Actuación en directo en el Desierto Rojo. FOTO: Gaspar Francés
Actuación en directo en el Desierto Rojo. FOTO: Gaspar Francés

Una vez más el conflicto entre hosteleros salpica a los músicos y colectivos de Valladolid. Pese a la modificación en la Ley de Espectáculos por la cual los bares con categoría especial ya pueden albergar música en directo, la Asociación de Empresarios de Hostelería remitió una carta al Desierto Rojo, establecimiento que en los últimos meses está realizando conciertos de grupos tanto locales como foráneos, en la que se les advierte de los posibles problemas derivados de cobrar entrada para sus actuaciones, motivada por la queja de otro hostelero asociado de la competencia. Cierto es que si se quiere pagar a los músicos por su trabajo, así como a los técnicos y demás personal que interviene en la celebración de un concierto, cobrar una entrada a los asistentes se convierte en indispensable para sustentar económicamente la actividad.

Ante esta situación, el Colectivo Laika emitió un comunicado en el día de ayer en sus redes sociales donde expresaban que: “A menos de una semana de la celebración del concierto de presentación del primer disco de Kiko Sumillera, acompañado por Cifu Alonso como artista invitado, el Desierto Rojo ha recibido una carta por parte de la Hostelería de Valladolid en la que amenazan con denunciar a la policía cualquier concierto que hagan si se cobra entrada, invocando los fantasmas que años atrás ya intentaron convertir nuestra ciudad en un desierto cultural”.

Con este escenario han decidido replantear las condiciones de celebración: “Ante esta perspectiva sólo había dos opciones posibles: cancelar el concierto o hacerlo de forma gratuita. Y en connivencia con las bandas nos hemos decidido por la segunda opción. El concierto será gratuito. A quien haya comprado la entrada anticipada se le devolverá el dinero en el punto de venta donde la haya adquirido”. Su nota, que agradece al Desierto Rojo su esfuerzo, finaliza adviertiendo que “hay quien quiere seguir haciendo de Valladolid una ciudad triste; nos tendrán siempre en el bando contrario”.

La respuesta y el encendido debate en las redes sociales no se ha hecho esperar, dada la especial sensibilidad que en Valladolid existe hacia este tema después de que en 2013 se prohibiera la música en directo, aunque con el nuevo equipo de Gobierno esta actividad se esté retomando. Desde entonces, la incertidumbre y el temor sobrevuela la mente de cualquier programador o responsable de un establecimiento que quiera apostar por el arte en vivo, hecho que se agrava con la misiva emitida por los hosteleros asociados.

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