Reunión de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad celebrada esta mañana.
Reunión de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad.

Hoy la tuerca de la operación del soterramiento ha vuelto a girar, pero al tornillo ya se le acaban las vueltas. Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de Valladolid, Renfe y Adif, los socios de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad han acordado hoy instar el concurso de acreedores, con el objetivo de disolver la Sociedad, tras la celebración de una Junta General que está previsto convocar en enero.

Así lo explicaron tras el encuentro, -mantenido en Valladolid días antes del vencimiento de la deuda de 404 millones que arrastra la Sociedad-, al que asistieron el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y los concejales de Urbanismo, Manuel Saravia, y Hacienda, Antonio Gato, junto al consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el presidente de ADIF, Juan Bravo, y el director económico-financiero de RENFE, Manuel Fresno.

El alcalde y el consejero coincidieron en destacar que la Sociedad ya no era el “instrumento” válido que nació en 2003 para alcanzar “el objetivo del soterramiento”, y al tiempo, afirmaron que no se renuncia a la operación ferroviaria, que sin embargo, habrá que afrontar desde otra perspectiva y “buscando otras alternativas”.

Puente señaló que “las razones son evidentes, puesto que la situación económica de la Sociedad es muy complicada”, ya que no se trata sólo de hacer frente a los vencimientos ya pasados, sino al pago de intereses cada trimestre a lo largo de 2017.

El alcalde afirmó que es una cuestión de “responsabilidad”, con independencia de que la operación ferroviaria siga adelante por otras vías, pero “desde luego, al margen de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, que ya no es un instrumento útil”.

Puente subrayó que los compromisos escritos sobre la asunción de intereses reclamados por ADIF para que el Administrador de Infraestructuras se hiciera cargo de parte de la deuda ya vencida, el Ayuntamiento no está en condiciones de asumirlos, y “no tiene sentido que la Sociedad continúe si no hay fórmulas para su viabilidad”.

Así las cosas, la pregunta es sencilla: ¿la disolución de la sociedad implica el fin del soterramiento?

La respuesta, sin embargo, no es fácil. El escenario es más complicado que nunca, pero a la vez, por primera vez, los bancos son los que tienen la presión. Un concurso de acreedores reduciría enormemente las posibilidades de cobro íntegro de la deuda de la Sociedad y sólo podrían cobrar parte de esa deuda con la venta de sus activos. ¿Y cuáles son esos activos? Pues el túnel del Pinar de Antequera, un ramal de vías que parte desde Santovenia y los nuevos talleres (no el suelo). No está claro a quién se puede vender un túnel o un tramo de vía, pero sí a quién pueden interesar unos talleres flamantes y su maquinaria en los que se han invertido más de 200 millones de euros, teniendo en cuenta que su precio de venta sería sensiblemente inferior.

En los próximos días (hasta que se convoque la Junta General) todas las partes harán cálculos y verán si les trae cuenta liquidar la Sociedad, máxime teniendo en cuenta que tres de los socios (no así el Ayuntamiento) han aportado sus respectivas comfort letters (cartas de conformidad) asumiendo el pago de la parte de la deuda que les corresponde y que en el caso del Consistorio vallisoletano se ha anulado y llevado a los tribunales.

Solo en el caso de que las demás administraciones implicadas dieran marcha atrás o que los bancos aceptaran, como ha propuesto el Ayuntamiento, sumar al principal los 2,8 millones de intereses que debe (y que se resiste a abonar para no reconocer implícitamente la validez de la carta de conformidad anulada) y renegociar íntegramente las condiciones del préstamo, el soterramiento podría seguir siendo una opción tal y como se ha concebido hasta ahora.

En caso contrario, como ha apuntado hoy el alcalde, habrá que buscar otras fórmulas para acometer una operación para la que, con los actuales precios del suelo liberado por las vías, no salen las cuentas.

¿Tendrá el tornillo una vuelta más para que gire la tuerca del soterramiento?

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