Tomás Guillén, Susana Ordóñez y Óscar Puente, ayer durante la charla. Foto: Gaspar Francés
Tomás Guillén, Susana Ordóñez y Óscar Puente, ayer durante la charla. Foto: Gaspar Francés

'El ágora, el pádel y la ópera: la utilización privada de lo público' era el  sugerente título de la conferencia con que la Asociación Cultural Ciudad Sostenible (ACCS) inauguró su séptimo ciclo de debates con dos invitados: el filósofo Tomás Guillén y el alcalde Óscar Puente, que además de defender el World Padel Club en la Plaza Mayor confesó que le gustaría meter en el simbólico espacio un concierto de Madonna.

La presidenta de la ACCS, Susana Ordóñez, dio la bienvenida al foro de debate de la asociación a los asistentes a la primera conferencia del VII Ciclo, celebrada en el Café Zorrilla. Tras anticipar algunos de los temas a abordar en las próximas semanas -rehabilitación del 29 de Octubre, qué hay detrás de las'smarts city' o el soterramiento del ferrocarril, entre otros-, presentó al alcalde Óscar Puente y al filósofo Tomás Guillén, "dos personalidades muy distintas", dijo.

El alcalde comenzó su exposición, después de recordar que con anterioridad había estado como público, con "una reflexión previa: la utilización privada de lo público es una situación bastante generalizada: el desplazamiento en vehículo privado por viales públicos; las terrazas, auténticos establecimientos en la vía pública; los mercadillos... El ejemplo fundamental es el caso del pádel".

Puente, que acompañó su exposición con la proyección de imágenes, recordó que cuando llegó a la Alcaldía se encontró con el World Padel Tour en la Plaza Mayor y quer tuvo que tomar una decisión y que la suya fue la de mantener el evento.

"Tenía diez años de vida, empezó con 500 espectadores y este año [del 3 al 10 de julio] han sido casi 13000", manifestó antes "de ponerse un poco mercantilista" y aportar una serie de cifras sobre la procedencia de los espectadores o las noches de pernoctación,  para concluir con el retorno para la ciudad, cuantificado en más de dos millones de euros, según él.

El concejal de Urbanismo y primer Teniente de alcalde, Manuel Saravia, estuvo presente en la charla. Foto: Gaspar Francés
El concejal de Urbanismo y primer Teniente de alcalde, Manuel Saravia, estuvo presente en la charla. Foto: Gaspar Francés

"Valladolid necesita posicionarse, generar recursos económicos, crear puestos de trabajo, que venga gente... La decisión no era fácil. La ocupación privada de los público choca contra nuestra filosofía", expresó Puente, quien dijo que la continuidad del World Padel Tour se adoptó sin unanimidad del equipo del gobierno y mencionó la oposición de Manuel Saravia, portavoz de Valladolid Toma la Palabra, presente en el debate. "Si empezáramos de cero", añadió Puente, "la apuesta sería otra. El circuito nos expuso que el evento está concebido en la Plaza Mayor o se lo llevan a otro sitio".

El alcalde, sin embargo, dijo que la continuidad es "de momento". "La Plaza Mayor está al límite de sus posibilidades y habrá que dar el salto a otro espacio de mutuo acuerdo entre la organización y la ciudad. Ese momento llegará. Entendemos que en la próximidad del río podría ser un espacio en un futuro", aventuró Puente asumiendo la propuesta realizada en su día por Saravia.

Respecto a la retransmisión de la ópera 'Otello', de Giuseppe Verdi [24 de septiembre de 2016], el alcalde hizo una serie de distinciones respecto al pádel: menor ocupación del espacio y tiempo, el que no se cobrara entrada, etc., lo que le confiere "un carácter no estrictamente privado".

Óscar Puente, después de mencionar lo que sucede en otros lugares de Europa y América, donde se organizan diferentes eventos en espacios emblemáticos, subrayó la necesidad de conciliar intereses económicos y turísticos con la promoción de la ciudad. "El retorno compensa. El evento estaba en marcha y la decisión adoptada es correcta, aunque estoy abierto a descubrir que me equivoco y a rectificar", concluyó el alcalde.
El segundo ponente, Tomás Guillén, filósofo y colaborador habitual de últimoCero, agradeció a ACCS la invitación y al alcalde "por acceder a contrasatar su pensamiento con un ciudadano de a pie". También tuvo palabras de agradecimiento a los presentes por haber hecho el esfuerzo de acudir "a escuchar cosas que seguramente han pensado muchas veces".

Guillén empezó por plantear el significado de "lo público. De su definición y análisis dependerá la respuesta que podamos dar al problema". El filósofo señaló los diferentes significados del término 'público', partiendo de la definición que Octavio Uña y Alfredo Hernández recogen en su Diccionario de sociología.

"Como punto de partida, tomo 'lo público' como aquello que es de todos, representa a la comunidad, está amparado por la ley, se expresa bajo el concepto de bien común -la res publica- y administrado por el Estado en nombre de toda la comunidad",  señaló Guillén, para quien 'lo público' abarca no sólo el espacio físico, "sino también y muy especialmente el ámbito político, que se concreta, entre otras libertades y derechos, en la libertad de asociación, pensamiento y expresión, y el que podríamos denominar ámbito humano o de la humanidad, que abarca un conjunto de derechos humanos como el derecho a la vida, a la educación, a la sanidad, ecétera y, por expresarlo brevemente, el derecho a una vida digna".

A continuación el filósofo contrapuso 'público' a 'privado', concepto que se identifica con propiedad privada, con individual, íntimo o personal, para recalcar que etimológicamente 'privado' en latín es "privar, quitar y despojar", mientras que el concepto 'público' entendido como "espacio público, o sea, como el lugar abierto en el que se reúnen grupos de personas. Esta definición de espacio público se refiere al ágora, la plaza mayor, tomada como espacio físico, pero el concepto de público se extiende mucho más allá y abarca -o debe abarcar- al ser humano en su totalidad".

Guillén afirmó que el uso del término público ha sufrido en español una cierta reducción, "y en vez de abarcar todo aquello que es común, en la práctica se entiende por público lo que es conocido por todos o es accesible a todos".

Seguidamente, el ponente se centró en la Plaza Mayor o ágora, que calificó como el espacio físico público por excelencia de la ciudad, en el que cabe la ciudadanía y se erige en su símbolo. "Es el lugar de la convivencia idóneo para la reivindicación y la protesta, para el festejo, el debate y el diálogo, para la expresión de la vitalidad de la ciudad, para el ocio y la conversación. Es el lugar que representa como expresión y marco en el que se desarrolla la vida en la ciudad, que debe caracterizarse, por tanto, por ser ordenada, respetuosa con la norma y recogida por la palabra", dijo.

Público asistente a la charla organizada por Asociación Ciudad Sostenible. Foto: Gaspar Francés
Público asistente a la charla organizada por Asociación Ciudad Sostenible. Foto: Gaspar Francés

"La Plaza Mayor", añadió Guillén, "en tanto expresión de lo público, es el símbolo de la propia democracia al mismo tiempo que expresa el poder de la propia ciudad o, lo que es lo mismo, de la soberanía del conjunto de los ciudadanos".

"La distinción", continuó el ponente, "entre el ámbito público y el privado está en la base de la vida de la sociedad y constituyen el fundamento de la articulación de la paz social. Los límites entre lo público y lo privado los determina y administra el poder político".

Tomás Guillén justificó la necesidad de cuidar y respetar, incluso mimar, la construcción, desarrollo, uso y mantenimiento de  la ciudad. También abogó por el equilibrio entre lo público y lo privado y entre lo individual y lo colectivo.

Después, el filósofo reflexionó sobre los riesgos del liberalismo económico y la globalización para 'lo público', así como el resurgimiento del individualismo. "Esto obliga a debatir y repensar el modelo de sociedad y de la ciudad que tenemos y el que queríamos", expresó el ponente que aludió a los casos más cercanos de Lauki, Dulciora y Fasa-Renault.

"Los ricos, las grandes empresas, que creen que son ricos y poderosos por méritos propios, se arogan el derecho de propiedad de cuanto se colocan en su punto de mira. Se sirven de la democracia, pero les molestan sus principios y sus valores; viven apartados de la sociedad en reductos exclusivos y hasta piesan en la posibilidad de crear un Estado propio donde tributar; viven a costa del Estado, que los protege y subvenciona pero lo quieren astémico y cómplice", aseguró Guillén que pasó a analizar algunos uso de la Plaza Mayor.

"Cuando es utilizada por el World Padel Club, cuyo montaje impide la visión del Ayuntamiento, la casa de todos los vallisoletanos, o cuando la utiliza Renault u otras empresas para hacer publicidad de sus productos, ocupando el símbolo e la ciudad como plataforma publicitaria con fines comerciales", dijo.

"La conversión de un espacio o bien público", añadió Guillén, "en un espacio o bien de uso o gestión privados conlleva su aprovechamiento con fines económicos e ideológicos, así como la privación de los ciudadanos de un bien que les pertenece. Esta privación puede ser temporal (por ejemplo, en el caso del pádel), durarera (en el caso de la enseñanza concertada) o definitiva (por ejemplo, en el caso de las inmatriculaicones realizadas por la iglesia católica). La privación de un bien público supone un déficit democrático".

Tomás Guillén centrándose en el torneo de pádel recordó que no sólo tapa la fachada del Ayuntamiento "sino que ha llegado a impedir el desarrollo de un acto tan importante para la vida pública municipal como la toma de posesión de la corporación municipal actual salida de las elecciones pasadas, así como la celebración in situ del nombramiento y toma de posesión del alcalde actual, tras veinte años de una alcaldía de infausto recuerdo, lo que supone una intromisión grave de ciertos intereses privados en la vida de la ciudad".

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El filósofo, que se preguntó por qué el World Padel Clube no utiliza un pabellón deportivo municipal como hace en Zaragoza o en San Sebastián, dijo que la retransimisión de eventos culturales como la ópera de 'Otello' desde el Teatro Real,  abiertos a toda la ciudadanía, no suponen la utilización de un espacio público con fines comerciales
Guillén finalizó su exposición con la afirmación de Warren Buffet: 'La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando'.

"Al fin y al cabo, Friedman, Hayek, Buffet o el World Padel Club pueden ser un problema, cuando intentan seducir o imponer condiciones a sabienda de que se contradice y reniega de la coherencia, la honestidad y la búsqueda de la gloria que debe regir la vida de un demócrata", concluyó.

El alcalde, en un momento de su intervención. Foto: Gaspar Francés
El alcalde, en un momento de su intervención. Foto: Gaspar Francés

Debate

Seguidamente se abrió un turno de palabras, que estrenó Rosario Chávez, portavoz del Grupo Municipal Sí se Puede Valladolid, que reivindicó la ética en la política y la necesidad de filósofos para hacer frente a la pérdida de soberanía en derechos.

Celestino Candela, de la directiva de ACCS, reconoció que la inclusión a última hora en el título del debate la retransmisión de la ópera de 'Otello' fue como contrapunto al pádel, además de expresar su perplejidad porque un Juzgado de lo Mercantil haya vendido la plaza pública de San Fernando de Henares a una sociedad privada por 27,5 millones de euros. También pidió al Ayuntamiento ponga coto a la ocupación abusiva del espacio público por las terrazas.

Óscar Puente volvió a repetir la argumentación de su primera intervención dando la impresión de no haber entendido nada de lo expresado por Tomás Guillén. Eso sí, expresó que al día siguiente [por hoy] viaja a Madrid para hablar de la recuperación del servicio de agua.

Ildefonso Vara, activista social, aprovechó para recordar al alcalde su compromiso de derogar en otoño la Ordenanza Antisocial.

Un joven llamado Leonardo se mostró tolerante con que se tape la fachada del Ayuntamiento durante unos días y manifestó su preocupación por la infrautilización de la Plaza Mayor.

El arquitecto Luis Rodríguez criticó la excesiva preocupación del alcalde por el retorno económico que dijo generar el pádel; retorno que nunca se calcula bien, añadió.

Salvador Polo, arquitecto, enumeró algunos usos que han tenido las plazas mayores -mercados, cosos taurinos, espacio para autos de fe, procesiones... tráfico de vehículos- pero demandó límites al abuso para no convertirse en un trastero.

Miguel Torres, socio de ACCS, expresó que el alcalde cuando estaba en la oposición defendió el sacar el pádel de la Plaza Mayor y es que, en su opinión, el poder modera. La Plaza Mayor para él es un sitio simbólico y los organizadores del torneo de pádel organizándolo en ella es como si tomaran Valladolid y noostros perdiéramos soberanía.

Óscar Puente, en una nueva intervención, dijo no ser una persona muy moderada y ser bastante radical, e insistió en que él nunca dijo que el  pádel debía de salir de la Plaza Mayor, lo que sí defendió siempre, según sus palabras- fue que al igual que el torneo deportivo debían de volver a la misma los libros. Además hizo hincapié en la conveniencia de no dramatizar ni rasgarse las vestiduras y opinó que la Plaza Mayor tiene un potecial sin explorar. En ella le gustaría organizar un concierto de Madonna.

El café del Teatro Zorrilla acogió el debate. Foto: Gaspar Francés
El café del Teatro Zorrilla acogió el debate. Foto: Gaspar Francés

Por último Tomás Guillén, subrayó su preocupación por el modelo de ciudad y de ciudadano. En los espacios públicos se pueden hacer actividades para todos y cuando son elitistas no son para todos, caso, dijo, del hipotético concierto de Madonna o del torneo de pádel. También dijo estar cansado de oír  apelar a criterios economicistas y reivindicó la recuperación de la ciudad para la ciudadanía.

"A nadie se le ocurre jugar con los símbolos. Y la Plaza Mayor es un símbolo, es la  ciudad. El pádel, desde luego, no. ¿Cómo debo tratar yo a las empresas? ¿Cómo nos tratan a nosotros? Cuando lo hacen no dialogando, imponiendo, ¿me debo someter? Creo que hay otras alternativas. El ser humano debe ser siempre un fin en sí mismo, y las empresas nos tratan como un medio; nos chantatajean. Desde las instituciones se deben promover debates como este. Hablamos y crecemos como ciudadanos", finalizó Guillén y con sus palabras el debate que se prolongó durante dos horas.

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