Ramos Perera.
Ramos Perera.

Joaquín Díaz y los “Auroros” de Murcia han tenido el dudoso honor de haber sido galardonados este año por la autodenominada “Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares” una asociación que no tiene en su seno a ningún antropólogo conocido ni de prestigio y que carece de la mínima autoridad en el ámbito de la disciplina, según han confirmado a últimoCero fuentes profesionales de la antropología, miembros de asociaciones que forman parte de la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español (la organización profesional oficialmente representativa en el ámbito de la disciplina).

Los citados premios, tras los que siempre aparecen instituciones como Ayuntamientos o Diputaciones con las que al parecer se organizan los actos de entrega de los premios, no es la primera vez que acaban llegando a Castilla y León. En 2013, a principios de año, se los entregó a la Asociación de Guirrios y Madamas de Llamas de Ribera (León), siendo recibidos en febrero para la entrega por la entonces presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco (“Carrasco recibe a la Asociación de Guirrios de Llamas de la Ribera (León) tras recibir el premio Tradiciones Populares”), y a finales de ese mismo año se concedió a la Asociación de Mascarones de Guadalajara. Con anterioridad se los había otorgado al Ayuntamiento barcelonés de Berga por sus ritos de La Patum (en 2011), a las Botargas y Mascaritas de Almiruete, de Guadalajara (en 2006), al Ayuntamiento murciano de Caravaca de la Cruz, por su Santísima y Vera Cruz, o al “guadalajareño” de Hita, por sus tradiciones medievales.

Fuentes profesionales de la antropología consultadas por últimoCero aseguran que en el seno de este cuestionado colectivo no ha cambiado nada desde que en diciembre de 2013 el diario digital ‘Cultura en Guada’ publicara un artículo bajo el elocuente título “¿Antropólogos, aficionados o impostores?”. Lo que ese medio digital revelaba y ahora vuelven a confirmar profesionales de la antropología era que la citada “Sociedad” no disponía de página web y no había modo de poder informarse de sus miembros ni de su perfil académico, su actividad o contacto. El medio hizo lo posible por contactar con el presidente de la “Sociedad”, Ramos Perera, quien reconoció que no era necesario que los socios fueran antropólogos, que él mismo tampoco lo era (dice ser periodista), y defendió el carácter aficionado de sus integrantes. Ante las preguntas del periodista, se negó “a concretar cuántos de los socios forman parte de esta disciplina científica y qué expertos en la materia avalan el premio; tampoco los ‘trabajos de campo’ o aspectos que tienen en cuenta para la elección de los premiados se ajustan a la ortodoxia de los procedimientos científicos”.

En la actualidad, de acuerdo con las informaciones publicadas el pasado día 27 de junio, Ramos Perera sigue siendo Presidente de la “Sociedad”.

Lo que ponía en evidencia el medio digital guadalajareño entonces y los profesionales consultados por últimoCero ahora es que el presidente de la sociedad, Ramos Perera, no sólo no posee prestigio alguno en el campo de la ciencia antropológica, sino que ha sido presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, figurando además como autor del libro “Uri Geller al descubierto” (1975), en el que niega la posesión de poderes paranormales en el televisivo médium de los años 70, e impulsor de un premio de parapsicología y efectos paramentales.

Informaciones más recientes, consultadas por últimoCero, sitúan en la actualidad a Ramos Perera como Presidente de honor de la Sociedad Española de Parapsicología (puede verse el vídeo, con fecha de 6 de octubre de 1016, de Divulgadores del Misterio, que recoge una conferencia de Ramos Perera sobre “Investigaciones de la Sociedad Española de Parapsicología”).

En cuanto al procedimiento que se sigue para la concesión de los premios y su aval científico, la publicación mencionada del año 2013, a la que remiten fuentes profesionales de la antropología, recoge las declaraciones del antropólogo guadalajareño Jesús Sanz, profesor de Antropología Social en la Universidad Complutense de Madrid. Este antropólogo afirmaba en ese momento que “el de los antropólogos es un mundo relativamente pequeño, donde todos nos conocemos, y ni yo ni otros habíamos oído hablar en la vida de esta sociedad ni de este tal Ramos Perera, lo puedo decir con mucha fiabilidad”, y hacía referencia a que “en los premios no queda ninguna constancia de las razones por las que una determinada manifestación cultural es galardonada”. Sostenía que “la única razón que parece tenerse en cuenta es la vistosidad de una determinada práctica. Pero no tiene sentido hablar de manifestaciones más o menos ‘puras’, puesto que como resaltan muchos estudiosos del patrimonio en el ámbito del antropología, las fiestas y rituales son prácticas que se actualizan y resignifican continuamente por diferentes razones: recrear una determinada identidad local, favorecer la cohesión social, potenciar el atractivo turístico de un determinado lugar, etc”. Concluía diciendo que “el modo de proceder de esta agrupación que hace uso del nombre de esta disciplina científica perjudica la labor de los auténticos investigadores, docentes y estudiosos de la antropología”.

Como ocurre con otros premios similares, no deja de sorprender, atendiendo a la difusión mediática de estos galardones, que instituciones como Ayuntamientos y Diputaciones se hayan prestado y se presten a dar su aval, o a veces patrocinio, a una asociación y a un premio que carecen del mínimo apoyo de la comunidad científica y que no cuentan con la más básica fiabilidad.

No hay comentarios