Imagen del lugar donde ocurrió el suceso. Foto: úC
Imagen del lugar donde ocurrió el suceso. Foto: úC

El director de El Norte de Castilla, Carlos Fernández Aganzo y su hija, han sido condenados a indemnizar con 10.324,24 euros a una vecina que fue mordida en un brazo por su perro el 13 de diciembre de 2015,  cuando en compañía de su marido paseaba por delante de la casa donde reside el director del diario en Valladolid.

Según el fallo del juzgado de Primera Instancia 7 al que ha tenido acceso últimoCero, se consideran un hecho probado que el perro mordió a la vecina “sacando el animal la cabeza entre los barrotes existentes en la finca, lo que era posible dado que el cañizo o seto que cerraba la finca se encontraba en mal estado de conservación, dejando huecos”.

El director de El Norte de Castilla, Carlos Aganzo. Foto: úC
El director de El Norte de Castilla, Carlos Aganzo. Foto: úC

En este caso llaman la atención los fundamentos de derecho que utiliza el juez de Primera Instancia para justificar la condena del conocido periodista. “Tras oír a los testigos que han depuesto durante la vista pública, resulta patente que el cañizo que cierra los huecos entre los barrotes, en el momento de los hechos se encontraba en estado deficiente, permitiendo que el animal pudiera sacar la cabeza e incluso las manos. Las fotografías aportadas por los demandados (el director de El Norte y su hija) claramente no responden a la real situación del vallado en el momento de los hechos. Del mismo modo la anchura entre los barrotes permitía esa conducta del perro de sacar la cabeza”, se apunta literalmente en el fallo.

Además, en cuanto a la ”legitimación pasiva” de Carlos Fernández Aganzo en este caso, el segundo fundamento de derecho de la sentencia apunta: “Se alega en la contestación a la demanda la Falta de Legitimación Pasiva de Carlos Fernández Aganzo, el propietario de la finca. Se indica que no puede achacársele responsabilidad en la medida en que no es “el propietario del animal o el que se sirve de él”, siendo el único estado posesorio de dicho animal su propietaria su hija”. “Esta tesis de los demandados no se comparte. Estamos ante un animal propiedad de la hija, pero que no lo abandona al disfrute de Carlos Fernández Aganzo, sino que comparte con el mismo dicho control. De la declaración de la actora (salió una chica y una señora que parecía su madre) y del agente de la Policía Local (hablaron con una chica) parece lógico deducir que el animal es poseído conjuntamente por Carlos Fernández Aganzo, quien además lo disfruta en su finca, teniendo por tanto una facultad de control inmediato sobre el mismo”.

En el caso que nos ocupa parece claro que siendo Carlos Fernández Aganzo el propietario de la finca donde se halla de forma permanente el perro, tiene un control y disfrute del mismo, de donde resulta su legitimación pasiva. En consecuencia acorde al art. 1905 del C.Civil existe una solidaridad de ambos demandados frente a la actora, debiendo asumir con tal carácter la indemnización que corresponda, pues no se aprecia culpa de la víctima”, reza la sentencia.

Además, el juez apunta que "no fructificando la negociación amistosa, esas ofertas previas, marcadas por la intención de evitar el pleito y sus gastos (planteadas por la víctima), emitidas cuando no se contaba con el informe de un perito médico que valorase de forma técnica el alcance de las lesiones no pueden servir a los demandados para limitar su responsabilidad".

El fallo, contra el que cabe recurso de apelación, fija en 10.324,24 euros la indemnización a la vecina, ya que por culpa de la mordedura del perro sufrió 10 días de baja impeditiva y otros 157 no impeditivos, aparte de las secuelas en su brazo.

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