El pregonero, Roberto Enríquez y el alcalde, Óscar Puente, saludan desde el balcón del Ayuntamiento. Foto: úC
El pregonero, Roberto Enríquez y el alcalde, Óscar Puente, saludan desde el balcón del Ayuntamiento. Foto: úC

“Todos los años desde este balcón hacemos un llamamiento para disfrutar de las fiestas con diversión y respeto. Y todos los años la ciudadanía de Valladolid responde con diversión y respeto. Este año vamos a pediros algo más. Que salgáis a divertiros sin miedo. Que nadie coarte nuestra libertad. Que nadie os lo impida, estad seguros”. Así se ha dirigido el alcalde Óscar Puente a los miles de personas que esta tarde han abarrotado la Plaza Mayor para escuchar el pregón que da el pistoletazo de salida a las fiestas de la ciudad.

Unos festejos que el actor Roberto Enríquez ha inaugurado con un pregón “alérgico al nacionalismo” y plagado de recuerdos al terruño de su infancia en Pajarillos las Fiestas de Valladolid, la ciudad a la que agradeció “ser una tierra de acogida”: “Por acoger, por impulsar, por hacer uno de los suyos a alguien como yo, cuya familia vino de fuera”.

Tras agradecer al alcalde Óscar Puente su elección como pregonero y confesar su intención de pronunciar un discurso corto, Enríquez se declaró “alérgico a cualquier tipo de nacionalismo”, ya que los pregones “en muchas ocasiones, son un ejercicio de exaltación del terruño”.

Apostó por hablar “desde el corazón” y responderse a la cuestión ¿qué es ser de un lugar?. “Yo no nací aquí, mi familia vino del norte de León, pero desde que tengo uso de razón, reconozco esta ciudad como la mía. La identidad la marca tu propia historia y yo soy de aquí, porque aquí empecé a ser, aquí fui y aquí gracias a vosotros estoy hoy”, afirmó.

No faltó en la intervención un reproche al Gobierno de la nación por “incumplir sistemáticamente los raquíticos compromisos que había adquirido ante la comunidad internacional de acoger a refugiados sirios”. “Personas que huyen de la barbarie y de la muerte. Personas que sufren el mismo terrorismo que nosotros y aun peor. Personas que buscan un futuro mejor, como hace unos años lo hicieron mis padres en Valladolid”, dijo.

Y los recuerdos acabaron dando forma a un pregón en el que el actor confesó echar de menos “decir ‘majo’ y oír decir ‘majo’ a cada momento, comer buen lechazo con sabor a sarmiento, El Bosco, el Pasaje Gutiérrez, recorrer la zona de la Antigua y parar en todas las estaciones, la SEMINCI y vivir el cine en la calle como aquí se vive, no pendientes del glamour, si no del cine. menos el Teatro Calderón, el Teatro Zorrilla y el Teatro Lope de Vega. Bueno, a este último lo echamos todos de menos...”.

Y también “la Escuela de Teatro donde estudie y aquella época maravillosa que viví en ella; los Cines Casablanca y el desaparecido Groucho y los debates con mis amigos a la salida; menos el río Esgueva, el de antes y el de ahora. A mis vecinos de Pajarillos… ¡menudos pájaros!”.

Enríquez ha concluido su intervención en el balcón con más recuerdos de las fiestas de su infancia, cantando por Candeal y dando las gracias: “Por hacerme sentir orgulloso de ser vallisoletano y gracias por vuestro cariño. ¡¡¡Os llevo en el corazón!!! Vallisoletanos, ¡Viva Valladolid! Pucelanas, ¡Viva Pucela! ¡Vivan las ferias y fiestas de Valladolid!”.

Aspecto que presentaba la Plaza Mayor durante el pregón. Foto: Jorge Ovelleiro

"No es No"

Al "No es No. Ninguna agresión machista, homófoba, fascista o racista sin respuesta", las feministas sumaron: "Policía Municipal=Represión", tras sufrir la actuación de varios agentes locales cuando procedían a colocar a primera hora de la tarde unas pancartas en varias calles de la ciudad.

La Policía Municipal procedió a retirar las pancartas ya puestas en las calles Platerías y Guadamacileros. Cuando iban a colgar una tercera, los agentes lo impidieron e identificaron al menos a uno de los jóvenes.

Feministas y jóvenes de diferentes colectivos de la ciudad habían convocado en Fuente Dorada una concentración poco antes del inició del pregón para marchar por Ferrari hasta la Plaza Mayor y difundir el mensaje: "No es No". Los hechos relatados, dijeron que les obligaron a improvisar una nueva pancarta: "Policía Municipal= Represión", que exihibieron junto a las de 'No es No. Stop Machismo' y 'No al Fascismo. Ninguna impunidad'.

Los manifestantes -que lucían una pegatina con el texto: 'Babosas fuera'- se encontraron en el cruce con Duque de la Victoria con más de una docena de policías municipales -con cascos y algunos con chalecos antibalas- y números del Cuerpo Nacional. El paso de la comitiva levantó algún que otro comentario entre los agentes, sin mayores consecuencias.

Durante el breve trayecto, y la estancia en la Plaza Mayor a la espera del inicio del pregón, los manifestantes no cesaron de corear: 'Ninguna agresión sin respuesta'; "Nos tocan a una, nos tocan a todas'; 'Quiero ser libre, no ser valiente'; 'La historia se escribe con desobediencia'; 'La lucha será feminista o no será': '¿Dónde están los niñatos del PP?'; 'Me gusta el coño de mi novio'; '¡Que viva la lucha de las mujeres!' y otros gritos en contra del patriarcado y el capital.

Las feministas y los jóvenes repartieron octavillas con el 'Decálogo básico anti-violación', cuyo último punto es: "¡¡No es No. Hasta con las bragas bajadas!!

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