Integrantes de la comitiva vallisoletana y palentina de la Caravana a Melilla. Foto: F. J.
Integrantes de la comitiva vallisoletana y palentina de la Caravana a Melilla. Foto: F. J.

Alrededor de las 14 horas ha partido desde la estación de autobuses la comitiva vallisoletana y palentina que participa en la Caravana Abriendo fronteras que pone rumbo a Melilla para denunciar las  actuales políticas económicas, comerciales, medioambientales y migratorias que imponen la UE y el Estado Español.

“El objetivo de la caravana no es solo llegar a Melilla. El paso por las diferentes ciudades para apoyar el trabajo de las organizaciones locales y activar la solidaridad y la denuncia, es igual de fundamental. La Caravana es una acción política y la experiencia en este tipo de brigadas-caravanas acumulada durante años por organizaciones como KI y Askapena nos muestra que, a la hora de planificar las acciones, es fundamental tener en cuenta las consecuencias de lo que hagamos después de nuestro paso”, explican los organizadores, que dejan claro que “el objetivo es contribuir a mejorar la percepción social de las personas migrantes y de las organizaciones que defienden sus derechos”.

“Queremos promover con esta acción un cambio de rumbo en la política exterior y migratoria del Estado Español y la UE. Y la implantación de políticas que de una vez por todas luchen contra la desigualdad el cambio climático y el respeto a los Derechos Humanos, y pongan fin a las intervenciones militares y al comercio armamentístico”, explican en un comunicado en el que se recoge un decálogo reivindicativo:

Demandamos vías legales y seguras para las personas en tránsito, y exigimos que se garanticen sus derechos en los países de acogida, evitando la explotación, los abusos, la violencia, la trata y el tráfico de personas.

Exigimos que se respeten las disposiciones del derecho internacional, en particular la Convención de Ginebra relativa a las personas refugiadas, de la que Marruecos y España son firmantes.

Pedimos la suspensión de la firma y aplicación de acuerdos de retorno y readmisión con países que no respetan los derechos humanos, y denunciamos la externalización de nuestras fronteras y las devoluciones en caliente de las personas que llegan a nuestras fronteras, que han sido denunciadas por numerosas asociaciones y organismos europeos de ddhh por vulnerar el derecho internacional.

Requerimos el cese de la instrumentalización de la «Lucha contra la trata de seres humanos» para realizar operaciones represivas contra quienes migran. Son nuestras propias políticas de cierre de fronteras las que abocan a las personas migrantes a recurrir a vías inseguras.

Reclamamos que se establezcan políticas de acogida dignas y efectiva y que el Gobierno  acabe con los obstáculos en la tramitación en el procedimiento de asilo, desarrollando reglamentariamente la Ley de Asilo. Exigimos que se permita el acceso a las oficinas de asilo en las fronteras de Ceuta y Melilla, sin discriminación alguna. Para ello es necesario que las autoridades marroquíes, con la connivencia española, dejen de bloquear el paso o extorsionar a las personas que se dirigen a las oficinas de la frontera.

Esta es una caravana feminista. Queremos hacer visible la presencia de las mujeres en los procesos migratorios y que son protagonistas y sujetos políticos. Con fuerza denunciaremos la violencia sexual que sufren las mujeres y las niñas tanto en los países de origen en contextos de conflictos armados, como en los países de tránsito y acogida. Exigimos que se garanticen los derechos de las mujeres en los países de acogida evitando la explotación, los abusos, la violencia y la trata de personas. Que se avale su derecho a formular una solicitud de asilo independiente de sus parejas y a tener un estatuto jurídico independiente del de sus cónyuges. Que se atiendan las necesidades específicas de salud y los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres y personas LGTBI, incluido el aborto, así como que se garantice la atención a las mujeres y niñas que han sufrido o corren el riesgo de sufrir abusos, violencia, mutilación genital femenina o matrimonios forzados.

Exigimos que se clausuren los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), verdaderas cárceles racistas donde se encierra a los migrantes aunque no hayan cometido ningún delito.

Demandamos que los/as menores no acompañados de Ceuta y Melilla sean reubicados en las distintas comunidades autónomas del Estado, para garantizar sus derechos y atención, evitando la violencia y abandono que en muchos casos sufren. Que se garantice con la máxima celeridad la documentación pertinente al cumplir la mayoría de edad y se invierta en políticas sociales para asegurar el pleno acceso a todos sus derechos.

Solicitamos que se tomen medidas para garantizar los derechos y la dignidad de las trabajadoras y trabajadores transfronterizos, las porteadoras, en Ceuta y Melilla y las personas migrantes que se ven sometidas a condiciones de trabajo deplorables.

Por último, alentamos a toda la ciudadanía que se encuentre al paso de nuestra ruta en Madrid, Sevilla, Málaga, Tarifa, Melilla, Nijar y Almería etc que se sume a las movilizaciones que se están preparando en cada una de sus ciudades.

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