Paso del Barrio Chino en la frontera entre Marruecos y Melilla. FOTO Caravana Abriendo Fronteras
Paso del Barrio Chino en la frontera entre Marruecos y Melilla. FOTO Caravana Abriendo Fronteras

DÍA 14: de Valladolid a Madrid

Dos miembros del Colectivo Indignado de Valladolid habían sido entrevistados por la Cadena Ser en la ciudad de Valladolid. 11 de la mañana. A las pocas horas de esta entrevista esos dos miembros de encuentran en la estación de autobuses. Allí estaba extendida la pancarta de la caravana 2017, denunciando el genocidio del S. XXI. Otros compañeros del Colectivo habían llegado a la estación para despedir a las 13 personas que, pocos minutos después, subirían al autobús camino de Madrid- Melilla. Fotos, abrazos, una rosa y un adiós. Hasta el 22 de julio. ¡Que no os pase nada, amigos! ¡Os esperamos vivos! Eran las 14 horas del día 14 de julio, 2017.

Casi atrapando las últimas palabras de nuestras compañeras, entraba en el andén el autobús procedente de Palencia. Trae a tres pasajeros, uno de ellos sirio. Son tres compañeros caravanistas. Juntos, palentinos y vallisoletanos, emprendimos viaje hacia Salamanca. Nos esperaban viejos amigos. Ferchu, Chema, Nestor, Sara y 10 compañeros más introdujeron sus equipajes en el maletero del autobús. ¡Seguimos!, se oyó decir. Y atravesamos el puente sobre el sabio Tormes. Carretera de Madrid y alguna añoranza de aquellos años durante los cuales varios pasajeros habían vivido su estudiantil juventud en los atrios de ambas universidades salmantinas. Otro adiós, otro desgarro, otro proyecto. La Historia no termina, siempre empieza. Estábamos inmersos en la tragedia de los REFUGIADOS.

Apenas hubo tiempo para siestas. El conocimiento de muchos de los ubicados en los asientos no permitió demoras. Enseguida hubo necesidad de decir quiénes éramos. Apiñados en los puestos traseros para mejor oírnos, comenzaron las presentaciones. Ya estaba caldeado el ambiente. Era distinto al del año pasado, cuando se inauguró la primera caravana de denuncia de 65 millones de desplazados, migrantes y refugiados por los mares y senderos de Europa. Un café a medio camino terminó de apretar las manos y sobre todo los corazones.

Eran las 7.30 de la tarde y Madrid se nos abría de par en par. Polideportivo Municipal de Arganzuela. Dejamos mochilas y atuendos en su gran sala de deportes. Unos compañeros de lucha, unos ugetistas de solera, nos habían preparado unos platos repletos de trozos de sandía y de melón. ¡Qué buena idea! Muy apropiada para una tarde de calor. Empezaba la solidaridad militante. Gracias, UGT del barrio vallecano.

Desde allí, a la fiesta de la “Karmela en Vallekas”. La Virgen del Carmen vestida de “k” comunista, de “k”comunitaria o de “k” de Vallecas, puerto de mar olvidado. A elegir. En el recinto ferial pancartas y letreros alusivos a los cuatro partidos del espectro político estatal: PP – Cs – PSOE – PODEMOS. En círculo. Tanques de cerveza y bullicio. Eran manifestaciones populares de la fiesta. No mucho más, aunque en las barras de los bares podemitas se podía encontrar el sentido profundo que movía a muchos de los allí presentes. En sus hojas se podía leer: 1 de cada 4 personas viven en la pobreza en España – Hay más de 500 desahucios al día – Más de la mitad de los jóvenes españoles están en paro – 300.000 de esos jóvenes han sido obligados a irse fuera por falta de casa y trabajo – Se pretende acabar con los derechos de las mujeres – Se destruyen la educación y la sanidad públicas – Represión policial contra quienes nos manifestamos por nuestros derechos.

Y la lista denunciante se cerraba con las siguientes palabras: “Por estos y otros muchos ataques de los gobiernos del PP y el PSOE, ordenados por la patronal y la Troika, nosotras y nosotros nos organizamos para cambiar las cosas”.

Era como si hubieran adivinado nuestra presencia. Resulta que nosotros también veníamos desde los distintos rincones del Estado a reivindicar cosas parecidas. Con una diferencia. No nos fijamos sólo en los problemas de dentro, que también, sino además en los problemas de fuera, de aquellos que huyen atemorizados por la guerra, de aquellos a quienes se les ha destruido su hogar, de aquellos que se ahogan en el Mediterráneo, de aquellos que quedan prendidos en la vallas de Ceuta o de Melilla, de aquellos más de 50.000 que esperan atrapados en Grecia porque se cierran las fronteras de la ruta de los Balcanes, de aquellos cuyos países han sido empobrecidos.

Por eso, mañana nos concentraremos delante del Congreso de los Diputados y haremos una cadena humana hasta Neptuno para recordar al Gobierno español que se comprometió a traer a nuestro país a cerca de 18.000 refugiados, pero que apenas llegan a 1.500 los que conviven actualmente con nosotros. Y continuaremos camino de Sevilla hasta llegar a Melilla imbuidos del espíritu de esta segunda versión de la Caravana 2017 rumbo a la frontera SUR. En nuestra memoria va el saludo que los organizadores de la Fiesta de la “Karmela en Vallecas” nos dedicaron desde el escenario donde los cantantes Rafael y Salvador Amor deleitaron a los oyentes con su programa “Amor con amor”. “No me llames extranjero” fue la canción que nos dedicaron como caravanistas que queremos derribar fronteras, construyendo puentes. Ninguna otra, mejor.
Día primero.

DÍA 15: De Madrid a Sevilla

Efectivamente, a las 10.30 de la mañana, después de desayunar en el Polideportivo de Arganzuela, los 200 compañeros y compañeras del País Vasco, los caravanistas de Madrid y los 30 de Castilla y León nos personamos ante el Congreso de los Diputados. Ya habían precedido a los cinco autocares que nos acercaron hasta el Parque del Retiro madrileño, los furgones y motos de la policía. Nos enfilamos, ordenados en filas de cuatro en fondo hasta la plaza de las Cortes. Banderas y banderines, pancartas y concertinas simuladas daban muestra de nuestra solidaridad con la causa de los refugiados. Canciones, lemas y gritos recordaban los mejores tiempos del 15M.

Representantes de las distintas comunidades autónomas del Estado explicaron ante la fachada del Congreso el sentido de la caravana. Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Navarra, Logroño, Valencia, Salamanca, Córdoba, Madrid, Toledo, Zaragoza, Valladolid, Palencia, Segovia, Burgos, Barcelona gritaban y levantaban sus brazos para denunciar las políticas migratorias que el Estado español y la Unión Europea están imponiendo a millones de refugiados.

En el fondo están las causas que producen este triste fenómeno de los refugiados: una economía neoliberal preocupada más de la acumulación que del reparto equitativo, una falta de desarrollo en países a quienes se les compra sus materias primas para devolvérselas convertidas en artículos que llevan consigo la plusvalía que el trabajo de los obreros han inoculado en su industrialización. Una gobernanza política montada sobre la caduca y decimonónica unidad de Estado-Nación, en lugar de remontarse a la necesaria gobernanza mundial, hoy día necesaria y cuyas bases subyacen en la globalización y en las nuevas tecnologías de la información. Un negocio armamentístico que emplea más dinero en la fabricación de instrumentos para matar que en productos humanizadores. En una palabra, la caravana a Melilla denuncia un orden socioeconómicopolítico individualista, neoliberal, mercantilista y competitivo. Propone como meta un orden social nuevo al que por ahora sólo adjetivaremos con tres palabras: humano, justo y fraternal. Los detalles nos los irán dictando las circunstancias y la superación de los problemas, entre otros el del cierre de Europa a las vidas de otros seres iguales en dignidad a la de los europeos.

La denuncia de injurias e injusticias más concretas se centran en: violencia sexual a las refugiadas e inmigrantes, la ausencia de vías legales para la llegada de los refugiados y refugiadas, las devoluciones en caliente, el incumplimiento de la convención de Ginebra, la trata de seres humanos, el bloqueo de las autoridades marroquíes a los miles de africanos que se acercan a sus límites, la extorsión a las personas en las oficinas oficiales, la discriminación en el trato a las personas LGTBI, la privación de la libertad a quienes son encerrados en los CIES, la existencia de concertinas en las vallas de Ceuta y Melilla, la externalización de la política migratoria y una buena serie de otros errores que tendremos la ocasión de oír en el recibimiento que nuestros amigos y amigas de Sevilla relatarán esta tarde en la alameda de Hércules.

Porque, efectivamente, a las 8 de la tarde llegamos a Sevilla y en dicha alameda el grupo sevillano organizador de la caravana de esta ciudad nos recibió amicalmente. Se repitieron las reivindicaciones, se añadieron otras similares, hablaron otros representantes de Alava, Cataluña, Castilla y León, Castilla La Mancha, Valencia, Galicia, Madrid y, por supuesto, de la propia ciudad de Sevilla. Enardecidas y significativas fueron las palabras del Defensor del pueblo andaluz, D. Jesús Maeztu. Igualmente alentadora resultó la acogida de Dña. Cristina Honorato, Concejala en el Ayuntamiento sevillano, por el grupo “Participa Sevilla”. Se cantó el himno de la libertad de J. Antonio Labordeta y también se bailó al son de la música del grupo “One Pac & Fellows”. El día segundo de la Caravana terminó en una fiesta de hermandad. Los ánimos quedaron preparados para seguir el camino hacia Algeciras y Tarifa, al día siguiente.

DÍA 16: De Sevilla a Algeciras

El domingo, día 16, la caravana a Melilla se despertó en el sevillano polideportivo San Pablo. El calor acompañó durante toda la noche. Pero el león no fue tan fiero como le habían pintado las malas lenguas días anteriores. Resistimos. Una vez desayunados, los coordinadores de la caravana tocaron a asamblea.

Emergió un punto importante. Los medios de información dieron a conocer la noticia de que la compañía de aviación Vueling quería deportar a un senegalés. Viajeros del vuelo Barcelona – Dakar se opusieron a tal despropósito en el aeropuerto del Prat y la operación terminó dejando en tierra a 11 personas que manifestaron su desacuerdo con la expulsión del senegalés.

La caravana lleva en su espíritu no sólo el objetivo concreto de denunciar la tragedia de las personas refugiadas, sino también denunciar a un orden social causante de ésta y similares violencias. Por esta política razón no puede dejar sin contestación a lo que, participando de unas características parecidas a aquello contra lo cual actúa la caravana, se haga presente durante su itinerario y se considere digno de ser denunciado.

Algunas compañeras expusieron la conveniencia de hacer algún acto en el aeropuerto de Sevilla con el que simbolizáramos nuestra repulsa ante esta deportación de un inmigrante. Se sopesaron las ventajas y los inconvenientes. La votación dio como resultado 149 votos en contra y 160 a favor de acudir al aeropuerto sevillano para pedir la hoja de reclamaciones y plasmar nuestra repulsa e indignación ante tal injusta decisión por parte de la Compañía, filial de IBERIA. Nos dirigimos todos al aeropuerto en seis autocares. Se bajaron quienes estaban de acuerdo con la acción. Se concedía media hora para realizar dicha firma. Evidentemente no dio tiempo a que todos pasáramos por las oficinas de Iberia; sí lo hicieron unos 20 caravaneros. El sentido común, sin embargo, salvó la situación. Dentro de un ambiente lúdico, creado por la espontaneidad de los asistentes a la protesta, se lanzó en medio del aeropuerto el grito de “Ningún ser humano es ilegal”. Retumbó el grito como una mazazo inesperado y contundente. Los viandantes dentro del recinto se percataron de nuestra reacción y objetivo y la suerte nos acompañó a las puertas del autobús para proseguir viaje hasta Algeciras. Ningún incidente, sensación de cumplimiento de un deber y alegría por poder continuar el itinerario marcado después de haber respondido a un nuevo y reciente ataque al derecho humano, consistente en respetar la libre circulación de las personas en el mundo.

Unas horas más tarde paramos para comer en la venta “El cruce de los santos”. A las 5.30 de la tarde levantábamos banderas, gritos y pancartas contra la cárcel de los CIES y a favor del cierre de los mismos. Habíamos llegado a la gaditana Algeciras. Dentro de los 8 CIES existentes en el Estado Español, el de Algeciras presenta unas características especiales. Fue creado en virtud de la Orden PRE/348372006.

Sobre sus instalaciones y equipamiento, se expresa como a continuación diré, el Informe elaborado por las Clínicas Jurídicas de ICADE (Universidad Pontificia Comillas), Per la Justícia Social (Universidad de Valencia), Dret al Dret (Universidad de Barcelona) y el Observatorio de Derechos Humanos (Universidad de Valladolid) para la Organización No Gubernamental “Pueblos Unidos-Servicio Jesuita a Migrantes”:
El CIE de Algeciras se crea tras la reconversión del antiguo Centro Penitenciario de La Piñera. Las carencias en cuanto a instalaciones y servicios son patentes debido a la antigüedad y vetustez del edificio, hasta el punto de haberse solicitado su cierre por parte de diversos colectivos políticos y sociales, tal y como ocurriera con el CIE de Málaga. Arquitectónicamente, se asemeja bastante a un centro penitenciario: cuenta con un distribuidor hexagonal del que salen los módulos con rejas por doquier y módulos al más puro estilo penitenciario. Se accede a cada módulo a través de rejas con barrotes. Tiene capacidad para 190 personas. No existen módulos diferenciados donde alojar separadamente a los internos que están pendientes de expulsión por la comisión de meras faltas administrativas de los penados que han sido allí destinados.
Las habitaciones tienen un sistema de barrotes y apenas cuentan con 30 m² en la que se disponen diez camas distribuidas en cinco literas. No hay armarios para efectos personales y ropa, disponiéndose éstos en otra dependencia a la que los internos sólo pueden acceder acompañados de un policía. En el interior de cada habitación existe una zona de lavabo y un único retrete. Las duchas son colectivas y se disponen en una habitación aparte en el pasillo común.
La comida se suministra tres veces al día (a las 10, a las 13 y a las 20 horas), aunque es generalizada la queja en cuanto a la insuficiencia y mala calidad de la misma.
Sobre estas y otras deficiencias también nos habló D. Andrés de la Peña, Presidente de la APDHA. La caravana permanecío delante del edificio del CIE de Algeciras más de 40 minutos. Durante este tiempo vimos cómo los policías bajaban de una furgoneta a cuatro o cinco personas y cómo minutos después subían a la misma otras cinco personas, seguramente internos del CIE a quienes se les trasladaría a otro lugar o se les expulsaría de España.
Los lemas se sucedieron con nitidez, con entusiasmo, con rabia, con coherencia y con contundencia, estableciéndose entre el orador citado y los escuchantes un inteligente y explícito diálogo. Con todos ellos se podría confeccionar un libro donde los caravaneros exponen una política migratoria que podría representar una alternativa a los Gobiernos tanto de la UE como del Estado español.

He aquí algunos de ellos:
Ni CIES, ni fronteras, ni muerte en las pateras.
Ninguna opresión sin respuesta.
Europa, canalla, abre la muralla.
España, canalla, abre la muralla.
La guerra mata, Europa remata.
Vayas donde vayas, destruye las murallas.
Los CIES son centros de exterminio.
Abajo, los muros de los CIES.
Ninguna persona es ilegal.
Ayer migramos, hoy discriminamos.
Abrid las puertas, hay personas.
Este CIES lo vamos a cerrar.
Vergüenza, vergüenza…
Aquí se vulneran derechos humanos.
Vías seguras a todas las personas.
La ley de extranjería mata gente cada día.
La ley de extranjería para la Monarquía.
Mujeres libres, terrirorios sin fronteras.
Que se cierren, se cierren, se cierren (bis);
Que se cierren, se cierren, se cierren,
Que se cierren de una puta vez.
Todos los derechos para todas las personas.
No son muertes, son asesinatos.
El pueblo unido jamás será vencido.
Gobierno del Partido Popular, gobierno criminal.
No, no, no. CIES, no (ter).
Dejad que se asomen, si no es una cárcel.
Abajo los muros de las prisiones.
No estáis solas, estamos aquí.
Pasaje seguro.
Que viva la lucha de la clase obrera.
Violencia machista.
Ah, anti, anticapitalista, ah.
Migrar es un derecho, no es un delito.
Libertad, libertad, detenidos por migrar.
Nativa o extranjera, la misma clase obrera.
Nuestras casas, vuestro refugio.
Porteadoras, no estáis solas.
Mariano, canalla, salta la muralla.
No borders, no Nation, stop deportation.

La caravana salió de Algeciras sobre las 8.30 de la tarde dirección Tarifa, a 22 kms. de distancia. Lo contaremos mañana. Hoy es el día tercero.

DÍA 17: De Algeciras a Málaga pasando por Tarifa

Aún con la garganta exasperada por los gritos lanzados ante el CIES de Algeciras, la Caravana Abriendo Fronteras, dirección Melilla, 2017, llegó a Tarifa. Eran las 9 de la tarde del 16. Se agradecía el airecillo que empezaba a soplar. El verde del Campo de Fútbol brillaba bajo los chorros de agua expelidos por los aspersores. La puesta de sol, por su parte, coloreaba las figuras caprichosas que se retorcían lujuriosas ante la atónita mirada de los caravaneros. Tarifa. Cerca de 19.000 habitantes. A 14 kms. de Marruecos. Punto de encuentro Atlántico-Mediterráneo. Punta de lanza de hazañas y proyectos. Reducto medieval. Arcos de triunfos y testigo de refugiados muertos en el Estrecho. Tarifa, obligada a comtemplar la vergüenza de un CIES que trata a sus inquilinos com maneras inapropiadas a la dignidad de sus habitantes.

Esta noche tendríamos a las estrellas por techo. Mucho aire y la compañía del saco de dormir serían nuestros necesarios acompañantes. El aire, porque ejercía su mando natural. El saco, porque al intemperie de la noche había que combatirlo con medios adecuados. Los cuatro faros que iluminaban el campo de fútbol se encargarían de escitar nuestras neuronas, ubicadas en las gradas desde donde un nuevo público se imaginaría a la pelota del mundo recorriendo el alocado cesped de la vida finamente afeitado.

Recogimos la cena en los locales de la planta baja. La mañana del día 17 se avecinaba repleta de emociones. En efecto, algunas compañeras y compañeros se embadurnaron de barro. ¿Para qué seviría ese disfraz? Constituía una sorpresa. A las 10 de la mañana del 17, en una reunión de más de 250 asistentes se nos recordaron las formas más adecuadas y útiles para superar una posible agresión policial. Un repaso a la agenda del día y fijación de un comportamiento caravanero. Puntualidad y atención a las indicaciones de los coordinadores de cada bus, de cada territorio, de la coordindora estatal. Fueron las normas que se explicaron en la clase sobre una educación ciudadana, impartida en las gradas del estadio.

I2 de la mañana: nos enfilamos hacia la playa. Se anunció la celebración de una performance. Es entonces cuando entendimos por qué y para qué aquellas compañeras habían cubierto de barro su cuerpo entero. Rostros embadurnados, heridas en las manos y en las piernas, ciagas agarradas a su amable guía que le salvaba de tropiezos, ayudándoles a caminar sin ser atropelladas. Mujeres embarazadas, madres con su hijo en brazos, ancianos cachaba en mano, cojos sostenidos por su bastón. Todos en tierra, con talante teatral hacían creer a los espectadores que aquello iba de verdad. Era un teatro no de ficción, sino representativo de una historia reciente. A la memoria de los caravaneros, conocedores de esta tragedia de los refugiados, no se les escapaba que sólo en el año 2016 se habían ahogado en el mediterráneo más de 5.000 personas y que estos artistas sólo pretendían rememorar esta tragedia. Un grupo musical llenaba de lirismo a la marcha de cuatro en fondo. Una señal dada por la dinamizadora de la escena indicó a los 20 embarrados que tenían que tirarse encima de la arena de la playa. Y apareció en todo su explendor el significado de aquel escenario. Era preciso callarse, no hablar, pisar suavemente la arena para no herir al silencio requerido por la emoción que producía tanto dolor comprimido y plastificado junto a las ensangrentadas aguas del Estrecho.

Y así, una y dos y tres y cuatro veces durante todo el paseo marítimo hasta llegar a la punta de Tarifa. Entre caída y caída, los gritos consabidos, los lemas de la caravana. El público asomaba sus cabezas desde las ventanas de sus casas vecinas a la costa. Tarifa comprobaba que las noticias de la TV y de la prensa y, sobre todo, de las redes sociales no inventaban el genocidio del siglo XXI, la vergüenza histórica de una Europa recostada en la indiferencia, sin abrir fronteras, cerrando puertas, sin construir puentes. Por si acaso algún vecino oriundo de otros lares y de otros idiomas no entendiera los cantos en castellano, echamos mano de eslóganes apropiados para estas circunstancias: “No borders, no Nation, stop deportation”.

Llegamos al brazo de tierra que une a la ciudad con el CIE de Tarifa. Este Centro de Internamiento de Extranjeros ocupa un antiguo recinto militar. Nos dice el Informe ICADE que en él se alojan 90 personas, la inmensa mayoría subsaharianos. Los dormitorios no reúnen las condiciones mínimas necesarias. Sí existe una buena zona de esparcimiento y deporte. El médico y el enfermero pasan consultas solamente por las mañanas y no los fines de semana.

En las próximas horas el Defensor del Pueblo realizará el informe completo de la visita, así como recomendaciones oportunas a las administraciones de las que se dará cuenta en las Cortes Generales.

Terminado este recorrido desde la playa cercana al campo del fútbol hasta las puertas del CIE, al cual apenas se nos permitió acercarnos, bajamos a recoger las mochilas y a montar en los autocares que nos conducirían a Málaga.

Allí nos esperaban nuestros compañeros de la Asociación PRODEIN y otras entidades. El programa que tenían preparado nos lo dieron por escrito antes de llegar y se ajustaba a los siguientes puntos: 1. Bienvenida Batucada y presentación. 2. Vicky, cante flamenco y Pablo Tejada, cantautor. 3. Poetisas y Ajnas. 4. Intervenciones sobre programas de acogida, testimonios de refugiados y leyes migratorias. 5. El Cirguero, cantautor. 6. Otras intervenciones: luchas vivas en la ciudad. 7. Ajnas, música mozárabe con danza giro místico. 8. Rakatá. Flamenco poético. 9. Desestresados. 10. Video Asilo. 11. Cierre del acto.

Si hubiera que dar una calificación a esta velada y a este recibimiento yo los evaluaría con sobresaliente “cum laude”. Nuestros compañeros supieron reunir la pertinencia de sus actuaciones con la amistad, el compromiso social, el realismo y el arte. Nos enteramos de su trabajo militante en la ciudad de Málaga y en Andalucía. Un trabajo que se centra no sólo en el problema de las personas refugiadas, sino también en otros como la educación, la salud, los deshaucios, la infancia, la pobreza, el paro, la discriminación de género, etc. La presentación de los números que componían su programa se desarrolló con fluidez, ajustándose a los tiempos, con abundancia de intervenientes y, además, con arte. La palabra, la música, el cante, la poesía y el baile fueron las pulcras herramientas que deleitaron, ilustrando, a los asistentes, quienes sentados o de pie en plena plaza de la Marina mantuvieron su atención hasta el final de la actuación. En pocas palabras, nuestros compañeros malagueños, también miembros de la caravana, nos mostraron su cariño, ordenaron con eficacia nuestros pasos en ese día y nos dieron un ejemplo de andalucismo.

Juntos partimos hacia Melilla. Era el cuarto día de nuestra andadura, el paso del ecuador de la caravana. Hacia las 12 de la noche tomamos el ferry y comenzamos la marcha acuática sobre el Mediterráneo. Mañana seremos ciudadanos del Estado Español en tierras africanas. Día cuarto.

DÍA 18: De Málaga a Melilla

La noche del 18 al 19 la pasamos en el ferry “Sorolla” que nos condujo desde Málaga a Melilla. Llegamos a esta ciudad a las 8 de la mañana del 19. Nos asentamos en el camping “El fuerte” que se ubica en la zona de Rostrogordo.

Algunos compañeros se hospedaron en alguna casa, fonda u hotel. Antes de que el autobús nos dejara en el camping pasamos por el cuartel “La legión”, dirigido en sus tiempos por el teniente coronel José Millán-Astray, fundador de los legionarios. El solo hecho de su recuerdo nos animó a seguir peleando en pro de un clima de concordia, de paz y de antiautoritarismo, valores que son capaces de abrir fronteras no sólo físicas, sino también morales y psíquicas.

Ya instalados en el camping, un miembro de la ONG “Ecologistas en acción” y también miembro de la caravana, el profesor de la Universidad de Málaga en Melilla, José Luis Villena, nos explicó algunas características de esta ciudad y nos puso al tanto de la agenda que llevaremos a cabo durante estos tres días y medio que parmaneceremos en la ciudad autónoma.

Melilla es parte de la región del Rif y limita con Marruecos. Sólo dista 15 kms. de Nador, ciudad marroquí. Se acerca a los 90.000 habitantes. Su tasa de natalidad es la más alta de España, frente a un índice de mortalidad que se sitúa como el más bajo de España. El 56% de la población censada es originaria de la península Ibérica , de idioma español y de tradición religiosa católica. Pertenece a la diócesis de Málaga. El 44% de los melillenses son musulmanes, cuyo idioma materno es el rifeño, aunque se encuentra en estado de disglosia frente al castellano. Esta lengua no tiene reconocimiento oficial en la región, a pesar de que un artículo del estatuto de autonomía de la ciudad de Melilla exige la promoción y protección de la lengua y cultura bereberes. La comunidad judía cuenta con 1000 habitantes, en su mayoría sefardíes expulsados de la península ibérica por orden de los Reyes Católicos y la Inquisición Española. Esta comunidad contaba en el año 1950 con 7.000 habitantes. Existe también una población flotante de casi 30.000 personas que siendo ciudadanos marroquíes trabajan con permisos transfonterizos o incluso viven en la ciudad con residencias permanentes aunque sin derecho a voto.

Melilla es una ciudad militarizada. Pienso personalmente que los sectores militares y funcionarial viven bien, mientras que el resto de la población tiene dificultades. Un simple paseo por sus calles muestra el colorido vestimental de buena parte de la población. Símbolo de sus orígenes árabes. Más de 100 niños viven en situación de calle. Testimonios de la ciudadanía afirman que Melilla es una ciudad colonizada y poco amante del cambio. Por eso, algunos dicen que ojalá hubiera una caravana cada mes para ver si la ciudad despierta. La mayoría de la población, sin embargo, ve con malos ojos nuestra llegada. El periódico “Faro Melilla” recoge las palabras del Presidente de la Comunidad Autónoma, Sr. Juan José Imbroda, quien dice: “Que nadie venga a decir que se cumpla con los derechos humanos, porque es una obviedad. No es necesario que se pida”. En sus declaraciones reiteró que las personas de la caravana deben pedir y pelear en otros países que se cumpla con los derechos humanos, porque es en otras zonas donde “más problemas hay” en esta materia.

Hacia el mediodía nos concentramos en la plaza España desde donde repartimos octavillas a los viandantes. Se intentaba informar a la población de nuestra llegada y de nuestras actuaciones. Después de hacer un recorrido por el paseo marítimo cantando nuestros lemas, entramos en plena playa donde se extendieron las pancartas y nuestros compañeros de Valladolid (Castilla y León) representaron una performance consistente en tumbarse encima de la harena recordando a los ahogados en los mares. Al son del sonido de sirena y reproduciendo el ronco bramido de las olas, unas veinte personas simularon ser vomitadas por las aguas cual fardos despreciables. En el fondo de la escena el lema “No más sueños ahogados”. A continuación nos dirigimos a la Universidad. Ya colocados en la sala correspondiente, mantuvimos una reunión explicativa de los objetivos pretendidos en la caravana, nos dividimos por grupos de trabajo. Tratamos los siguientes temas: Menores (los “MENAS”), porteadoras, universidad, asilo, medioambiente, LGTBI, feminismo e interculturalismo.
Fue el día quinto.

DÍA 19: En Melilla

Es el segundo día en Melilla. La mayoría de los caravanistas viven en el “Fuerte”, camping bastante separado del centro de la ciudad. Esta distancia dificulta la facilidad de movimientos y de contactos con la vida real de la ciudadanía; pero, al mismo tiempo, fuerza a centrarse en el objetivo de la Caravana.

La finalidad fundamental de nuestro periplo consiste en denunciar la existencia de fronteras. Hoy día, no deberían existir, porque somos todos ciudadanos del mundo, porque la globalización debería abarcar no sólo a las mercancías, sino también a las personas. Éstas deberían poder moverse sin dificultad. El mundo es para todos y el planeta no tiene confines. Pertenecemos al espacio sideral donde las moléculas y los átomos son fluidos, móviles, penetrantes, holísticos y por tanto universales. Somos hijos de la Tierra, de una misma raza. Todos nacemos, crecemos y morimos como piezas de un todo abarcante que habita las partes y donde las partes también son todo. ¿Por qué, pues, separar, si nacemos uncidos al carro de la Pachamama y este carro es capaz de transportar en sus alas a todos los habitantes que pululan por los montes y los valles?

Tampoco necesitanos fronteras, porque el ser humano para seguir siéndolo necesita crecer y sólo se crece comunicándonos con los demás. Pero resulta que para comunicarnos lo que sí necesitamos son puentes, no vallas, no fronteras, no separadores.

Partiendo, pues, de estos planteamientos, el movimiento social “Caravana” se considera un movimiento mundial, universal, abierto a la vida en todas sus dimensiones, horizontal, democrático y asambleario. Nos distingue el diálogo, la interacción, la mirada alta y larga. Somos un horizonte prolongándose día a día, enrojeciendo a las olas, a caballo de su transparente movilidad que busca la otra orilla, llevando la noticia y el alimento, si menester fuere, de una parte del mundo a la otra distante pero no separada. Nos sentimos hermanos de los hombres y mujeres de la humanidad, sonajeros cargados de energía capaces de arrullar a todo ser naciente. Nunca fronteras, pues, excluyentes y mezquinas.

Había llegado nuestro día, por tanto. La mañana en que, enfilados al mismo tiempo que despistando a la masa para no herir susceptibilidades policiales, nos teníamos que dirigir a las vallas de Melilla. Queríamos contemplarlas, verlas de cerca, examinarlas, observarlas como investigadores que desean cargarse de razones, buscando datos en los papiros de la historia o en las cavernas paleolíticas. Queríamos constatar nuestra rabia delante de las murallas. Queríamos, en definitiva, derribarlas. Anduvimos a pie enjuto. Con ansia y con furia al mismo tiempo. Pero debíamos atemperar la velocidad de los sentimientos. Lo sabíamos con la razón y lo padecíamos con el corazón. Llegamos, efectivamente. Allí estaban, mudas, erguidas, metálicas, sin afectos, sin empatía. Más bien con indiferencia humanitaria. No se habían levantado ellas. Las habían construído otros seres más fríos que el propio hierro sobre el hielo polar. Las había construido el miedo, la indeferencia, el pasotismo cívico, la avaricia humana, la competitividad capitalista, los Estados plazocortistas, los planteamientos caducos, los que no saben mirar al futuro y menos a lo lejos.

Nos volvimos decepcionados, pero sin darnos por vencidos. Por eso, insistimos y nos dimos la vuelta para ver al oso muerto por el otro lado. De playa a playa, 12 kilómetros de ignominia. Allí, el comercio transnochado, propio del medievo, más bien que del siglo XXI. Mujeres transportistas, porteadoras de la muerte para sostener su propia vida. Mujeres ancianas con el fardo encima de sus costillas, adelantando el quiebre prematuro del esqueleto óseo, anunciando la próxima ruptura de caderas, perdiendo la dignidad, caídas sobre el barro y despreciadas por la vara del amo. Vimos una Europa anciana, vieja, sin iniciativa, renunciando incluso a la tecnología de la que se ha sentido ufana. Europa ha muerto en las concertinas de Melilla. Europa ha cerrado la puerta a las personas y ha sostenido la apertura de la frontera al hormigueo comercial chico, raquítico, porque no puede cerrar las puertas del campo, el paso obligatorio y necesario de la comunicación, aunque en este caso, se trate de una comunicación de cosas y no de seres racionales. ¡Qué transposición, qué distorsión!: Sí al intercambio de mercancías y no al apretón de manos.

No hubo más remedio que huir, huir de nuestro continente y meternos en otro. Pasamos de Europa envejecida y nos adentramos en la vieja África. Nos cambiamos de la caducidad de una civilización engreída, pero herida en sus entrañas, a la otra cultura de la vieja sabiduría. Nador era la población urbana más cercana. De sus cerca de 300.000 habitantes, unidos al resto de un continente arrasado, empobrecido por manos ajenas, olvidado y robado, desatendido, pero lleno de vida y de vidas, cabe esperar la resurrección de los muertos. Será mañana. Y los nietos de éstos que hoy son despreciados e impedidos de entrar en el paraíso esquilmado, serán los jóvenes que inundarán las playas y los mercados, serán los encargados de repoblar los pueblos y de levantar las semeneras de la ilusión perdida. Aunque sólo fuera por el argumento demográfico de quien sucumbe por vejez y de quien se multiplica por reproducción biológica, Europa y el mundo deberían comprender que sería mejor para ellos mismos atender a la demanda de la migración. Ojo a los próximos lustros, ojo a las olas migratorias que no se doblan por las dificultades.

Nos esperaban las últimas actividades programadas para la jornada del 19. Por eso, pusimos fin a nuestra incursión en tierras africanas y retrocedimos hacia Melilla de nuevo. En el campo de fútbol de la Cañada nos esperaba la contemplación de un partido entre los “menas” y otro equipo del barrio. Era el símbolo de la ruptura de barreras. Los unos y los otros somos jugadores del mismo equipo de la vida, aunque midamos (deportivamente) nuestras diferencias.

Al terminar el partido de fútbol, la suerte nos deparó otra ocasión de decir quiénes somos. Estaba por allí el excelentísimo Sr. Ex – Ministro del Interior, Sr. Fernández Díaz, el de las pelotas de goma lanzadas en la playa de Tarajal, pruduciendo muerte al inmigrante. Allí fuimos como rayos fieles a la cita. Él acababa de poner el pie en los aledaños del Ayuntamiento de Melilla donde iba a pronunciar una conferencia sobre el desastre de Annual. Nosotros lo pillamos en el salto del estribo desde el coche a la calle. Y nos dío tiempo para preguntarle a gritos, porque el miedo y la “prudencia” causó el cierre inmediato de la puerta, qué pasaba en Tarajal, Sr. Fernández criminal. Un empujón a uno de los nuestros enfureció al centenar de manifestantes, compañeros de caravana, y los gritos arreciaron. Fue un susto para los escoltados, una sorpresa para la policía que tuvo que acudir presurosa a la llamada telefónica de algún esbirro servicial y un éxito para la Caravana. Era la segunda ocasión de poner música a la marcha, después de la primera acaecida en el aeropuerto de Sevilla.

No teníamos más que cumplir bajo forma de ataque activo contra la injusticia, durante esta jornada. Dijimos adios al Sr. Fernández, porque ya no nos interesaba por el momento, avisándole de que “ nosotros nos vamos, mañana volveremos”. Sin demora nos trasladamos al CETIE o Centro de Asistencia Temporal de Inmigrantes Extranjeros”. Nos esperaba el resto de compañeros. Formamos un enorme círculo. Una compañera de Melilla dirijiría la meditación. Cinco minutos de silencio y de relajación para iluminar la noche y nuestras emociones con la ayuda de cientos de velas encendidas. La lucha necesitaba reflexión. La acción sola deriva en activismo; la teoría sola, en un blablá sin sentido. Había que pasar a la praxis, unidora de teoría y práctica. Ahora estábamos en el segundo elemento del binomio. Juntos por las manos, ojos cerrados y escuchando la oración ecológica a nuestra madre Tierra.

El día había resultado fructífero. Merecíamos terminar cantando y alimentando nuestros cuerpos bajo los nobles edificios de la Melilla Vieja. Allí nos dirigimos. Eran las 10.30 de la noche africana-melillense. Día sexto.

DÍA 20: En Melilla

Último día que dormiríamos en las tiendas de campaña o al aire libre como a algunos les tocó dormir. Jueves.

Después de desayunar el te, fruta y el llamado pañuelo o loncha de harina cocida sobre la que se echa miel o mermelada, salimos hacia un vivero que nos proporcionó la ONG “Ecologistas en Acción” de Melilla. Los alimentos que acabo de nombrar nos los preparaban unas familias melillenses que con tanto cariño como atención día a día tenían a punto el desayuno para las 400 personas que habitábamos en el camping “El fuerte”. Se merecieron nuestro aplauso varias veces durante las 4 jornadas que vivimos en Melilla. Comprábamos este desayono con unos tiques que costaban 0.50€ y daban derecho a la adquisición de una unidad de los artículos nombrados.

En el vivero celebramos la tercra y última asamblea. Puntos tratados: 1. Introducción. 2. Toma de decisiones. 3. Agenda. 4. Cuidados y mejoras.

1. En la INTRODUCCIÓN se resaltó la incidencia que la Caravana venía consiguiendo en los Medios de Comuncación. Más que en la primera versión de la Caravana. Se confirmó que los participantes llegamos a 450 personas. Se recordó la historia de la formación de la caravana y sus principales encuentros de Vigo, Madrid y Valencia. Se constató que nuestro contexto había sido hostil, máxime durante los días en Melilla, para mucha de cuya población éramos personas “non gratas”. Se ha tenido que improvisar en bastantes momenos de nuestro quehacer. A veces hemos tenido que obrar sin permisos reglamentarios. Finalmente se alabó y agradeció la labor de los fotógrafos y de las redes sociales que han sido capaces de dar a conocer en la península y en otros lugares más lejanos nuestra labor e itinerarios.

2. TOMA DE DECISIONES. Para lograr una buena decisión parecía bueno tener en cuenta algunos principios. Por ejemplo: - Partir de que la caravana es una entidad política. Nuestras decisiones no quieren quedarse en un puro paternalismo ni en un puro grito de protesta. Por el contrario, nuestra intención es llegar a formar una conciencia política, capaz de transformar a la sociedad. Queremos incidir en los organismos, instituciones y agentes que tienen la encomienda de la sociedad para organizar la convivencia humana y para administrar las acciones pertinentes a la consecución de tal fin. La concienciación que pretendemos empieza siendo un análisis de la realidad y una denuncia de la injusticia. Continúa con una reflexión en profundidad sobre las causas y consecuencias de los problemas desvelados y termina con acciones de lucha en la calle o en cualquier otro espacio que se considere pertinente. Todo ello dentro de una filosofía pacifista que huye de la violencia, pero no de la lucha activa. – Discutir y debatir los problemas es una prueba de democracia y asamblearismso. Aprovechar el tiempo que se pase en el autobús se considera una estrategia eficaz. Los acuerdos tomados por cada territorio o por cada grupo asentado en el bus se pondrán en común con los acuerdos tomados en el resto de buses. Se trata de generar participación interna. -Se considera mejor llegar a los acuerdos vía consenso. Ojalá nunca fuera preciso utilizar el voto. Es la filosofía del asamblearismo. – Se debe tener en cuenta a la hora de decidir, a los compañeros del lugar al que afecte la decisión, dado que ellos permanecen, nosotros nos vamos. – Nuestra estrategia de lucha para el cambio es la desobediencia pacífica, la cual no tiene en cuenta la legalidad del sistema cuando ésta no se ajusta a los Derechos Humanos, sino la legalidad que nuestra praxis vaya generando.

Se discutió la pertinencia del 60% de los integrantes de la caravana como “cuorum” necesario para tomar decisiones representativas del conjunto grupal. Se acordó que un porcentaje entre 50 y 60% puede justificar las decisiones tomadas por los asistentes cuando estas decisiones afecten a temas emergentes en el transcurso del viaje. Temas que por imprevistos o emergentes no se hubieran considerando en la previa programación del itineraio. Ejemplo: protesta ante el exministro del Interior, Fernández Diáz, en Melilla.

3. AGENDA. Se recordó que después de la asamblea se visitaría el vivero y que quienes quisieran, podrían participar en la siembra de las “bombas de semillas” o en otras acciones ecológicas de parecido sentido, las cuales serían explicadas por los ecologistas en acción, responsables del vivero en Melilla.
Los asistentes propusieron los siguientes proyectos:
1. Manifiesto pro menores, los MENA. Hay más de 100 en Melilla, prencedentes en su mayoría de Marruecos, pululando por las calles, pidiendo comida y expuestos a la delincuencia. Sin padres, sin techo, sin pan, solos y abandonados.
2. “Aproximación a la verja”. Hay que estudiar su significado, su simbología, cómo y por qué.
3. Formar una red de abogados que estén a punto para emergencias y situaciones que vayan en contra del espíritu de la caravana.
4. Colaborar con alguna aportación económica para ciertos grupos de necesitados en Melilla.
5. Manifiesto, escrito o estudio sobre las porteadoras. Se añadió a esta propuesta que este estudio se hiciera dentro de la filosofía del movimiento feminista. Las mujeres de este movimiento colaborarían con quienes redactaran el escrito.
6. Introducir en el espítitu y preocupaciones de la caravana la problemática de Melilla, ciudad autónoma.
7. Hacer un acto reivindicativo ante la estatua de Franco cerca del puerto. Esta acción se concretó a lo largo de la jornada vistiendo a la estatua con una camiseta republicana. Camiseta que a los pocos minutos fue retirada por la policía, tan atenta siempre a los actos “indecorosos”, sobre todo si éstos proceden de otra mentalidad distinta a la oficial.
8. Invitar a los MENAS a cenar.
9. Hacer una “piscina” para pájaros. Recoger plantas.

4. CUIDADOS Y MEJORAS. Se partió de reconocer que la caravana es grande y fuerte al mismo tiempo que débil y vulnerable. Somos como una mariposa de cien metros de embergadura. Admirable por la sombra que puede proporcionar y susceptible de cualquier ataque a sus derritibles alas.
Por eso, las atenciones que los miembros de la caravana puedan tener hacia ella suponen una actitud de cuidado y de mejora. Ejemplos:

Ecologizar la caravana.
Recordar, a propósito de la acción en el aeropuerto de Sevilla contra la deportación de un senegalés, que son 25 las deportaciones diarias las que se suceden en España.
Profundizar en la visión “Península - Melilla”. Relación que es muy significativa, en cuanto los amos de Melilla aún recuerdan los años de la dictadura. Aún pervive el recuerdo de Franco y sus batallas. Aún no ha desaparecido la metalidad de un nacional-catolicismo que envuelve los comportamientos de muchos y explica la dificultad para avanzar en la implantación de otra España radicalmente democrática y abierta a los nuevos tiempos que van cuajando en la historia.

Finalmente, se admitió que reconocer y agradecer las cosas buenas que la caravana va realizando es una manera de cuidar de ella, mejorándola.
Algunas felicitaciones:
A mucha gente de Melilla que ha manifestado alegría por nuestra presencia.
A los coordinadores de la caravana por su permanente trabajo, esfuerzo y atención a la buena marcha de la misma.
A la comisión de canciones que ha creado varios cantos adecuados al espíritu de la caravana.
A modo de ejemplo:

Zoido, tú que estás quí,
Zoido, pírate de aquí,
Mira esa valla que tienes ahí,
Esta frontera asesina es.

La mañana terminaba. Se aproximaban las 13. La amabilidad y el esfuerzo unidos a la necesidad de subsistir, de las familias que vendían algún alimento, frutas y bebidas, nos esperaban a la terminación de la asamblea. En un lugar donde no había un bar cercano y donde el sol ejercía su calenturienta profesión, se agradeció sobremanera el gesto.

Desde allí, muchos nos encaminamos al camping a reflexionar sobre los puntos de la reunión. Los taxis acudían a la llamada telefónica y por el polvoriento camino discurrían los coches del contrabando de artículos que no pagan impuestos dirección del puerto y desde allí a Marruecos. Cada grupo comió donde pudo. El grupo de Salamanca, unidos como una piña fraternal, repartieron entre sí las viandas que todavía resistían el peso del calor y de la distancia. Me uní a ellos con confianza y excelente acogida.

A las 7 de la tarde, manifestación. Salida de la plaza España o de las cuatro culturas, nido de instituciones y de potentes edificios, como el Casino militar y banco de Santander entre otros. Desde esta plaza donde se celebran paradas militares de la Legión, partimos 450 caravaneros. Atravesamos todo el paseo marítimo y fuimos acompañados de algunos jóvenes de color que también levantaban algunas de los banderines que nosotros les prestamos. Todo un símbolo, seguramente mal visto por quienes criticaron en los periódicos locales a los organizadores de la manifestación como perroflautas indeseables.

Los cánticos y lemas versaron sobre los problemas más graves que afectan a los refugiados/inmigrantes en Melilla: Ninguna persona es ilegal, porteadoras no estáis solas, abrid las fronteras.

Las tareas del día 20 habían terminado. Había que subir al camping donde pasaríamos la última noche. Día séptimo.

DÍA 21: De Melilla hasta Almería

Tocaron a diana a las 7 de la mañana. Campamento en pie. Aseo, desayuno y subida a los autobuses. Se olía ambiente de final. ¿Cómo lo has visto? Era una frase socorrida. Pero no habíamos terminado. Había que bajar las maletas al puerto y meterlas en el bodegón del ferry. Una vez cumplida esta misión “culinaria” y vista de nuevo la imagen de Franco en sus años jóvenes presidiendo la explanada del puerto, pusimos pies a la última concentración en Melilla. Cerca de la plaza España quisimos despedirnos de las porteadoras. Había causado su imagen honda impresión en nuestro ánimo. Les dijimos: no estáis solas. Leímos un manifiesto y prometimos seguir ocupándonos de ellas. La caravana trabaja también durante el año desde sus miembros o entidades que continuarán la lucha contra un sistema causante de tantas atrocidades. Alguien tuvo ocasión de oir la conversación de cinco prohombres de Melilla, sentados en una mesa del bar cercano a la concentración. De sus recuerdos y admiraciones se deducía que debían ser militares retirados o personas cercanas a este sector. “Hay que aplaudir al PP”, se oía decir. “Aquella batalla fue definitiva”, se recordaba con emoción. Y a la salida, cuando ya habían tomado sus correspondiente consumición, uno de esos afincados melillenses se encaró con un caravanero. Le dijo: “Ya os vais” – Sí, hacia Almería. – Pues dí a tus compañeros que a los de aquí no nos ha gustado nada vuestra venida”. Que se tiren las vallas, tumbados en la arena diciendo bobadas, enseñando el culo por la ciudad. Muy mal. ¿Por qué no os tumbastéis en el agua? – Para que nos ahogáramos, fue la respuesta. – Efectivamente para que os ahogarais. No conocéis el lugar ni la situación. Mejor que hubiérais ido a otro lugar, pero no aquí.

Nos fuimos con estas palabras en la memoria. Dos Españas siguen subsistiendo, pensé. Hay mucho trabajo por hacer. Ladran, luego cabalgamos, dije al Sancho interior de mi conciencia. Y con estas sintonías llegamos al puerto. A las 14 horas zarpó el barco. Anunció que a las 7.30 de la tarde llegaríamos a Almería. Mientras tanto, había que aprovechar el tiempo.

En una mesa redonda del comedor del ferry nos juntamos 10 personas. Eran caravaneros universitarios, jóvenes que quieren un nuevo proyecto de vida y de sociedad. Habían venido ilusionados y se iban aún más contentos después de esta rica experiencia. Ya el año pasado había rondado nuestras cabezas la idea de formar un grupo, una red, un movimiento universitario que trabajara por la responsabilidad social de los estudiantes. Este año, con más afluencia de universitarios a la caravana era el momento. ¿Nombre de la criatura? – RED UNIVERSITARIA de CIUDADANOS RESPONSABLES (RUCIR). ¿Finalidad? – Contribuir al cambio institucional de la Univesidad. ¿Objetivo? – Concienciar a los universitarios. Concienciación que significa analizar los problemas existentes en la sociedad, reflexionar sobre ellos a la luz de los Derechos Humanos, comprometerse con la transformación personal y política. La ciencia, la academia, la Universidad, la docencia, la investigación y los sistemas educativos deben pensar en el bienestar de la sociedad, sobre todo pensar y luchar por la promoción de aquellos que históricamente se han sentido marginados, explotados, empobrecidos. ¿Actividades? – Para empezar, informar a los compañeros de estudio sobre la caravana y su significado. Antes de que llegue octubre, cada miembro de la red RUCIR enviará a la coordinadora elegida un esquema de la posible presentación de la caravana a los compañeros de estudios. ¿Tipo de organización? – Para empezar, una red. El tiempo irá marcando sucesivos pasos. ¿Universidades presentes? – Valencia, UPV, USAL, Murcia, Complutense, Carlos III, Valladolid.

El barco avanzaba. El grupo que bordeaba la mesa redonda soñaba. Un proyecto con sentido abría surco en la mar. Había que bajar a tierra para seguir soñando y plantar raíces para cosechar ramas verdes y frondosas.

A las 8 de la tarde, nos esperaban en la plaza de las Velas, nuestros compañeros de Almería. Los organizadores de la caravana almeriense. Unas palabras de bienvenida, unas breves alusiones a lo que sería el plato fuerte de mañana, día 22: los asentamientos de los inmigrantes que trabajan en los viveros. Canciones, gritos de los lemas y la explosión de la alegría del deber cumplido terminó en unos minutos de baile limpio y transparente.

Una hora más tarde, aproximadamente estábamos en Nijar, paraje Nazareno, camping Camper, donde cenamos y dormimos a la luz de las estrellas.
Día octavo.

DÍA 22: De Almería a casa

Último día de la caravana. 22 de julio, 2017. Un largo recorrido, muchas y profundas emociones. El calor, no tanto como se predecía. La convivencia, muy buena. La amistad, en aumento. Esto cuaja. La caravana tiene vida. ¿Superando dificultades de todo tipo? ¡Cómo no! Pero aquí estamos y aquí seguimos.

Salimos de Madrid con una idea en la cabeza: denunciar la política migratoria de Europa y del Estado Español. En Madrid, delante del Congreso de los Diputados, subrayamos la idea general: POLÍTICA MIGRATORIA. En Sevilla, la concretamos: actuamos contra las deportaciones, simbolizadas en la expulsión de un senegalés. En Algeciras y Tarifa: denunciamos a los CIES, cárceles disimuladas, pero reales. En Málaga: se abrió el abanico de variables donde la migración sienta su triste realidad. La caravana se confesó antimilitarista, antipatriarcal, anticolonizadora, anti la avaricia acumuladora de las multinacionales y antiarmamentística. Es decir, en Málaga arañamos las causas del fenómeno “refugiados” y “migración”. En Melilla: se plasmó con evidencia el cierre de fronteras y el escándalo de las porteadoras y de los menores (MENA). En Almería: tocamos fondo. Los inmigrates sin pan, ni techo, ni trabajo digno.

En los siete lugares donde paramos, el esquema de actuación fue el mismo:

1. Recibimiento de los del lugar o entidades comprometidas con los refugiados/inmigrantes.
2. Explicación de la situación relativa al tema que nos ocupa. Situación que concreta la idea general de la caravana: Refugiados/inmigrantes.
3. Respuesta de la caravana: manifestaciones, concentraciones, acciones coherentes con situaciones emergentes.

En Almería, a las 8 de la tarde del día 21, despues de desembarcar en el puerto, estaban esperándonos en la plaza de las Velas, los organizadores del recibimiento y de todos los actos que se desarrollarán en esta tarde del 21 y en la mañana del 22. Entre ellos se encontraban representantes de Podemos, de IU, de Equo, de la Plataforma de Derechos Humanos y Justicia Social, de las Marchas por la Dignidad, del SAT. Se habían descolgado por razones diversas CEPAIM y Almería Acoge.

El día 22 desde el Campamento ya citado de Nijar nos presentamos en sendos autocares en el paraje Nazareno, al que los marroquíes en árabe llaman el Abandono. Efectivamente abandonadas estaban las inhumanas chabolas, construídas al azar, con plásticos, sin respiración, sin ventanas, sin luz eléctrica, sin agua, sin duchas, sin escuela para los niños, sin presencia alguna de sus habitantes, pues a esa hora estaban todos trabajando en los viveros que alimentan a Europa de hortalizas, de fruta, de flores y de otros artículos cuya producción constituye el milagro agrícola de Almería. Milagro logrado con las manos y el trabajo de los inmigrantes en su mayoría marroquíes. Trabajo que según el convenio debería ser retribuído con 46.75 euros al día y no con 35, 36, 32 o incluso 30 euros que son los recibidos de hecho por los 4000 inmigrantes que malviven en Nijar.

Pitu, el negro de Costa de Marfil, y Mohamed nos acompañaban y nos explicaban la explotación laboral y vital en que viven estas personas del país vecino y de otros emisores de migración:
El bus que lleva a los niños de las poblaciones vecinas al colegio respectivo no para en este asentamiento. Si los niños inmigrates quieren ir a la escuela tienen que andar a pie dos kms.
Si estas personas despreciadas y abandonadas quieren ducharse tienen que usar el agua de una balsa contaminada. La consecuencia será irritación de la piel y enfermedades derivadas.
Si quieren luz eléctrica, tendrán que piratearla.
Si las mujeres quieren trabajar tendrán que elegir entre ser madres o ser trabajadoras.
Si quieren una cama más digna que la que cabe en estas güaridas de plástico tendran que pagar 80 euros por una cama en un garage.
Si quieren aprender español tendrán que conformarse con unos profesores que no saben enseñarlo porque desconocen al destinatario y a su contexto, nos decía Pitu en perfecto castellano.
Si los maridos quisieran estar con sus esposas tendrán que buscarlas en “Almería Acoge”, porque aquí sólo viven hombres.
Si protestan, encontrarán enseguida a la Guardia Civil mantenedora del orden, es decir, del desorden organizado.
Si quieren una casa digna tendrán que contentarse con este asentamiento de inmundicia, este conglomerado de injusticia en forma de refugio para los animales más que para personas.

Y este castigo ¿por qué? Nos lo desgranaron Pitu y Mohamed: porque los inmigrantes somos terroristas; si alquilamos una casa, la estropeamos; porque somos cerdos; porque olemos mal, porque somos distintos, porque no entienden nuestro idioma; porque les robamos el trabajo que ellos no quieren; porque no pagamos impuestos cuando ya en el mismo salario nos rebajan, nos roban una cantidad; porque una vez un desesperado y distorsionado por la situación en que vivía mató a una chica embarazada en El Egido. Ya se cobraron el error quemando nuestras viviendas y utensilios, corriéndonos a palos, pero no es suficiente. Se necesitan justificaciones para seguir explotando al indefenso.
En los rincones de este inhumano e inmundo asentamiento nuestros compañeros de Almería habían pegado letreros reivindicativos al estilo del siguiente: “ “Alimentamos a Europa, sólo pedimos respeto”.

Con esta terrible impresión, con esta rabia contenida y con esta impotencia impuesta nos dirigimos al Palacio de Congresos Campohermoso. No cabíamos en el salón, a pesar de su amplitud. Muchos estaban en el suelo o de pie. En la mesa seis personas nos ofrecieron sendos testimonios. En la pantalla, los mismos letreros y eslóganes clavados en el asentamiento iban reprodiciéndose alternativamente. La emoción de los asistentes corría paralela a las ganas de luchar por el cambio de esta situación. Inmensos fueron los aplausos acompasados. Mañana volverenos se gritó. La caravana había tocado fondo y el entusiasmo militante se reflejaba en el brillo de los ojos.

Fotos de familia, grupales, territoriales, del conjunto de la caravana. Abrazos, besos, toma de direcciones. Los autobuses se desparramaron en busca del lugar de origen de cada cual. A las 3 de la madrugada del domingo, día 23, estábamos en Valladolid, después de haber despedido en Salamanca a nuestros amigos y vecinos. 45 minutos más tarde el conductor del autocar de Alfredo Cano dormiría en Palencia, una vez que allí llegaron los tres caravaneros palentinos. Fin del noveno día. Inicio de la tercera versión: ¿a Bruselas, a Italia, a Turquía, una ronda por los pueblos de España? Queda el debate abierto. A lo largo del año, la reunión de coordinadores territoriales acompañados de todos los que deseen asistir a los encuentros irá buscando la mejor respuesta.

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

Compártelo, apoya el proyecto

ÚltimoCero | Hazte cómplice HAZTE CÓMPLICE

No hay comentarios