Concentración de este 25 de julio en Fuente Dorada. FOTO: J. O.
Concentración de este 25 de julio en Fuente Dorada. FOTO: J. O.

La Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos (ADAVASYMT), con el apoyo de diferentes movimientos sociales locales, ha convocado, como todos los días 25 del año, una concentración para denunciar la persistente violencia contra las mujeres en el Estado español. En esta ocasión han puesto el foco en por qué las adolescentes no se reconocen como víctimas de violencia de género. También han querido recordar a una de sus fundadoras, Doris Benegas, a quien hoy hace un año nombraron Socia Honorífica, lo que agradeció con una carta que se leyó en aquella concentración, y falleció cuatro días más tarde.

Han comenzado haciendo un recuento de víctimas de la violencia machista en lo que va de año,un total de 68, contrastando esta cifra con las 38 que exponen los datos oficiales, acusando al gobierno estatal de “adornar las cifras” para luego celebrar el éxito de sus campañas en esta materia, según ha denunciado Conchi Minayo, presidenta de ADAVASYMT. Desde la anterior convocatoria en el mes de junio, han sido asesinadas 6 mujeres, a quienes han homenajeado. Tras esto, Pablo Gerboles ha relatado todos y cada uno de los “y además”, otros casos de violencia que también se han producido durante el último mes. Entre éstas, han recordando a las 3 mujeres que, a día de hoy, están hospitalizadas, dos de ellas apuñaladas ayer mismo por sus respectivas exparejas, con pronóstico crítico o grave. Han concluido con un sentido minuto de silencio.

Conchi Minayo, presidenta de ADAVASYMT, durante una de sus intervenciones. FOTO: J. O.
Conchi Minayo, presidenta de ADAVASYMT, durante una de sus intervenciones. FOTO: J. O.

Mercedes Pastor ha sido la encargada de leer el comunicado que para este mes han preparado desde ADAVASYMT, reflexionando sobre ‘La genealogía silenciada de las mujeres’. Han denunciado como, en los últimos dos años, “3.072 adolescentes con edades comprendidas entre 12 y 19 años han sido víctimas de violencia de género, con un incremento del 5,9% de hombres denunciados por menores”, alertando sobre el hecho de que las jóvenes “no reconocen los signos de violencia de género porque es lo que les estamos enseñando. Vivimos en un espejismo de igualdad y no cesamos de reproducir desigualdades, entre otras cosas por desconocimiento de nuestra propia genealogía”.

Antes de despedirse, han querido remarcar su opinión ante el nuevo pacto de Estado contra la violencia de género: “No es el pacto ideal, no es un pacto feminista, vamos a ver lo que da de sí”. Pese a no rechazarlo, han denunciado la escasa dotación económica que lo acompaña, remarcado que es fruto del trabajo y, sobre todo, de la lucha feminista que se lleva años realizando por parte de las mujeres, además de los hombres que las han apoyado.

Asistentes a la concentración frente a los 6 zapatos rojos que recuerdas a las 6 víctimas mortales de del último mes. FOTO: J. O.
Asistentes a la concentración frente a los 6 zapatos rojos que recuerdas a las 6 víctimas mortales de del último mes. FOTO: J. O.

LA GENEALOGÍA SILENCIADA DE LAS MUJERES

637 en 2015. 569 en 2016. Éstas son las menores de edad.

909 en 2015. 957 en 2016. Estas son las jóvenes entre 18 y 19 años.

En Total, en los dos últimos años: 3.072 adolescentes con edades comprendidas entre 12 y 19 años han sido víctimas de violencia de género, con un incremento del 5,9% de hombres denunciados por menores.

Según el personal experto, las adolescentes no se reconocen como víctimas de violencia de género, creen que esto no es cosa de su generación, no ven las señales, o lo que es más grave y llamativo, creen que los signos de violencia contra ellas por parte de los chicos son muestras de amor, la violencia machista se desencadena más rápido en ellas que en las mujeres adultas, el riesgo de recaída es mayor y son reacias a acudir a terapia.

¿Por qué nuestras jóvenes no reconocen la violencia de género en ellas mismas y su entorno?

Tiene que ver con cómo estamos construyendo a nuestras niñas y niños en casa, en la escuela, en el instituto y fuera de ellos, entre otras cosas.

En las casas, a la hora de contarnos nuestra genealogía familiar, los protagonistas absolutos, salvo raras excepciones, son los hombres: el abuelo, el tío, el tío abuelo…del que se nos habla casi con reverencia, y que tras su fallecimiento, descubrimos con estupor, cómo ha sido silenciada toda una historia familiar de violencia de género para proteger la memoria de este hombre al que hemos llegado a adorar.

En la educación formal, directamente no se nos enseña la historia de las mujeres, se corta u omite por completo nuestra genealogía como grupo social, y por otro lado están la falta de formación en género y coeducación del profesorado, así mientras nos enseñan idiomas o matemáticas "en igualdad" con los chicos, recibimos continuamente mensajes de nuestros compañeros, profesorado o libros de texto que nos invitan a ponernos en nuestro sitio.

En la educación informal que recibimos desde el cine y las novelas, con los que construimos nuestros sueños y el sentido que le queremos dar a nuestras vidas, éstos están protagonizados en el 90% de los casos por hombres o grupos de hombres, en los que nuestro papel consiste en ser un complemento, una ayuda para que ese hombre protagonista consiga sus fines.

En las redes sociales y medios de comunicación, a los que la juventud dedica la mayor parte de su tiempo fuera del instituto, las mujeres somos exhibidas de manera reiterada como meros objetos sexuales al servicio de los hombres, continuamente se nos tontifica y se nos pornifica, o si prefieren se nos deshumaniza y se nos representa como si fuésemos comestibles sobre los cuáles los hombres tienen el poder de juzgar si somos suficientemente apetecibles o no damos la talla.

Nuestras chicas no reconocen los signos de violencia de género porque es lo que les estamos enseñando. Vivimos en un espejismo de igualdad y no cesamos de reproducir desigualdades, entre otras cosas por desconocimiento de nuestra propia genealogía: A quien no se le cuenta de dónde viene, y las mujeres venimos de una historia de represión muy fuerte, no es capaz de reconocer los problemas y la carga desproporcionada que pone la sociedad sobre sus hombros… los hombros de las mujeres y en especial, las jóvenes. Por ello desde ADAVASYMT exigimos a las instituciones y a la sociedad en general que dejen de silenciarnos y cosificarnos: NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES.

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

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