Reciente asamblea con afiliados celebrada en la sede del PSOE en Valladolid. Foto: PSOE

Más de la mitad de la militancia socialista en Valladolid ha estampado ya su firma para reclamar la celebración de un Congreso Extraordinario en el Partido y dejar clara su oposición a una ya más que probable investidura de Mariano Rajoy, que solo necesita la abstención de 11 diputados socialistas para que se consume.

Fuentes de la plataforma que durante estos días, siguiendo la iniciativa del alcalde de Jun (Granada), José Antonio Rodríguez y la militante de base gallega Eva Maldonado, aseguran que sólo en Valladolid se han recopilado ya más de 800 firmas, que unidas a las que otros militantes han hecho llegar por su cuenta y por diferentes medios a los promotores “suponen más de la mitad de la militancia”, que actualmente ronda los 1.800 afiliados en Valladolid. En todo el Estado el volumen de firmas recogidas ronda ya las 80.000.

“La gente sigue firmando. Nos preguntan cómo tienen que hacer y a quién tienen que dirigirse”, explican las fuentes vallisoletanas de la plataforma, que reconocen que “para este asunto el partido se ha quedado totalmente al margen”.

“Vamos a ver qué pasa el domingo (fecha para la que está convocado un nuevo Comité Federal en Ferraz) pero lo que es indudable es que esta campaña ha servido para mantener la ilusión entre la militancia. Si el domingo finalmente se decide la investidura de Rajoy, veremos a ver qué pasa”, explican las fuentes consultadas sin ocultar cierto temor a una posible fuga de afiliación.

El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, lejos de guardar silencio sobre este conflicto que ha dividido el partido, no ha eludido los micrófonos para dejar claro su respaldo al ya ex secretario general del partido Pedro Sánchez y su oposición a una abstención que facilite la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno. No le han dolido prendas a la hora de criticar a compañeros de su propio partido que se han posicionado del lado de la actual gestora.

Hoy mismo en un artículo de opinión no ha dudado en calificar como “golpe de estado” lo ocurrido en el último Comité Federal del partido en el que se forzó la salida de Sánchez.

"No puedo hacer mucho más, en toda esta historia he expresado mi opinión en voz alta, sin tener un planteamiento estratégico, por responsabilidad, no podía permitir que esto pasara y estar callado", ha declarado esta misma mañana quejándose de que los que hacen mal a la sociedad son los que “observan y no actúan”.

“El secretario general decidió poner pie en pared y plantear la celebración de un congreso en el que se diese la voz a los militantes, permitiendo que fuesen ellos los que decidiesen la línea política a seguir y el líder que pudiese encarnarla en un momento de encrucijada. La reacción de los barones es de todos conocida y tiene un claro fundamento. Si los militantes votasen ahora se visualizaría que, incluso con su opinión en contra, el secretario general tiene un amplísimo respaldo de la militancia, de manera que lo que ellos consideraban un préstamo se convertiría automáticamente en un activo del líder, al que ya no podrían someter como intentaron, día sí día también, durante todo su mandato. No querían pues que se constatara que el secretario general se había ganado lo que ellos creían haberle prestado, el apoyo de la militancia”, ha dejado escrito en su artículo de opinión en 20 Minutos el alcalde de Valladolid.

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