Concentración contra la violencia machista celebrada esta tarde. Foto: Gaspar Francés
Concentración contra la violencia machista celebrada en Valladolid. Foto: Gaspar Francés

A la concentración contra las agresiones sexuales que los 25 de cada mes convoca Adasvasymt en Fuente Dorada se ha sumado hoy un grupo de jóvenes, de ambos sexos. La savia nueva aportada por la veintena de chavales no ha pasado desapercibida para los habituales en este tipo de manifestaciones.

Conchi Minayo, presidenta de la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos, convocante del acto, ha informado que "son setenta las mujeres asesinadas en lo que va de 2016, las siete últimas desde el 25 de agosto al día de hoy". "Pero no queremos hablar de números, queremos hablar de personas. Queremos que no nos asesinen; es lo único que nos importa. Nos queremos vivas", ha dicho la presidenta de Adasvasymt al comienzo del acto.

A continuación, Rosy ha leído los nombres de las últimas víctimas, al tiempo que sus datos iban siendo depositados junto a máscaras blancas y pares de zapatos rojos.

Tras el minuto de silencio en recuerdo de las víctimas y en soldiaridad con sus familias, Pablo ha leído otras noticias relacionadas con agresiones a mujeres registradas en el último mes.

La presidenta de Adasvasymt ha emplazado a todas y todos los concentrados acudir el próximo día 25 de octubre con la esperanza de que no haya que leer el nombre de ninguna víctima más.

Antes de dar por concluido el acto, se ha informado que el próximo día 28, a las 20.00 horas, la Coordinadora de Mujeres convoca una manifestacióm en Fuente Dorada con motivo del Día Internacional  por el Derecho al Aborto.

La cultura de la violación

El manifiesto con el que concluyen estas concentraciones se titulaba: 'La cultura de la violación', y fue leído por Patricia, en sustitución de Sandra, lectora habitual durante los últimos meses, hoy ausente por razones laborales. El manifiesto dice lo siguiente:

'Vivimos dentro de una cultura que estimula la agresión sexual masculina y apoya la violencia hacia las mujeres dentro de  una sociedad que asume que la violencia sexual es un hecho inevitable en la vida, como la muerte o los impuestos, aceptando el terrorismo emocional y físico contra las mujeres como inevitable.

Tiene que producirse la violación de una mujer para que se hable de las agresiones sexuales que se producen, tiene que cometerse el asesinato de varias mujeres para que se abra un debate sobre violencia de género, tiene que darse la circunstancia de que uno de los asesinatos se haya cometido tras una denuncia y con una medida de protección en vigor, para preguntarnos qué tipo de protección se da a las mujeres que denuncian. Y mientras tanto, silencio.

Sobre las violaciones nos enseñan que sólo cierta gente viola y sólo cierta gente es violada. No nos dicen que lo único que tienen en común los violadores es que violan. Y que violan a personas fuertes o débiles, ricas o pobres, gordas o delgadas… porque cualquier persona puede ser violada, porque lo  único que comparten las víctimas de violaciones es la mala suerte y lo único que pueden hacer para evitar una violación es no estar nunca cerca de un violador, solo que los violadores no llevan un letrero luminoso que indique que lo son.

Las mujeres vivimos en amenaza constante y lo que se nos dice es que debemos tener cuidado con lo que vestimos, por dónde caminamos, con quién hablamos, en quién confiamos, cuánto bebemos, si estamos solas, si es de noche, qué tipo de zapatos llevamos por si hemos de salir corriendo, con cuánta gente nos acostamos, quiénes son nuestros amigos… y nos aconsejan ver quién está en el portal antes de entrar en casa, tener un perro, buscar un compañero de piso, ir a clases de defensa personal, estar siempre alerta, prestar atención, no bajar nunca la guardia y si no seguimos todas las reglas la culpa será nuestra, porque nos han asignado la carga de  prevención de las violaciones. Mientras tanto la gente que se presupone debería protegerte, te viola, como abuelos,  padres , amigos,  profesores, curas, policías, soldados,...

Las mujeres estamos hartas de tener que hacer frente a los costes de nuestra seguridad  y  limitar nuestros movimientos y preguntamos a los hombres ¿Os sentís seguros caminando por vuestro barrio a cualquier hora? ¿Elegís con cuidado por qué calles caminar o dónde coger el autobús? ¿Tenéis estrategias  para aparcar  , como por ejemplo no aparcar al lado de furgonetas? ¿Utilizáis las  llaves  como posible arma? ¿Tomáis clases de autodefensa? No somos las mujeres las que enemos que ver limitadas nuestras libertades porque estemos en peligro, son los hombres los que deben aprender a convivir, respetando, siempre, en cualquier circunstancia.

El silencio y la espera no son neutrales… Si no se hace algo para acabar con la violencia  hacia las mujeres se está trabajando para que continúe. Así de terrible, pero así de simple.

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