Un crucifijo presidiendo un aula escolar. Foto: laicismo.org
Un crucifijo presidiendo un aula escolar. Foto: laicismo.org

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJCyL, con sede en Valladolid, ha desestimado el recurso interpuesto  por la Asociación Profesional de Profesores de Religión en centros estatales (APRECE) contra el  decreto de la Junta de Castilla y León que establece el currículo y regula la implantación, evaluación y desarrollo de la Educación Primaria en la comunidad, al considerar que la regulación contenida en el mismo respecto de la asignatura de Religión no vulnera el derecho fundamental a la libertad religiosa, ni la Ley Orgánica 2/2006 de Educación -modificada por la Ley Orgánica 8/2013 para la mejora de la calidad educativa (LOMCE)-, ni tampoco el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado español.

El colectivo de profesores de religion basó su petición en que el actual horario de la asignatura de religión fijado por el Decreto impugnado, al igual que sucedía con la Orden EDU/519/2014, a la cual viene a suceder, determina una diferencia importante respecto del horario de la asignatura de religión en la educación primaria, con una significativa reducción respecto de la Orden EDU/1045/2007, de un tercio de las sesiones previstas en los cursos de cuarto, quinto y sexto de primaria, pasando en los mismos de 1,5 horas semanales a 1 hora semanal, no incrementándose el horario en los cursos anteriores. Que este horario supone una vulneración de lo previsto en el Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español, (…) pues no se garantiza la presencia de la religión en educación primaria “en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales”. “La comparación de la asignatura de religión debe hacerse con las troncales en cuanto asignatura obligatoria, y en horario, dentro de las específicas, y en el actual horario durante toda la etapa de educación primaria existen tres asignaturas específicas con un horario lectivo claramente mermado para la asignatura de religión”, sostenían.

Sin embargo, la Sala entiende que la LOMCE no establece el horario para una asignatura como Religión, sino que corresponde a cada Comunidad determinar la carga horaria de esta asignatura en el ejercicio de sus competencias, lo que supone admitir que su regulación y, por tanto, su horario puedan ser diferentes en cada comunidad.

La Sala cree que con la regulación contenida en el decreto impugnado, la Comunidad ha fijado la carga horaria de la asignatura respetando su tratamiento en “condiciones equiparables” a las demás, lo que no supone que deban ser idénticas como señala el Tribunal Supremo.

El concepto “condiciones equiparables”, según esta jurisprudencia del Supremo, es un concepto jurídico indeterminado que debe ser integrado por el resto de la normativa y que no cabe asimilar únicamente al horario, sino que requiere un análisis conjunto y global de todas condiciones de la asignatura, pues no significa que el horario de la asignatura deba ser “equiparable” al de las demás específicas.

Por otro lado, la Sala señala que no se acredita, y tampoco se alega, que el horario establecido no permita impartir la asignatura en las mismas condiciones que las demás específicas, ni que sea insuficiente para su impartición. Así mismo, no se aprecia que el horario fijado sea irrelevante o no sea reconocible en el conjunto de las específicas.

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