Los concentrados bebieron agua con sal en solidaridad con los presos políticos palestinos. Foto: Jorge Ovelleiro
Los concentrados bebieron agua con sal en solidaridad con los presos políticos palestinos. Foto: Jorge Ovelleiro

Distintos colectivos han reclamado hoy en la Plaza de Fuente Dorada de Valladolid “Libertad y dignidad para los presos políticos” en una concentración en la que se ha mostrado solidaridad con los presos palestinos en huelga de hambre, el pueblo zapatista ejemplo de autogestión y los anarquistas represaliados por el Estado español.

La primera situación denunciada ha sido la de la represión contra el movimiento anarquista en el Estado español instaurada en junio de 2004, cuando el por entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó, afirmó que “el terrorismo anarquista se había instalado en España y que suponía una prioridad para las fuerzas del orden”. “Resulta evidente que el Estado y sus fuerzas represivas, tras el cese de la violencia anunciado por ETA, necesitaban un sustitutivo del miedo que permitiera mantener los enormes réditos políticos que la actividad armada de ETA había proporcionado a lo largo de décadas”, se ha indicado.

En el estado español hay –y nos tememos que habrá- presos políticos, le pese a quien le pese. La represión contra el movimiento libertario y otros colectivos continúa”, se ha dicho antes de denunciar la reforma del artículo 573 del Código Penal “perpetrada por el PP y PSOE y que logra banalizar de manera perversa el concepto de terrorismo” y recordar y rendir homenaje a Alfonso Fernández “Alfon”, Nahuel, y las encausadas en las operaciones Pandora y Piñata “que se han declarado insumisas y no acudirán a firmar a los juzgados”.

En la concentración también se denunció la situación de los presos políticos zapatistas en México. Foto: Jorge Ovelleiro
En la concentración también se denunció la situación de los presos políticos zapatistas en México. Foto: Jorge Ovelleiro

En la concentración también se pusieron distintos ejemplos de represión en México contra el pueblo zapatista, “ejemplo de autogestión y rebeldía contra los dictados del capital”. “No hay datos oficiales, para los gobiernos el número de presos políticos es cero. Las estadísticas se cruzan; pueden señalar a decenas o a cientos, depende de la metodología empleada por las organizaciones, nacionales e internacionales, y del periodo de tiempo investigado. Los dígitos, aunque diferentes, coinciden en una cosa: en las cárceles mexicanas persiste encerrada por motivos políticos una gran cantidad de personas”, se ha explicado antes de poner como ejemplos los 197 casos señalados en el Comité Cerezo, los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre de 2014 en Ayotzinapa, la detención de Miguel Ángel Peralta Betanzos, el secuestro de Álvaro Sebastián Ramírez…

La Plataforma Solidaria con Plalestina de Valladolid, por su parte, ha hecho hincapié en la situación en que se encuentran las personas palestinas encarceladas “en condiciones inhumanas” en prisiones israelíes.

Intervención de una portavoz de la Plataforma Solidaria con Plalestina de Valladolid. Foto: Jorge Ovelleiro
Intervención de una portavoz de la Plataforma Solidaria con Plalestina de Valladolid. Foto: Jorge Ovelleiro

“En respuesta a esa precaria situación, unos 1.800 presos políticos palestinos llevan desde el pasado 17 de abril en huelga de hambre indefinida, siendo la mayor protesta registrada en la Palestina ocupada en la historia, para reclamar  sus derechos”, se ha comentado antes de explicar que “las asociaciones de médicos de Israel se está negando a practicar la alimentación forzosa a estos presos yq ue el Estado está contratando a medicos internacionales para sustituirlos”.

“Esta huelga se produce después de una serie de huelgas individuales y parciales, motivadas por  la negativa de las autoridades israelíes para aliviar las condiciones de vida de las personas palestinas encarceladas, privándoles de los más elementales derechos humanos, sin esperanza de mejora de sus condiciones, y la ampliación de la política de los secuestros colectivos y de detenciones administrativas, sin cargos ni juicio, ni abogado, y prorrogable hasta diez años. Es frecuente la detención de los niños, la falta de asistencia sanitaria y médica, la privación de la visita de los familiares, el aislamiento y otras políticas encaminadas a la presión y el chantaje sobre la dirección política y sobre el pueblo palestino”, se ha denunciado.

“El líder y diputado Marwan Bargouthi, miembro del Comité Central de Al Fatah, que lidera esta huelga, y el líder y diputado Ahmad Saadat del FPLP, ambos presos, han comentado que la situación es insostenible, el grado de humillación que reciben los presos políticos palestinos y sus familiares está llegando a limites inhumanos, y que la situación de los presos menores, mujeres y hombres se deteriora a diario por la política penitenciaria de la ocupación. El número de personas palestinas encarceladas a fecha de hoy es de 7.200, un número que tiende a aumentar al incrementarse las redadas diarias en todo el territorio palestino; 750 de ellas están bajo detención administrativa, una forma de tener meses y años privados de libertad a los palestinos sin juicio, sin saber la acusación y sin tener derecho de abogado; 500 condenadas a cadena perpetua, hasta la muerte, con 30 personas que llevan más de 25 años en la carcel; 73 mujeres, 18 de ellas menores de edad; 1700 presos enfermos, 23 de ellos terminales; 6 diputados; 31 periodistas y medio millar de menores de 18 años”, se ha explicado.

La huelga comenzó el Día del Preso Palestino, el 17 de abril, día declarado por el Consejo Nacional Palestino en 1974, para recordar las 800.000 personas palestinas que han pasado por las cárceles de la ocupación. El pasado jueves, 27 de abril, tuvo lugar una huelga general en los territorios palestinos en apoyo a las personas encarceladas en huelga de hambre, durante la cual “el ejército israelí atacó con armas de fuego y proyectiles metálicos recubiertos de goma a  quienes se estaban manifestando”.

“Desde la Plataforma queremos expresar  nuestro apoyo y admiración a estas personas, que ponen en peligro su vida al ingerir únicamente agua y sal, reclamando Libertad y Dignidad. La huelga de hambre es la forma extrema y más dura que una persona puede  utilizar para satisfacer sus demandas justas,  pero se convierte en la última arma cuando fracasan todos los demás medios: el diálogo y las vías legales y administrativas”, se ha dicho antes de beber un trago de agua con sal, junto al olivo de Fuente Dorada, en señal de solidaridad.

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