El pasado día 15 de julio, un grupo de Vallisoletanos decidió sumarse a la carvana Abriendo Fronteras con destino a Grecia. Participantes en la iniciativa, como Martín Rodríguez Rojo, escriben para últimoCero un pequeño dietario del viaje.

Día 22: De Tesalónica a Atenas

Fue un día de muchos kms. Más de 600, bajo una ola de calor. Aún sonaban en nuestros oídos los cantos lanzados en las calles de Tesalónica durante la manifestación que los asistentes calificaban de rotunda, pacífica, maciza, contundente, masiva, nítida y transparente. Aún continuaba la emoción de muchos al comentar con los amigos cómo aquellos niños, hijos de los refugiados, cantaban a su manera y en una “lengua nueva” los gritos que oían a los adultos. Cerca de 6.000 personas habían asistido a la manifestación, decían aquellos con quienes hablé, corrigiendo la cifra de 1000 que yo mismo dije en la crónica anterior. Y lo que más gustaba a la gente fue la presencia de muchos refugiados, inquilinos de los campos limítrofes con Tesalónica. Estos refugiados lanzaban sus propios gritos, pidiendo el final de la guerra. He aquí, el meollo de la cuestión. “No wars, no walls”, “Agi polemic”, “No a la guerra”. Dicho en uno y otro idioma, todos entendíamos que la guerra es el gran escollo, la gran causa, la gran derrota de la razón y de la comunicación humana.

Este trozo de nuestro viaje había sido precedido por una comisión que representaba a la Caravana. Estaba constituida por un representante de cada territorio del Estado Español, presente en la propia Caravana. Llevaba el cometido de hablar con el Embajador del Estado Español en Atenas. Según la información que recibiéramos a través de dicha comisión, así sería nuestra respuesta del sábado a las puertas de la Embajada, nº 21 de la calle Dionisios Areopagitou, enfrente de la Acrópolis y contemplados por la diosa de la paz, la Atenea del ramo de olivo.

Visitamos el Hotel City Plaza en Atenas, en la calle Achamon. Es un hotel que lleva 3 meses ocupado por una de las redes okupas del país más potentes. Es considerado uno de los mejores hoteles de refugiados de Europa ya que los refugiados tienen su propia privacidad y unos servicios de educación infantil y adulta para que se puedan integrar en la ciudad. Se trata de que todos los refugiados alcancen una autonomía para ello se les facilita información, asesoramiento y orientación. Se realizan diferentes actividades(asambleas, reuniones, talleres...) para que puedan participar en la toma de decisiones de la vida interna y local de su entorno. Uno de los ejes centrales del hotel es conseguir una convivencia entre las diferentes personas y culturas existentes dentro de este, sin olvidar que la mujer es el eje vertebrador sobre el que se sustenta la vida de este lugar ya que es la que realiza el trabajo de cuidados. Pusieron especial hincapié en el tema de violencia doméstica habiendo dos casos aislados únicamente, resolviéndose con la expulsión de los agresores. Para sacar adelante este proyecto disponen de una Red de colaboradores de distintas organizaciones en distintos países generándose una sinergia común.

El mensaje que se quiere enviar a las instituciones gubernamentales es que se puede hacer las cosas de forma diferente y respetando los derechos humanos.

Los cinco autobuses desfilaban uno detrás de otro, precedidos por un coche de la policía griega que acompañó a la Caravana durante todos los días que ésta permaneció en Grecia. Según nos informaron la razón de este acompañamiento estribaba en prevenir algún posible ataque a la Caravana por parte del partido “Amanecer Dorado”. Iniciaban la marcha los dos autobuses donde viajaban los compañeros vascos, seguía el bus de los valencianos y catalanes, a continuación Madrid y cerraba el desfile el autobús castellano leonés. Monte, pinos, olivos nutrían el paisaje mayoritariamente montañoso de Grecia. Comentábamos sobre el contenido que nuestros representantes llevaban y sobré quién y qué responderían. Al llegar al Polideportivo que el alcalde del municipio “Nea Filadelphia”, Sr. Aris Vasilopoulos, nos proporcionó para dormir aquella noche del viernes, 22, nos reunimos en asamblea y Nino el coordinador de la Caravana nos informó del resultado:

No les recibió el Embajador. Estaba de vacaciones. Les recibió el cónsul, Sr. Juan Sáenz de Heredia, a la puerta, no dentro de la Embajada. Ellos expusieron nuestros objetivos: que se abran las fronteras, que se arbitren pasajes seguros, que se cumpla el cupo al que se ha comprometido el Estado Español, que se abra la Embajada a las solicitudes de los refugiados y al arreglo de los papeles correspondientes. Nuestros representantes iniciaron los 20 minutos que duró la entrevista denunciando la inhumana situación en que sabemos que se encuentran los refugiados, sus muertes, sus desapariciones y ahogamientos en el Mediterráneo, las guerras como causantes del problema. Los integrantes de la comisión insistieron: aquí tiene Vd. los cinco autobuses que nos han traído a Grecia. Pueden usarlos para montar en ellos a los refugiados que los necesiten. Él, nervioso durante la conversación, contestó: El Estado Español ha recibido a 150 personas refugiadas y en breve recibirá a otras tantas. El asunto depende del Ministerio del Interior y del de Asuntos Exteriores. Están en ello. Irán satisfaciendo estos compromisos en consonancia con la política europea y nacional relativa al asilo y migración.

La reunión se grabó y a continuación se dio cuenta de ella a los periodistas griegos que acudieron a la rueda de prensa previamente convocada. Se les comunicó que la decepción había sido grande. Interpretamos que no sólo nosotros, sino también los Movimientos Sociales han sido despreciados, dijo el Coordinador de la Comisión. Es claro que falta voluntad política para solucionar el problema. Queda claramente y una vez más patente que el PP adolece de sensibilidad social. Le interesan más los negocios que la responsabilidad social. Le son más afines las grandes potencias económicas que una población pobre y necesitada. Ese partido de derechas es más amigo de las clases poderosas que de las proletarias. Antes la libertad del dinero que la libre circulación de las personas. Antes la producción de riquezas materiales que la de valores humanos. Antes la acumulación que la igualdad. Antes la comodidad y el lujo de unos pocos que la justicia universal.

¿Qué hacer con estos bueyes, señores? Comenzó la discusión sobre nuestra respuesta como Caravana. Hubo quienes propusieron ir esa misma tarde a la Embajada, hacer allí una sentada, dormir durante toda la noche delante de su fachada y al día siguiente tener otra rueda de prensa para manifestar nuestro descontento y nuestro planteamiento respecto a la apertura de las fronteras. La comisión insistió en que se debía mantener la decisión previamente tomada en la asamblea celebrada en Tesalónica: contentarnos con hacer el sábado y sólo el sábado, no el viernes, algo parecido a lo propuesto para hoy. Pero la comisión dejaba la puerta abierta a que si alguien quería realizar alguna acción el viernes, o sea hoy, día 22, ella no se opondría. Así las cosas y tras discutir con seriedad y contención el estado de la cuestión, se procedió a una votación sobre si hacer como Caravana alguna acción el viernes, además de la ya aceptada para el sábado, o no. 57 personas votaron a favor contra 62 que optaron por lo contrario.

Ante ese casi empate, un grupo de personas, en su mayoría procedentes de Castilla y León y del “País Valenciá” decidieron subir a la Embajada aquella misma tarde. Allí aposentados, realizaron una exquisita “performance”. Consistió en colocar unas 200 velas delante de la Embajada. Junto a esas velas 25 personas se echaron en tierra, simulando el número de refugiados muertos en las aguas y arenas del mundo. Silencio en las faldas de la Acrópolis griega. Tintineaban las farolas en la semioscuridad vespertina. Apenas se oía la respiración de los cerca de unas 80 personas que admiraban la escena mientras escuchaban una canción sin letra, pero magistralmente interpretada. La compañera Rania, valenciana, entusiasmaba el corazón de los asistentes al denominado velatorio contra la injusticia. Incrementó el entendimiento de la escena unas palabras que el Coordinador del grupo de Castilla y León encomendó a un compañero de ese grupo. La emoción estaba conseguida. Aquella noche la diosa Atenea durmió tranquila y los policías, motoristas y cuerpo contra disturbios heleno sólo vio y escuchó la tragedia griega a los pies del Partenón sin necesidad de levantar ni siquiera la voz. Sólo reinaba la paz envuelta en los brazos de la lucha por buscar la vida de los muertos.

 


 

Acción frente a la embajada española en Atenas.
Acción frente a la embajada española en Atenas.

Día 23 de julio: De Atenas a Marsella

Después de haber dormido en el Polideportivo de Nea Filadelphia, un municipio cercano a la ciudad de Atenas, y de haber escuchado el saludo de su alcalde, Sr. Aris Vasilopoulos, nos sentíamos repuestos para comenzar el día 23. Coincidíamos todos en que la última acción en tierras griegas sería la que realizáramos delante de la embajada española. Nos dirigimos a ella montados en los autocares. Aparcamos cerca del arco de Adriano, el emperador romano que había mostrado cariño hacia esta provincia de su imperio y que actualmente da nombre a una de sus calles más pateadas por los turistas, a los pies de la Acrópolis. Desde allí subimos hacia la Embajada cantando las consignas consabidas. Era sábado y estaba cerrada. Ni siquiera custodiaban su entrada los guardias de seguridad que encontramos el viernes. Eran las 10.30 de la mañana.

Más de 500 personas convocadas por la “Caravana a Grecia. Abriendo Fronteras” se frente a la Embajada española en Atenas, al pie de la mítica Acrópolis, para expresar su repulsa a las políticas de migración y asilo del Gobierno español y su decepción con la actitud de desprecio que tuvo el cónsul Juan Sáez de Heredia al negarse a recibirles en las instalaciones diplomáticas.

La manifestación, que transcurrió por unos 500 metros ante la mirada de decena de turistas tuvo el mismo carácter pacífico con el que se desarrollaron todos los actos, visitas y acciones llevadas a cabo por la Caravana en su estadía en Grecia. El grito de “Abre la Embajada” en cierta forma vino a sintetizar la distancia que media entre una ciudadanía comprometida con la situación de las personas refugiadas y la sórdida ceguera de las autoridades españolas y europeas.
“Yo no quiero pertenecer a esta Europa” se escuchó en reiteradas oportunidades, lo que se correspondió con una acción de rebeldía contundente: la rotura y quema de decenas de pasaportes españoles.

Asimismo, activistas de la Caravana ejecutaron una performance que emocionó a todas las personas presentes y llenó la mañana de proclamas y cántico, al tiempo que los suelos se llenaron de marcas de manos rojas, ensangrentadas. “Las políticas de la Unión Europea matan”, se gritó.

Este acto vino a cerrar las actividades de esta “Caravana a Grecia. Abriendo Fronteras”, una iniciativa que la organización ciudadana considera apenas un punto de partida que ha servido no solo para conocer y denunciar la realidad que las personas refugiadas están viviendo en Grecia, sino fundamentalmente para articularse entre las diferentes iniciativas ciudadanas del Estado español con el fin de ganar eficacia en la lucha a favor de los derechos de las personas refugiadas y migrantes, y contra las fronteras.

La Caravana no llega a su fin, simplemente sigue en el camino de la lucha.

Rápidamente unos cuantos compañeros que previamente habían ensayado la “performance” amontonaron sus zapatos en medio del corro que habíamos formado todos los de la Caravana. Simbolizaban a quienes han atravesado el Egeo o el Adriático o el Mediterráneo en su conjunto y han pagado su osadía con la muerte en medio de sus aguas. De nuevo el silencio se apoderó de todos. Poco más tarde aparecieron sus cuerpos amontonados y sin vida. Eran el símbolo de aquellos refugiados que desprovistos de sus ropas se habían ahogado en los mares. Entraron en escena otros actores con los pies ensangrentados. Ya no podían caminar. Se entiende que allí terminaron sus días y algunas personas compasivas envolvieron sus cuerpos en sábanas para desenvolverlos más tarde y depositarlos en algún lugar del mundo. Inmediatamente, los periodistas de la humanidad depositaron encima de los cuerpos muertos noticias sobre la tragedia. 350.000 matados en Siria. 10.000 niños desaparecidos. 12 millones de desplazados sirios. No a la guerra, etc.

Tomó la voz el pleno de quienes contemplaban este teatro trágico y se entonaron las consignas. Nuestra estancia en Atenas fue corta. Bajamos la cuesta que habíamos subido minutos antes y subimos a los autocares. El mensaje quedaba grabado en las paredes de Atenas y una mano ensangrentada había dejado su roja huella en el corazón de la fachada de la embajada. Suponemos que el lunes cuando termine su fin de semana el Sr. Cónsul la verá e interpretará el significado de nuestra presencia a las puertas de su oficina.

Un abogado salmantino, compañero de caravana, me informó antes de subirnos al autocar, de un artículo aparecido en el New York Times. El periodista comentaba la noticia de la Caravana. Según el articulista, la Caravana de españoles se había tragado a los niños de los refugiados o les había secuestrado para engrosar las manifestaciones. Algunos miembros de la Caravana habían destrozado muebles y su estancia en el campo “No borders” había servido para preparar cócteles molotov y desprestigiar al grupo griego, miembro de esta organización y gestor del presente encuentro internacional.

Así se escribe la historia. Libres son las interpretaciones y los enfoques de la realidad. Se conoce que a este articulista no le dio tiempo para asomarse a las escenificaciones que durante la carava se realizaron, ni a las visitas a los campos, ni a los discursos pronunciados durante la mismas, ni a los documentos escritos, ni al espíritu reinante en el viaje, ni a la específica orientación que preside sus actuaciones. Eso, sí. Tal vez las mentiras de algunos de estos sabios escritores penetren en los lectores que ignorantes del conjunto, resalten la parte sobre el todo, acuciados por la única lectura del único periódico del único día que lo compraron y deduzcan como última conclusión que estos chicos de la caravana son y se han comportado como jovenzuelos que no saben lo que hacen o como quienes lo único que saben hacer es romper papeleras o meterse con las fuerzas del orden que tantas vidas salvan. Precisamente por estos peligrosos riesgos es por lo que “hay que agradecer” a estos expertos en mentir su cientificidad informativa.

Patras nos esperaba a 219 kms. La carretera en obras atrasó la llegada; pero aun así el ferry que nos trajo hasta Idoumenitsa y ahora nos recogerá en Patras para regresar a Ancona estaba bien anclado en el puerto. Se repartieron los billetes. Tomamos asiento donde pudimos y todavía a las horas en que se escribe esta crónica, sigue la luna iluminando los surcos del mar. Mañana llegaremos a Marsella donde terminará la Caravana y cada viajero se dirigirá a su casa pensando en la próxima estación.

A partir del 24, domingo, empezarán las asambleas autonómicas para revisar y proponer el futuro. Nosotros, los de CyL, ya hemos convocado la primera a las 11.30 de la mañana, antes de desembarcar, en la sala de recepción del ferry. Se sospecha que los tiros quieren apuntar a la diana, sin perderse en las periferias. Digámoslo con tiempo: las fronteras se cierran en Bruselas y las llaves que las abren se generan con leyes. Hay que romper los candados. Estamos pensando cómo hacerlo y, por eso, lo vamos a preparar reflexionando.

 

Emprendiendo el viaje de vuelta.
Emprendiendo el viaje de vuelta.

Noticias relacionadas:

Crónicas vallisoletanas del viaje a Grecia I

Crónicas vallisoletanas del viaje a Grecia (II)

No hay comentarios