Ana Sánchez durante su presentación. FOTO: Javier P. Miñambres
Ana Sánchez durante su presentación. FOTO: Javier P. Miñambres

Dentro de las III Jornadas de Solidaridad de Valladolid con Palestina I, bajo el título ‘Muros invisibles, sistemas legales coexistentes o crimen de apartheid’, con la presentación de Ana y Justo de la Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid, la psicóloga social Ana Sánchez de Mera, especialista en cooperación al desarrollo entre otros ámbitos y miembro del Comité Nacional Palestino de BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), hizo un ameno y detallado repaso al entramado de sistemas legales que coexisten en Israel y los territorios ocupados palestinos, con el fin de demostrar que el Estado israelí está cometiendo un crimen de apartheid -de dominación y segregación racial- contra la población palestina.

Aun estando en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho, hizo una diferenciación, con referencias históricas, entre legalidad y justicia, aunque más allá de este debate se refirió a cómo la amalgama de códigos legales israelís, entre militares, civiles y religiosos, contravienen el derecho internacional: “Crea un entramado de leyes y regulaciones muy opaco que genera inseguridad jurídica”, concepto que explicó a continuación, “las personas deben saber que consecuencias tiene sus actos para actuar en consecuencia, lo contrario sería la arbitrariedad, que una misma acción pudiera tener distintas consecuencias en función de lo que a la autoridad de turno en ese momento le parezca oportuno”.

Mesa de la charla compuesta por Ana y Justo de la Plataforma Solidaria con Palestina y la conferenciante Ana Sánchez. FOTO: Javier P. Miñambres
Mesa de la charla compuesta por Ana y Justo de la Plataforma Solidaria con Palestina y la conferenciante Ana Sánchez. FOTO: Javier P. Miñambres

El concepto de seguridad atraviesa transversalmente toda la legislación israelí y sirve como excusa o justificación para cualquier actuación que en principio no estuviera o no debiera estar amparada por la ley. Esto responde al modelo de seguridad nacional que tiene Israel que protege al Estado y sus valores en vez de a las personas que lo conforman, de tal manera que cualquier acción que de forma unilateral interpreten que va en contra del Estado israelí valdrá como excusa para saltarse toda legalidad en pos de dicha seguridad nacional. “Esta primacía que otorga Israel a la seguridad constituye una grave vulneración del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos”, destacó Ana Sánchez que recordó como en el año 2004 la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva en la que aseguraba que tanto el muro como el régimen de ocupación asociado a la construcción de este muro eran ilegales, haciendo a su vez cómplice a cualquier Estado que apoyara o colaborara de cualquier manera en su construcción. Este proceso de securitización convierte cualquier opinión o conducta contraria a sus intereses en una amenaza contra su seguridad, vulnerando así cualquier derecho fundamental.

En opinión de la miembro del comide del BDS, todo este modelo de seguridad marca los distintos sistemas legales que tiene Israel. En territorio israelí está su sistema civil, asimilable al que tenemos en el Estado español, el sistema militar, que se encargaría de los aspectos relacionados con el ejército, los sistemas de las distintas religiones que existen, que son los que tratan todos los temas de derecho de familia y tienen bastante importancia, y aparte el derecho internacional. Ya en territorio palestino, está el sistema civil palestino, el religioso que sería la sharia o ley islámica, aparte de otras de corte cristiano, y destaca el sistema de mediación tradicional, muy utilizado para todo tipo de casos en los territorios ocupados por la desconfianza de la población ante la justicia israelí, que es un sistema judicial no formal de marcado carácter patriarcal en el que los hombres son los que deciden y representan a las mujeres vulnerando sus derechos e invisibilizándolas. En la zona de Gaza hay también un código revolucionario relacionado con la pena de muerte.

Por último en los territorios ocupados, además de todos los sistemas palestinos anteriores, está el sistema militar israelí, que se aplica sobre cualquier territorio que vive bajo una ocupación militar: “Totalmente arbitrario, no hay a día de hoy ningún documento que contenga todas las órdenes militares vigentes; las personas que tienen autoridad y competencia para dictar leyes son los comandantes militares que estén de guardia ese día concreto”, ha indicado Ana Sánchez que cifran entre diez o doce los distintos sistemas legales que coexisten, aclarando que “toda la población palestina que vive en Cisjordania está sometida al código militar israelí, a diferencia de la población israelí que vive en el mismo territorio pero se rige por el sistema civil”, lo que es en su opinión una vulneración del derecho internacional humanitario. “Actualmente en el Estado de Israel hay más de cincuenta leyes en vigor que discriminan de manera o indirecta a la población palestina que reside ahí, además de otras dieciocho propuestas de ley”, destacó poniendo diferentes ejemplos como la ley de la Nakba o la ley del retorno, entre otras.

Publico asistente a la charla en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho. FOTO: Javier P. Miñambres
Publico asistente a la charla en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho. FOTO: Javier P. Miñambres

Tras su extensa exposición en la que describió los sistemas judiciales existentes, la securitización, la desigualdad expresa entre personas palestinas e israelíes, la ocupación en si misma y otras circunstancias, concluyo que: “El Estado de Israel es culpable del crimen de apartheid hacia el pueblo palestino”.

Ana Sánchez es miembro del Comité Nacional Palestino de BDS, lo que presentó como una respuesta civil internacional ante la situación que vive el pueblo palestino. Este movimiento tiene tres claras reivindicaciones: el fin de la ocupación militar y el bloqueo de Gaza, la igualdad de derechos entre la población palestina y la israelí, así como el derecho al retorno de las personas refugiadas palestinas. Este movimiento, que promueve boicotear económica, social o culturalmente cualquier expresión israelí, ha sido apoyado por casi doscientas organizaciones palestinas como método de presión eficaz y certero contra el régimen sionista, atacando los pilares y estructuras que lo sustentan. Ha destacado lo que en su opinión es una muestra de su eficacia, ya que es considerado por Israel como una amenaza.

Tras la concurrida charla, se realizó una concentración en la puerta de la Facultad de Derecho en la plaza de la Universidad para conmemorar el Día de la Tierra Palestina que se celebra el 30 de marzo, fecha en la que los palestinos fueron llamados a una huelga general ante la confiscación por parte del gobierno sionista en 1976 de 20.000 dunums de tierra agrícola palestina en Galilea, lo que fue respondido por Israel con siete personas asesinadas y decenas de heridos, convirtiéndose en un símbolo de reivindicación de los derechos legítimos del pueblo palestino.

Momento de la lectura del comunicado por el Día de la Tierra Palestina. FOTO: Javier P. Miñambres
Momento de la lectura del comunicado por el Día de la Tierra Palestina. FOTO: Javier P. Miñambres

Estas terceras jornadas Valladolid con Palestina finalizarán el próximo miércoles 5 de abril con la charla en la Casa de las Palabras de María Madrigal y Ana Arribas, miembros de la Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid, sobre activismo y sionismo compartiendo su experiencia el la brigada de recogida de aceituna, y una fiesta en el bar La Bici el viernes 7 en la que habrá comida típica palestina y una rifa, entre otras formas de recaudar dinero ya que estas extensas jornadas son autofinanciadas por dicha plataforma.

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