Exposición de tomates en el Mercado Ecológico. FOTO: Gaspar Francés
Exposición de tomates en el Mercado Ecológico. FOTO: Gaspar Francés

Veintidós puestos plantados sobre el asfalto del centro de la ciudad, en la plaza España. Veintidós productores con todo un cargamento de verduras, lacteos, vinos, pollos, plantas, aceites, frutas, especies, patatas... Entre todos, el tomate -quizás- haya sido el producto más buscado por las miles de consumidores que un año más han convertido en un éxito la séptima edición del Mercado de Productos Ecológicos, organizado por la UCCL de Valladolid.

"Los tomates que compró habitualmente no saben a nada. Y estos sí", comenta María, fiel a la cita del Mercado de Productos Ecológicos aunque confiesa que no es 'una adicta' a los mismos. "Si los encuentro, los compro aunque son un poco más caros", añade, "pero no hay color ni sabor con los de las grandes superficies que vienen de no se sabe dónde".

Una mujer frente a uno de los puestos. FOTOS: Gaspar Francés
Una mujer frente a uno de los puestos. FOTOS: Gaspar Francés

Quien si sabe de donde viene cada una de las casi doscientas variedades expuestas es Eduardo Perote, que luce una camiseta en la que se puede leer: 'La tierra no la tomamos heredada de nuestros padres. La tomamos prestada de nuestros hijos'.

Perote, en colaboración con productores de varias localidades, muestra con orgullo su colección de tomates y dice: "Tenemos cerca de 500 variedade; aquí hemos traído unas 200. Los tomantes grandes, por ejemplo, están todavía verdes. El próximo fin de semana celebramos las XII Jornadas en Piñel", cuyo cartel incluye unos versos de Mario Benedetti: "Que te quede bien claro./ Donde acaba tu boca / Ahí empieza la mía".

Mercado Ecológico en Plaza España. FOTOS: Gaspar Francés
Mercado Ecológico en Plaza España. FOTOS: Gaspar Francés

"En Piñel reuniremos unas 600 variedades de tomates. Acuden productores y coleccionistas de toda España y Portugal, hasta de la FAO vinen", explica con auténtica pasión este joven, que afirma que en la provincia de Valladolid hubo entre diez y doce variedades. "De las que hoy solo se cultivan dos o tres. Se ha perdido toda la huerta, por la ampliación de las ciudades. Valladolid, Tudela de Duero, Peñafiel, Cabezón...tenían unas huertas maravillosas que han desaparecido, entre otras razones, con la concentración parcelaria y la desidia", lamenta Eduardo Perote.

"El patrimonio de Valladolid", añade este agricultor ecológico, "es el de los frutales: ciruelas, peras y cerezas. En Piñel, por ejemplo, había cerezos milenarios; lo dejaron como un erial. Ahora tratamos de recuperar, poco a poco, todo lo perdido. Hubo hasta cien variedades de manzana y pera; veinte de cerezas... Algunas semillas las hemos recuperado".

Pero al Mercado han acudido productores de todo tipo. Desde Villafranca han traído vino ecológico de la DO Bierzo, uva mencía: 'Casar de Valdaiga'. Del Bierzo también hay uvas, calabazas, zanahorias, berzas, patatas, lechugas... De Tudela de Duero hay un puesto de aceite: 'Acontia oleum', del que hablan maravillas todos los que lo han probado en la cata gratuita.

El público se agolpa también ante el puesto de Crica, la marca de Megeces para probar-comprar queso curado o semicurado, a 11 euros la pieza; leche fresca a 1.60 euros; yogures... "Esta leche no tiene nada que ver con la que venden por ahí. Se calienta a 37º porque a más de 60º el calcio se cristaliza".... Es su forma de vender oralmente su producto. Huerta la Torrecilla se vale de una pizarra: 'Patata nueva, más nueva que Pokemón Go! Guindilla vasca,  tan picante como la despedida de soltero de Julio Iglesias. Puerros,  más tiernos  que una cesta de gaticos. Pepinos,¡más frescos que un pollo en febrero!...'.

El pollo ha sido una de las novedades del Mercado: 'El pollo de la Aldea', de Aldea de San Miguel, que ya se comercializa en varios puntos de venta en Valladolid. Otra novedad ha sido el paté de pollo y los ajos. El pan de Artesa ha sido uno de los productos en sus múltiples variedades que se han agotado. También había cremas cosméticas... Los puestos ha sido 22, alguno menos que en 2015, por decisión de los organizadores de que solo asistan productores. Laúnica excepción ha sido el puesto de Sodepaz por su defensa del comercio justo.

Camiseta contra los alimentos transgénicos. FOTO: Gaspar Francés
Camiseta contra los alimentos transgénicos. FOTO: Gaspar Francés

Mientras tanto, María, acompañada de su marido, ha cargado con varios kilos de tomates. "Los he pagado a 2 euros. No me han parecido caros porque los he probado y están muy ricos", comenta. En la bolsa, además de los tomates, lleva un teléfono para ponerse en contacto con uno de los círculos de consumidores de productos ecológicos que funcionan en Valladolid.

"Este es uno de los casos en el que el Mercado ha cumplido su función: poner en contacto al productor y al consumidor para facilitar el trabajo común", expresa Emilio Alba, gerente de la COOP. Campesinos de Valladolid, que ha acompañado en todo momento a Ignacio Arias, presidente de UCCL Valladolid, durante el recorrido por los puestos que han hecho los representantes del Ayuntamiento (Alberto Bustos, concejal de Participación Ciudadana, Deportes y Juventud)) y  de la Diputación (María Natividad Casares, alcaldesa de Torrelobatón). La comitiva ha realizado el recorrido a las 12 del mediodía, cuando todavía la afluencia de público no había alcanzado el punto álgido, y ha tenido que sortear a los coleccionistas de cromos que habitualmente ocupan el espacio de la plaza España las matinales dominicales y que, para fechas sucesivas, deberían desplazarse unos metros para dejar exento el espacio para el Mercado.

"Un año más estamos muy contentos. Los productores también, muchos han vendido casi todo, y eso que verdura han traído mucha para evitar quedarse sin existencias. Creemos que los consumidores también se han marchado contentos. Ha sido un éxito", opina Alba.

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