Público asistente en la Casa de las Palabras. FOTO: J .P. Miñambres
Público asistente en la Casa de las Palabras. FOTO: J .P. Miñambres

La Casa de las Palabras acogió el pasado miércoles 5 de abril la última de las charlas que componen las III Jornadas Solidarias Valladolid con Palestina. Arrancaron el 1 de marzo con la intervención de Sandra Barrilaro y Jaldía Abubakra compartiendo su experiencia en Mujeres Rumbo a Gaza con la Flotilla de la Libertad; en su segunda jornada Isabel Pérez y Mussa´ab Bashir, bajo el título ‘Colonización, Balfour y la narrativa sionista’, dieron su visión como periodistas residentes o especialistas en Palestina; la tercera fue a cargo de Daniel Lobato, activista por Palestina y los pueblos de Oriente Medio, que ahondó en la declaración de Balofour y la situación de las personas refugiadas palestinas; en la cuarta jornada, que además conmemoró con una concentración el Día de la Tierra Palestina, Ana Sánchez de Mera habló de la inseguridad jurídica que sufre el pueblo palestino y de la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Aunque falta la fiesta de despedida que será el viernes 9 en el bar La Bici a las ocho y media de la tarde, con música y comida típica de palestina.

Henar Redondo, una de las responsables del evento y de la plataforma, leyó el comunicado que redactaron para estas jornadas: “No estamos contra los judíos ni contra la ciudadanía del estado de Israel, pues entre ella hay quienes luchan por las mismas metas. Nuestro objetivo es derribar la ideología sionista que mantiene a un pueblo prisionero en su tierra mientras la explota en su propio beneficio, al tiempo que ese pueblo permanece sojuzgado, sin derecho al agua, a la tierra ni a un destino propio como personas y como pueblo”, explican en su manifiesto. Acto seguido, Silvia, también de la plataforma, introdujo a sus compañeras María Madrigal y Ana Arribas, trabajadora y educadora social respectivamente, que hablaron de ‘Activismo Vs sionismo’, y relataron su experiencia con una brigada de recogida de la oliva en Palestina.

Henar Redondo leyendo el comunicado de las Jornadas: J.P. Miñambres
Henar Redondo leyendo el comunicado de las Jornadas: J.P. Miñambres

Cómo algo tan en principio banal como colaborar en la campaña de recogida de olivas pude tener tanto calado, podría preguntarse el público antes de acudir a la charla. Las brigadistas lo dejaron claro al inicio, su labor no era de jornaleras sino de escudo humano ya que las tierras de olivos que la población palestina tiene cultivadas están frente a asentamientos israelíes en Cisjordania, lo que supone un gravísimo riesgo para la integridad física de estas personas o la imposibilidad de completar la cosecha, base de su sustento, por los ataques y hostigamientos del ejército israelí. Su experiencia según relataron fue bastante completa y recomendable a cualquiera que tenga interés en colaborar con este pueblo y profundizar en su conocimiento. El trabajo de recogida no es nada tedioso, el buen ambiente es la nota predominante con las familias de acogida, además de que este tipo de labores dan lugar a interesantes charlas para conocer la situación real de estas personas que viven en el punto de mira del sionismo.

Los olivares, además de medio económico de subsistencia, son un símbolo del pueblo palestino, su lucha y su cultura, por lo que una de las estrategias de Israel contra Palestina es destruir y dañar estos campos, talándolos o directamente quemándolos, como expusieron en algunas reveladoras fotografías, por parte del ejército o de los propios colonos. Según las cifras que manejan, desde 1987 más de 800.000 árboles, entre olivos y otras especies, han sido talados, lo que les supone unas bajadas en la producción de 14.000 a 23.000 toneladas por año, obligándoles a sembrar miles de nuevos olivos cada año.

Los asentamientos en los territorios ocupados desde 1967 hasta la actualidad han sido declarados ilegales por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero contraviniendo impunemente esta resolución no solo siguen estando ahí sino que en las fotos se aprecian claramente las grúas que están construyendo nuevas viviendas y edificios. Contrasta dramáticamente la cantidad y calidad de servicios de los que gozan en las colonias, con numerosas zonas verdes y piscinas, frente al sometimiento del pueblo palestino que trata de sobrevivir al otro lado de los enormes muros de hormigón y el perímetro de seguridad en la que es su legítima tierra. Entre otros datos de actualidad, explicaron como con la llegada de Trump al gobierno estadounidense, se han proyectado 3.000 nuevas viviendas en Cisjordania, con una previsión de llegar al millón de colones en 2020 y superar los dos millones en 2040, en un proceso de “inmigración artificial”. Son importantes las ventajas que reciben por trasladarse a estas tierras, ya que las casas están subvencionadas y el nivel de vida que se les ofrece es mayor que en el territorio israelí.

Momento de la exposición en la Casa de las Palabras. FOTO: J .P. Miñambres
Momento de la exposición en la Casa de las Palabras. FOTO: J .P. Miñambres

Otro punto relevante son las carreteras, diferenciadas las palestinas, carreteras secundarias sin mantenimiento con importante presencia militar, de las sionistas, que se asemejan a autopistas de más de tres o cuatro carriles, cuyo acceso está regulado por la diferenciación de matrículas, otro de los métodos de segregación poblacional además de los documentos personales identificativos y diferenciados. En este sentido, el muro que está construyendo Israel desde 2002 en los territorios ocupados, también ha sido declarado ilegal internacionalmente, alcanza ya los 800 kilómetros, de los cuales dos tercios ya han sido completados, lo que está significando una usurpación de aun más territorio palestino. En una comparativa con el conocido muro de Berlín, el sionista es dos veces más alto y tres veces más largo, con un coste de aproximadamente dos millones de dólares por kilómetro, según explicaron las brigadistas. Este muro separa a la población de sus tierras y sus recursos, obligándola a pasar por los desgraciadamente famosos checkpoints israelís, en los que con el supuesto objetivo de salvaguardar la seguridad de su oblación, son hacinados en corredores para, de manera arbitraria, permitir pasar o no a las personas entre burlas y vejaciones.

Ana y María se desplazaron como brigadistas para la campaña de la aceituna, pero pasaban sin problema como turistas lo cual es una seguro de vida ya que otra de las estrategias israelíes es la buena imagen hacia el turismo, que es tan bien recibido como manipulado haciéndole ver una imagen de Israel que apuesta por la ecología, incluso los derechos LGBT o el feminismo, vendiéndose como la única democracia de oriente medio. Entre la multitud de historias que relataron, destaca la de la escuela de Khan Ahmar, construida en 2009 con adobe y neumáticos ya que los materiales de construcción está limitados de nuevo por razones de supuesta seguridad, que en su inauguración contó con la presencia de un grupo de colones a los que se había invitado, la indignante sorpresa llegó cuando se les comunicó una orden de demolición promovida por estos mismo colonos. Solo en 2016, 34 escuelas han sido atacadas por colonos o soldados y 260 estructuras educativas en Cisjordania destruidas, la mitad de ellas financiadas por la Unión Europea.

El relato de estas dos activistas es desgarrador y los detalles que revelan no dejaron indiferente a un público que asistía tan atento como atónito a su relato, en el que detallaron también como, por ejemplo, ante el expolio de los recursos por parte de los colonos, zonas como Gaza se prevé que en 2020 sean inhabitables ya que el acuífero se habrá agotado debido a que, como dato relevante, un colono judío consume tanto agua como ocho palestinos. Y no solo el agua, todos los recursos y productos de primera necesidad provienen de Israel, por lo que la población palestina no puede siquiera aspirar a la soberanía alimentaria o la autosuficiencia. Un interesante testimonio de primera mano por parte de dos vallisoletanas que fieles a su compromiso prosiguen con su campaña de visibilización y lucha para conseguir el reconocimiento del pueblo palestino y que se persigan los crímenes que está cometiendo impunemente Israel.

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