Momento del debate tras la proyección. FOTO: J. O.
Momento del debate tras la proyección. FOTO: J. O.

Durante esta semana, protagonizada para el 8 de marzo y su nutrida agenda feminista, se ha debatido sobre el papel de las mujeres en diferentes ámbitos de la sociedad, además de reivindicar en la calles la toma de medidas inmediatas y reales para acabar con la violencia machista. Desde el CCVAD Valladolid Creative Commons Film Festival, junto al Espacio Joven, y conducido por Virginia Díez, se proyectó el documental de la directora Elena Idoate ‘Tomar el Escenario’, que a través de una serie de entrevistas nos permite profundizar en la situación de las mujeres en la escena musical alternativa, al que acompañó una interesante charla debate.

‘Tomar el escenario’ es un afamado documental compuesto por más de veinte entrevistas en las que mujeres del mundo del rap, el hardcore, el punk o el indie ofrecen su experiencia personal. Sus testimonios no son en absoluto homogéneos, al igual que sus opiniones, fruto de la diversidad estilística y de ambientes que entre ellas representan. Algunos de los grupos son estrictamente femeninos, otros solo una parte, a veces con una intención puramente reivindicativa y otras circunstancial. Hay ejemplos como el de Silvia Resorte de Algo Tóxico, que vio en el punk de los setenta u ochenta la opción de poder hacer música sin tener demasiados conocimientos y la “posibilidad de que chicos y chicas se sintieran iguales”, o Marta del grupo The Capaces que desde su vivencia personal no siente un trato desigual por parte de sus compañeros de banda o profesión. En otros casos esa igualdad no se ve reflejada en numerosas anécdotas con las que ilustran ese trato discriminatorio que han recibido, como la que cuenta Hilda Hund, del grupo de pop rock madrileño YAY, que al comprar un juego de cuerdas para su guitarra del calibre doce, de mayor grosor que la media, el dependiente la espetó un “¿no son un poco duras para una chica?”, testimonio al que se suman muchas otras compañeras en el film que han sufrido episodios similares durante los conciertos y pruebas de sonido. La reflexión final del documental deja un mensaje claro: “Hay que tomar las cosas, hay que tomar el escenario y aparecer en todas partes, poner una perspectiva de género en el proceso de producción de la música”.

Proyección de 'Tomar el escenario'. FOTO: J. O.
Proyección de 'Tomar el escenario'. FOTO: J. O.

Tras visualizar el documental comenzó una charla que, aunque en un principio parecía que la asistencia era escasa, consiguió armar un interesante debate en el que, a través de la experiencia de las invitadas, repasó la situación de las mujeres en el panorama local. “Contando mujeres en Valladolid que hagan punk o rock, no llegamos a 11”, destaca Elsa de Hell’s Breasts, único grupo exclusivamente femenino del rock pucelano. Echando la vista atrás, el responsable de ‘Generaciones en un escenario (35 años de música en Valladolid)’ Miguel Saeta, que acudió como público, destacó cómo en su investigación la presencia de mujeres durante los ochenta y noventa es meramente testimonial. Sandra García, pese a su juventud, tiene una extensa trayectoria en distintas bandas de la ciudad, además de su carrera en solitario como cantautora y tres poemarios autoeditados. En la fase final de la última edición del concurso DemoExpress, donde participó como parte de La Banda del Patio que acompaña a Paolo Fontana, fue la única mujer tanto de los grupos como del jurado, circunstancia que pone de manifiesto esta carencia e invisibilización dentro de la música local.

Eugenia, Dj conocida por su seudónimo Vegana Marrana, para su selección musical busca propuestas hechas por mujeres o con mensajes no sexistas dentro de géneros como el reggaetón. En los últimos años han aparecido numerosas propuestas, sobre todo provenientes de países lationoamericanos, de grupos o solistas que hacen suyo el eslogan lanzado por June Fernández en su artículo ‘Si no puedo perrear, no es mi revolución’. David Martín, técnico de sonido del Espacio Jóven, además de músico y productor, se sumó al debate para señalar que dentro de su sector la presencia de mujeres también es mínima, aunque destaca una mayor presencia dentro de la iluminación como sucede por ejemplo en el LAVA.

Eugenia 'Vegana Marrana Dj' y Viginia Díez durante el debate. FOTO: J. O.
Eugenia 'Vegana Marrana Dj' y Viginia Díez durante el debate. FOTO: J. O.

“El ratio de mujeres en festivales es desolador”, reconoce Elsa, aunque puntualiza “no me gustaría un festival exclusivamente de mujeres”. De hecho las Hell’s Breasts se han convertido en numerosos casos en una especie de comodín para cumplir una voluntaria u obligada presencia mínima de mujeres, aunque ya han desestimado su presencia en concursos como Onda Rock: “No nos apetece tocar para cubrir la cuota de tías”. “Si estás para cubrir ese cupo, van a considerar que estás por eso y no porque valgas”, reflexiona Ana. “Mola más que nos llamen por ser divertidas que por ser mujeres”, sentencia Elsa. En ese sentido, Ana lanzó otra reflexión: “A las chicas se nos exige excelencia”, refiriéndose tanto a la música como a otros ámbitos profesionales. En géneros como la canción de autor, Sandra destaca como sí existe una estrecha relación entre las mujeres de Valladolid, siendo habitual verlas compartiendo escenario, proyectos o giras fuera de la ciudad. En cambio, las Hell’s Breast, al ser las únicas representantes en su estilo, reconocen que: “Nosotras cuatro somos nuestra propia red”, en referencia a las charlas y debates que tienen entre ellas ya que, pese a la afinidad que las une, no tienen puntos de vista comunes respecto a numerosos temas.

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