Embarcaciones surcando el Pisuerga. FOTO: últimoCero
Embarcaciones surcando el Pisuerga. FOTO: últimoCero

El Descenso Popular del Pisuerga, que surgió del colectivo Valladolid No Es Ciudad Para Jóvenes y el pasado año se llevó a cabo desde el CSA La Ortiga, ha sido convocado esta edición por ‘Lxs de siempre’, un colectivo casi anónimo surgido para que esta ya tradición de las fiestas alternativas vallisoletanas no caiga en el olvido. Una actividad organizada sin apoyos e impulsada por el mero hecho de pasar una mañana divertida en las aguas del Pisuerga, aunque su aspecto invite poco al baño.

La convocatoria, como cada año, fue al rededor del mediodía en la playa de las Moreras, a la altura de la zona de baño, dando un tiempo a los participantes para poner a punto sus embarcaciones. Ataviados con palés, barriles, garrafas, flotadores o cualquier artilugio que pudiera surcar el Pisuerga, las barcas fueron tomando forma. Y no solo las balsas, sino que el atuendo de la tripulación también era importante y los disfraces se alternaban con los trajes de baño.

Pasada la una y media de la tarde las embarcaciones se han hecho al agua. Mientras unas recibían los últimos ajustes y se ataban los último cabos, otra iban probando su flotabilidad y estabilidad. Más de un chapuzón inesperado, otras se mantuvieron ejemplarmente equilibradas y algunas tenían grandes problemas para mantener la estabilidad o acababan medio hundidas ante el peso de la tripulación, siempre numerosa.

Una de las barcas al llegar al destino. FOTO: últimoCero
Una de las barcas al llegar al destino. FOTO: últimoCero

Desde la zona de baño de la playa hasta pasado Poniente, las balsas han ido surcando el río entre risas, intentos de abordaje y disparos de agua de una embarcación a otra. Poco a poco han llegado a su destino, primero alcanzando el puente, para rebasarlo por su arco centrar y lograr desembarcar en la orilla. Momento en el cual ha hecho aparición otra embarcación, la Leyenda del Pisuerga, que ha aminorado su marcha para evitar situaciones de riesgo con las balsas que aun trataban de alcanzar la orilla.

Tras la llegada de los últimos y exhaustos rezagados, las embarcaciones han ido saliendo del agua para celebrar el final del descenso con un picoteo vegano y el reparto de premios. Pese a no ser una actividad competitiva, la organización ha querido premiar a tres de las barcas con una botella de sidra espumosa. Y con ésta van ya tres ediciones en las que, de forma casi espontánea, los artilugios flotantes surcan el Pisuerga en una mañana marcada en rojo para muchos de sus fieles, que año tras año intentan superar la embarcación construida el anterior.

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