Cabecera de la manifestación. Foto: Gaspar Francés
Cabecera de la manifestación. Foto: Gaspar Francés

Por más que se empeñara el portavoz del comité de empresa de Lauki, José Manuel González, en asegurar que no se trataba de una despedida, la resignada manifestación que esta mañana ha conseguido movilizar a poco menos de un millar de personas y a casi toda la clase política local, regional y nacional vinculada a Valladolid, ha parecido eso. El próximo viernes, 30 de septiembre, la multinacional francesa Lactalis, echa el cierre a la factoría vallisoletana.

“No no es una despedida, es un punto y seguido. Todavía no está todo dicho, ni todo terminado. La fatídica fecha del viernes 30 está al alcance el rabillo del ojo pero aún así no tiraremos la toalla, hay acciones abiertas en Bruselas, existen posibilidades jurídicas y las hay, puesto que la multinacional francesa no ha cumplido el acuerdo y mucho menos con la voluntad del porqué se firmó y los términos en los que se firmó”, se ha dicho en el manifiesto leído al término de la manifestación para reclamar la venta de la empresa vallisoletana.

Los 85 trabajadores de la empresa en Valladolid firmaron hace ya meses un acuerdo social con la empresa que implica, prejubilaciones, recolocaciones (fuera de Valladolid) e indemnizaciones por encima de las que fija la última reforma laboral.

Casi en silencio

Minutos antes de las 12 de la mañana, en la Plaza Mayor ya dispuesta para la proyección en directo de la Ópera Otello con motivo del cumpleaños del Teatro Real, se daban cita representantes de los principales grupos políticos del Ayuntamiento. También departían con compañeros de partido cargos nacionales de los distintos grupos políticos. Desde el PSOE, al PP, pasando por Podemos. Como fondo, las pruebas de sonido de distintas óperas.

La manifestación tras las oportunas declaraciones a los medios contra la actitud despiadada de la multinacional francesa, contra sus posibles aspiraciones a futuras recalificaciones de suelo, contra posibles boicots partió prácticamente en silencio camino de las puertas de la factoría, en la Avenida de Santander.

No fue hasta la calle Angustias cuando, en la cabecera de la manifestación, se pudieron escuchar los primeros gritos y consignas. “Lauki no se vende, se defiende”; “Lactalis vende, Valladolid está pendiente”, “Lauki no se cierra, se reinventa”… fueron algunas de las pocas frases tímidamente coreadas durante el recorrido.

Ya a las puertas de la empresa, se procedió a dar lectura al comunicado que fue difundido entre la prensa con el membrete de CCOO y UGT. En él se daba las gracias a los asistentes a la movilización, “a todas las organizaciones políticas y administraciones de Valladolid y Castilla y León sin excepción alguna” y a los medios de comunicación.

Hubo también una llamativa “mención especial” para los sindicatos UGT y CCOO: “No sin dificultades, aciertan en la unidad de acción sin fisuras, junto con el comité de empresa y la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de Lauki, como ha quedado patente. Así ha sido posible y permite configurar una lucha ejemplar de clase obrera, con hechos y datos en ocasiones sin precedentes que se tildarán de históricos. A buen seguro, no los olvidaremos sin la necesidad de consultar las hemerotecas”.

Nada más concluir la lectura del comunicado, que no se pudo escuchar con claridad al no existir ningún tipo de megafonía, los trabajadores de Lauki repartieron cartones de leche entre los vecinos que habían conseguido vales a cambio de una entrega solidaria de alimentos.

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