otros grupos europeos montó de nuevo en 16 buses y se encaminó a visitar dos cárceles donde la UE ha ordenado que se detengan a los refugiados.

El primero fue el de Paranesti. Allá, en la Tesalónica profunda, donde Grecia se junta con Bulgaria, a 30 kms. de la frontera, a 140 de la ciudad más rica de Grecia, Tesalónica, se dirigieron cerca de 1000 militantes de distintos lugares tendencias y naciones. Mientras una comisión de 20 personas compuesta por médicos, juristas y otros acompañantes, ninguno de ellos periodistas para que las vergüenzas encuentren mayor dificultad para su conocimiento, penetró en el recinto de detención, los manifestantes esperábamos su salida cantando, levantando los banderines de protesta, lanzando reivindicativos gritos de rabia y de dolor, sentados en la carretera, sin apenas ser vistos por la ciudadanía, pero rebosantes de esperanza. La comisión había descubierto la existencia de unos 300 refugiados, comprendidos entre las edades de 18 a 35 años. Todos hombres. Detenidos, sin libertad para salir, a la espera de que llegara el turno de expulsión de Grecia. Comprimidos y privados de la creatividad imaginativa como consecuencia de la falta de la libertad de movimientos que estimule el pensamiento. Nuestra reacción fue de reafirmación. La policía impidió nuestro contacto directo con los refugiados. La ley había prohibido penetrar en el campo para decir directamente a los refugiados que la sociedad civil les espera y les da la bienvenida, cantada durante la marcha. Una vez más constatamos la injusticia de un Derecho Civil que, redactado por planteamientos insolidarios, nos volvía a dar la razón de por qué estábamos allí. No cejaremos, dijimos en nuestro interior, y unas horas después, repartida la comida que “No borders” había preparado una vez más, llegamos al segundo campo que habíamos programado para ser visitado. Se trata del campo de Xanthi, cerca de Katava. Allí nos esperaba el helicóptero que por la mañana nos fotografiaba desde el cielo azul de Grecia. Allí se encontraban también los compañeros vespertinos de la profesión represora policial. Quietos como estatuas no divisaron el corte de las vallas que rodeaban el campo y a donde ni por casualidad nos permitieron entrar. Eso sí, nos dijeron que nos diluyéramos, de lo contrario lanzarían sus consabidos gases, como así lo hicieron pocos minutos más tarde. Despreciamos el castigo y volvimos ilesos a Tesalónica no sin dejar constancia de que Europa no sólo está habitada por grandes corporaciones, por grandes grupos financieros que organizan las instituciones a su antojo, sino también por gente solidaria y concienciada. Dimos el día por bien empleado. En las tierras griegas y en el aire heleno quedó grabada nuestra consigna: “No en nuestro nombre”. Otros son los responsables. Aunque hoy apenas podamos hacer otra cosa, estamos seguros de que las ondas se transmiten al cosmos entero. Y mañana oiremos el brote de estas voces.

Día 21 de Julio: De Idomeno a la Facultad de Derecho, Universidad Aristóteles

Es el último día de nuestra estancia en Tesalónica. Nos cuesta abandonar esta experiencia. Nos ha sabido a poco. Serán unos días inolvidables. Estas frases se oían y tomaban cuerpo de naturaleza en las conversaciones de los grupos. A pesar de las incomodidades, a pesar de ciertos fallos de organización, a pesar del calor y de la deficiente comida, la gente de la Caravana se marcha contenta. Nos hemos hecho presentes. El esfuerzo ha sido inmenso, la Coordinadora ha trabajado fuerte, se seguía diciendo.

El día se empezó pensando, planificando, revisando. Fue Tasula quien en la Asamblea Nacional de las 10 de la mañana hizo un examen de la visita del día anterior al campo de Xanthi. Recalcó la vocación pacifista que tiene su grupo “No borders” y enfatizó que quien acepte colaborar con ese grupo, debería ser consecuente con ese planteamiento en el diario quehacer. Algunos no lo fueron ayer y por eso llama la atención para que no se repita. Indicó que fue la primera vez que la policía no dejo entrar a los visitantes en el campo.

La joven vasca que dirigió la asamblea llevaba muy bien preparada la estrategia. En cada uno de los tres puntos que se trataron expuso las conclusiones a las que había llegado la Coordinadora Nacional y a continuación concedió la palabra a quienes la pidieron, asignando un minuto por cada intervención. Quienes lo hicieron manifestaron tres posturas diferentes respecto a este primer punto o revisión de la visita. Los primeros estaban de acuerdo con el enfoque de “No borders”. Unos segundos no veían mal el coqueteo con las posturas violentas del grupo “Black Block”. Unos terceros afirmaban que había que respetar la palabra dada a “No borders”, pero también se debían respetar otras opciones, siempre y cuando éstas se realizaran a nivel individual y no en nombre de la organización “No borders”. En el fondo latía un principio filosófico: ¿cuál es primero: la voluntad individual o la colectiva? Había quien tajantemente se pronunció así: “la libertad individual está por encima de la colectiva”. La postura opuesta optaba por el principio de la primacía del colectivo sobre el individuo, siempre y cuando la decisión colectiva haya sido fruto de un debate argumentado y con la participación de las posturas contrarias. Aplicándolo al caso de la manifestación del día anterior, esta postura concluía: Puesto que la Caravana se ha adherido al grupo “No borders” y puesto que quienes se han adherido eran y son conscientes de que este grupo defiende la desobediencia civil no violenta, la única conducta correcta a usar en la manifestación consiste en asistir a ella de forma pacífica. Quien no esté conforme con este planteamiento deberá hacer la guerra por su cuenta. Es decir, debería no acudir a esta manifestación y hacer otra siguiendo sus propios planteamientos éticos.

En el segundo punto se concluyó que a la Embajada Española en Atenas iría una comisión paritaria y representativa de los diversos territorios presentes en la Caravana. Acudiría el viernes y no el sábado. El sábado, cuando ya se supiera el resultado de la entrevista, la Caravana en su conjunto celebraría una concentración a la puerta de la Embajada para aplaudir o criticar el resultado de la entrevista. Al mismo tiempo se celebrará una rueda de prensa con periodistas griegos.

Finalmente, se acordó que una vez terminada esta asamblea, la Caravana saldría hacia Idomeni. Así se hizo. Al llegar, la policía detuvo a los cuatro autocares donde se habían metido todos los que quisieron venir a Idomeni. Después de una negociación entre el representante de los policías y otros dos representantes de la Caravana, la policía señaló el tiempo y lugar de la actuación que llevábamos pensada. A un km. de la frontera Grecia-Macedonia nos bajamos de los buses y escenificamos el “performance” que llevábamos ensayado. Cuatro filas delante de una pancarta cerrada. Cada fila cantaba una frase al mismo tiempo que desfilaba durante un pequeño trayecto marcando firmemente las pisadas. La primera frase decía: “Estamos en guerra”. A oír estas palabras, la segunda fila hacía una mueca con un papel que cada uno portaba en las manos, pronunciando “flujo de emigrantes”. La tercera respondía “pasaje seguro” y la cuarta “abrir fronteras”. Descubierta la pancarta donde constaba la palabra “vergüenza”, todos los allí presentes voceaban esta última palabra tapándose la cara con el papel.

Distintos periodistas y fotógrafos tomaban nota para enviar la escenificación a cuantos más rotativos y medios de comunicación tuvieran acceso.

Terminado el acto, los asistentes seguimos cantando frases y eslóganes mientras señalábamos con el dedo el lugar donde estuvo el campo más ennegrecido y triste de este histórico acontecimiento. En un campo donde cabían no más de 2000 personas vivieron durante muchos meses hasta 16.000 individuos sirios, irakíes y afganos, entre otros. Docenas de ONG entregaron su tiempo y su mejor voluntad a cubrir muchas de las necesidades vitales que allí se engendraron. Lanzamientos de gases y apaleamientos por parte de la policía macedónica, personas ahogadas al intentar cruzar el río que separa Grecia de Macedonia fueron algunas de las agresiones cometidas sin piedad en este lugar a cuyos pies nos encontrábamos y a cuyo espacio nos impedían llegar. Una vía férrea y unas vallas recuerdan la vergüenza de una Europa incapaz de exigir a las naciones que forman su estructura política unas normas que permitan abrir la ruta de Los Balcanes. No pudimos menos, por eso, de dejar constancia de que también a nosotros se nos caía la cara de vergüenza. Dimos la espalda a quienes hacían cumplir unas órdenes injustas y nos volvimos a casa.

Más tarde tendríamos que asistir a la última manifestación organizada durante nuestra estancia en el campo de refugiados “No borders”.

Sería a las 18 horas. La organización corrió a cargo del grupo gestor del campo. Punto de partida: la propia Facultad de Derecho. El mismo que se constituyó en el punto de llegada. Una masa de unas 1000 personas integrada por gente de la ciudad, por refugiados en otros campos cercanos y por los propios acampados en el de “No borders”. Fue un largo recorrido que permitió acercar a la ciudad de Tesalónica la repulsa de una crisis humanitaria de terribles consecuencias y la denuncia de unas causas productoras de este drama: la guerra en Siria y en otros lugares.

Mañana levantaremos las tiendas, pero llevaremos clavadas en el corazón las muertes de los cerca de 300.000 sirios, las de unos 30.000 ahogados en el cementerio del Mediterráneo desde el año 2000 y la alegría de haber contribuido al pago de los coches que trajeron a los refugiados de los campos vecinos para que pudieran asistir a esta manifestación en su propio honor. En su honor y en recuerdo de un campo ya cerrado, al haber sido desalojado por imperativo legal. El de Idomeni, a 40 kms. de Tesalónica.


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