El alcalde, Óscar Puente firma el contrato con Aralia. Foto: Ayuntamiento Valladolid
El alcalde, Óscar Puente firma el contrato con Aralia. Foto: Ayuntamiento Valladolid

El pasado 28 de julio el Ayuntamiento de Valladolid adjudicó la gestión de tres de sus nueve escuelas infantiles municipales. Todas ellas fueron a parar a manos de grandes grupos empresariales especializados en ir copando una tras otra diversas áreas de adjudicaciones públicas: construcción, limpieza, servicios sociales…. Y como si fuera ya un tópico, la sombra de la corrupción, tampoco podía faltar entre estos especialistas del dinero público metidos a educadores.

En concreto una de estas adjudicaciones, la de la escuela “Platero” de Arturo Eyries, ha ido a parar a Aralia, empresa del Grupo Begar de José Luis Ulibarri, dedicada hasta ahora a la atención a la tercera edad y a la salud mental, que ha decidido buscar negocio en la educación infantil. Para quien no esté al tanto de las andanzas del constructor burgalés -crecido empresarialmente en León- y uno de los dueños de la televisión de Castilla y León y varios periódicos regionales, basta decir que está imputado en la trama Gürtel por haber pagado un millón de euros en sobornos para adjudicarse una parcela en la que luego construyó una urbanización de lujo. En el juicio que empieza dentro de un mes la fiscalía pide para él siete años de cárcel por prevaricación, fraude a las administraciones públicas, tráfico de influencias, delito contra la Hacienda Pública y falsedad en documento mercantil.

El empresario de la construcción imputado en la trama Gürtel, José Luis Ulibarri. Foto: C.A.
El empresario de la construcción imputado en la trama Gürtel, José Luis Ulibarri. Foto: C.A.

Las otras dos escuelas infantiles, “Mafalda y Guille” en Parquesol y “El Globo” en el Barrio España han sido adjudicadas a Clece, filial de ACS, la mayor constructora de España, propiedad del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. El año pasado Pérez reconoció ante el juez Velasco haber pagado 300.000 euros a la empresa Eico, del conseguidor de la trama Púnica, Alejandro de Pedro, para mejorar el posicionamiento en las redes sociales, pero negando siempre que le hubiesen solicitado dinero para el Partido Popular.

Además de servicios de limpieza, jardines, tercera edad entre otros, Clece se ha hecho en 10 años, según su propia página web, con 113 escuelas infantiles en varias autonomías, que gestiona en régimen de concesión administrativa.

Ulibarri, por el contrario, carecía hasta ahora de experiencia en el sector. De hecho el 3 de agosto cambió en el Registro Mercantil de la empresa el objeto social de la empresa incluyendo también educación y servicios escolares diversos. Curiosamente el mismo 28 de julio se publicaba en varios portales de empleo una oferta que decía así: “Empresa de servicios sociosanitarios selecciona para Valladolid “Director de Escuela Infantil”. Las funciones  serían dirigir, coordinar y gestionar una escuela infantil tanto técnica como económicamente”. Aralia se denomina a ella misma en su página web empresa de servicios sociosanitarios (ni una sola alusión a educación o a infancia). De hecho, después de estudiar la documentación, la mesa de contratación consideró en un primer momento que el objeto social de la empresa no estaba suficientemente acreditado, como tampoco lo estaba el que dispusiese de personal técnico y directivo que hubiese participado en contratos similares y por ello le requirió documentación ampliada que lo justificase. Es de suponer que Aralia así lo hizo porque en el acta del 18 de julio la mesa de contratación consideró ya “que la empresa cumplía los requisitos establecidos en los pliegos”.

Escuela Infantil municipal Platero.
Escuela Infantil municipal Platero.

Las tres adjudicaciones han sido a la oferta económica más baja, que además no ha coincidido siempre con el mejor proyecto educativo. En concreto, en lo que se refiere a la escuela “Platero” el proyecto educativo y técnico con más puntuación correspondió a la empresa vallisoletana que ha gestionado la escuela en los últimos veinticinco años, Esimpla. Pero la empresa de Ulibarri bajó un 23 % el precio de licitación, de 179.929 euros a 133.100 y se llevó el pato al agua. Algo muy fácil de explicar teniendo en cuenta que la oferta económica estaba valorada con un 60% frente al 40% de la suma de los proyectos educativo, social y de gestión y que además el cálculo de la valoración económica se hacía con una fórmula matemática que amplificaba mucho cualquier divergencia en los precios ofertados. Así, una diferencia de 12.000 euros en las ofertas se tradujo en una diferencia de casi 20 puntos, algo bastante difícil de superar independientemente de cual sea la calidad del proyecto educativo.

Esta prioridad a la parte económica de los concursos se acaba traduciendo en una constante competición a la baja que acaban ganando los grandes grupos multiservicios como Clece, Aralia, Grupo Norte… con las que los pequeñas pymes ya no pueden competir. Los bajos sueldos y la precariedad laboral acaban siendo una consecuencia inevitable. Es elocuente comparar por ejemplo las cifras de adjudicación de la escuela Platero en 2016 ( 179.929 euros más otros 40 por niño y mes ) con las de la misma licitación en 1995 (14.544 al mes -174.532 en doce meses- más 38,46 por niño y mes).

La Asociación de Madres y Padres de la escuela Platero ha expresado en un comunicado su temor a que la baja oferta suponga una disminución en la calidad de los servicios ofrecidos a los niños y lamenta que esta  atención prioritaria a la oferta económica expulsa a pequeñas empresas de la ciudad y con experiencia profesional, a favor de grandes grupos empresariales “que igual organizan mudanzas, que desbrozan jardines, hacen limpiezas industriales u organizan eventos allí donde se les reclama”.

En el año 2013 el Ayuntamiento sacó a concurso la gestión de las otras seis escuelas municipales con un pliego de condiciones en el que el proyecto educativo y de gestión se valoraba con un 50%, la propuesta económica con un 35 % y el 15 % restante era la aportación de personal a mayores del mínimo exigido.

De hecho, el  personal de las escuelas infantiles es otra de las preocupaciones constantes de las plataformas que defienden la educación pública infantil de 0 a 6 años.

En este último concurso, por ejemplo, se recoge para la escuela Platero una necesidad de dos maestros, tres educadores, un auxiliar y un cocinero para atender a cuatro grupos de niños de 9 a 17 horas con un horario ampliado de madrugadores de 7.30 a 9. Los alumnos se dividen en 8 niños el grupo de 0 a 1 año, 13 niños de 1 a 2 años, y 19 niños cada uno de los grupos de 2 a 3 años. En comparación, la Red de Atención a la Infancia de la Comisión Europea recomienda para una atención verdaderamente educativa, un adulto por cada 4 niños menores de un año, un adulto por cada 6 niños entre 1 y 2 años y un adulto por cada 8 niños de entre 2 y 3 años.

Más adjudicaciones

Estas adjudicaciones no son ni las primeras ni las únicas que el Ayuntamiento de Valladolid otorga a estas empresas. Clece gestiona, por ejemplo, otra escuela infantil y la UTE Clece-Aralia se encarga de la gestión de los servicios de estancias diurnas y de estancias temporales después de un contrato firmado el pasado año.

Por parte de otros municipios y de la Junta de Castilla y León las adjudicaciones son innumerables. Valga solo de ejemplo la concesión a Aralia de la gestión de la Residencia de Salud Mental de Avila, hecho que la Federación de Asociaciones de Enfermos Mentales de Ávila criticó también porque la empresa del grupo Begar de Ulibarri solo tenía hasta entonces experiencia “en el sector de personas mayores, un colectivo con unas características y necesidades totalmente diferentes a las que presenta el de la enfermedad mental”.

Aralia gestiona otras muchas residencias de la tercera edad en varias autonomías, una de ellas es la de Peñuelas, en Madrid que numerosos familiares han denunciado por las condiciones penosas que viven los mayores ingresados en ella y por carecer de licencia municipal para su funcionamiento. Después de visitarla, el diputado de la Asamblea de Madrid, Raúl Camargo, hablaba de “goteras, techos caídos, comida penosa y sin refrigerar, ancianos aparcados… “ y resaltó que “hasta las propias directivas de la residencia llaman al centro”Auschwitz”.


Noticias relacionadas:

No hay comentarios