Aspecto que presentó la Plaza Mayor durante el concierto del Dúo Dinámico. Foto: úC
Aspecto que presentó la Plaza Mayor durante el concierto del Dúo Dinámico. Foto: úC

La excusa de que “si algo funciona ¿para qué cambiarlo?” es la coartada. La falta de ideas la evidencia y las limitaciones presupuestarias (para algunos eventos), una constante que, un año más, y van dos y medio desde que se produjo el cambio de Gobierno municipal, parecen impedir la evolución de una semana de fiestas que siguen siendo “más de lo mismo”, conservando tics a desterrar de gestiones pasadas y sin que se pueda apreciar una evolución del programa festivo, más allá de pequeñas acciones puntuales que se agradecen pero que son a todas luces insuficientes.

A la espera de la valoración oficial y las ya tradicionales cifras de supuestos impactos económicos en la ciudad, un año más, el equipo de últimoCero hace balance (lógicamente parcial) del programa festivo que expira esta noche y que pasará, sin pena ni gloria, a la historia de la ciudad.

LO MEJOR

Buen tiempo y ausencia de incidentes

El buen tiempo y la ausencia de incidentes destacables más allá de pequeñas intervenciones puntuales ha propiciado el disfrute de las fiestas en la calle. Un año más San Mateo vuelve a perder en la comparación con las fechas de las actuales fiestas.

Pregón menos etílico

Este año el pregón de arranque de fiestas en la Plaza Mayor no estuvo bañado en calimocho como en años anteriores. El desfile de peñas, menos numeroso que otros años, respetó, a su llegada a la Plaza Mayor, a los que quisieron asistir a presenciar la inauguración festiva, que no acabaron empapados en vino.

Dúo Dinámico

Manolo y Ramón consiguieron abarrotar la Plaza Mayor. 50 años sobre los escenarios son argumento suficiente como para sacar de sus casas a los más veteranos supervivientes del guateque, que disfrutaron como antaño con los clásicos del dúo. Una buena elección para congratularse con todos los públicos.

Primal Scream

La presencia del veterano grupo escocés en escenario de la Plaza Mayor es de agradecer. Un grupo internacional que, aunque desconocido para el gran público, sirve de reclamo para una programación festiva que, en general, ha presentado escasas novedades.

Verbena Republicana

Una de las grandes noticias de esta edición de las fiestas ha sido el regreso de la Verbena Republicana a la programación tras un año de ausencia. Organizada por el Ateneo Republicano este año ha contado con las actuaciones de De Perdidos al Trío (ganadores del concurso Onda Rock estas mismas fiestas), La Gran Orquesta Republicana y los incombustibles Cañoneros. Un éxito de público en un espacio en el que no faltó la necesaria reivindicación.

Descenso por el río Pisuerga

La iniciativa, que se incluye en la programación alternativa, concita expectación y se consolida como una actividad lúdico festiva a potenciar en el futuro.

 

Aspecto que presentaba una de las carpas instalada en la Feria de Folklore y Gastronomía esta mañana. Foto: úC

Casetas regionales

La Feria de Folklore y Gastronomía, las conocidas Casetas Regionales instaladas en el Real de la Feria, son un clásico que no defrauda, al contrario que otras iniciativas hosteleras. Un espacio adaptado para todos los públicos y una calidad más que digna en los productos ofertados convierten a este espacio en un reclamo de los que no fallan. Como nota negativa, este año, la ausencia de servicios adaptados.

Juegos en la Cúpula del Milenio

Las actividades para jóvenes incluidas en la programación de la Cúpula del Milenio son un acierto. Tanto las digitales, como las analógicas, tienen capacidad para arrastrar a un público especialmente sensible si de luchar contra el botellón y el consumo indiscriminado de alcohol en la calle se trata. Sin embargo, las limitaciones presupuestarias difícilmente se pueden suplir con la buena voluntad de los colectivos que se implican en su organización. Tiene difícil explicación el montaje de una pantalla gigante para proyectar presentaciones de videojuegos sin que en ella se pueda disfrutar de una competición en línea, por ejemplo.

Los Pichas

La banda vallisoletana, mejor dicho, de la Rondilla, puso el broche final a las fiestas con una Plaza Mayor llena hasta el final, haciendo disfrutar al público con sus versiones, su ácido sentido del humor e, incluso, reivindicación. Reivindicación, además, de lo vallisoletano, con constantes referencias a diferentes personajes de la ciudad. Un concierto de dos horas, el más extenso de la programación, que ha conectado con el público y situando como protagonista, no telonero, a un grupo local.


LO PEOR

La Feria de Día

Un año más, las mismas casetas que son capaces de arrastrar y sacar a la calle a miles de vallisoletanos, no están a su altura a la hora de ofrecer productos de calidad (salvo contadas excepciones). Sigue sin tener explicación cobrar casi 3 euros por un ‘chupito de cerveza’ y un pincho que debiera ser gratuito dada su escasa calidad y menor elaboración. La falta de agua potable en estas instalaciones, el batiburrillo de sus cartas en las que se camuflan los presuntos ‘pinchos de feria’ y su falta de implicación en el desarrollo de medidas absolutamente imprescindibles como la del uso del vaso reutilizable, hacen que sea necesaria una revisión en profundidad de este modelo del que, este año sí, han podido ‘disfrutar’ más zonas de la ciudad.

Presencia institucional en actos religiosos

La libertad religiosa existe y cada concejal puede, a título personal, participar en cuantos eventos religiosos quiera. Sin embargo, un año más, ha vuelto a haber presencia institucional en actos única y exclusivamente religiosos. Escaso interés de parte del equipo de Gobierno municipal (PSOE) por desterrar estas prácticas sin cabida en un estado aconfesional y menos aún del alcalde socialista, Óscar Puente, que fue nombrado el domingo 2 de septiembre Caballero de Honor de la Corte de la Virgen de San Lorenzo, prestando un extemporáneo juramento de difícil explicación en el plano institucional y el siglo XXI. Las obligaciones que él asumió, solo debieran pertenecer a su vida privada.

Zona VIP en escenario

El escenario de la Plaza Mayor, por Segundo año consecutivo, ha vuelto a disponer una zona VIP. Es cierto que son las radiofórmulas las que imponen su ley a la hora de programar conciertos en la Plaza Mayor, pero de ahí a ocupar parte de un espacio público para agasajar a quien estimen oportuno, va un trecho. Un espacio que debiera desaparecer. Todos los ciudadanos son VIP y tienen el mismo derecho a disfrutar de cualquier rincón de su Plaza Mayor.

Primal Scream

La gran apuesta internacional del equipo de Gobierno para los conciertos de la Plaza Mayor, no consiguió llenar. Una actuación como la del sábado 9, ha triplicado en el coste de la que se celebró el martes 5 por la noche, sin que consiguiera ni la mitad de público, ha denunciado ya con razón el Partido Popular. La calidad no tiene nada que ver con la nacionalidad y, en muchos casos, tampoco con lo elevado del cache.

Vaso reutilizable para las fiestas.

Vasos reutilizable

La evidente falta de conciencia ciudadana a la hora de usar los vasos reutilizable que reduzcan de forma considerable el volumen de residuos que se generan durante las fiestas no es excusa para su implantación. El escaso interés de los hosteleros de la ciudad que sacan tajada con la Feria de Día por potenciar su uso puede ser hasta lógico en unas casetas que carecen de agua potable, pero aquí el papel que debe jugar el Ayuntamiento debe ser mucho más beligerante. La cesión de un espacio público para instalar chiringuito debe acarrear compromisos de calidad y responsabilidad medioambiental mucho mayores.

Circo con animales

La inactividad de la Junta de Castilla y León, competente en la material, ha propiciado que un año más, y pese a las reticencias municipales, haya podido instalar su carpa un circo que publicita espectáculos con animales. Hay espectáculos a los que hay que ‘ayudar a reciclarse’ de forma proactiva y, en este caso, el Ejecutivo de la Comunidad sigue sin atreverse al “más difícil todavía”.

Feria de Muestras

La fuerza no ha acompañado a lo que año tras año se va pareciendo más a un mercadillo que a un evento ferial. La capacidad de arrastre de una exposición de Star Wars, de pago, no es ni mucho menos suficiente para insuflar vida un evento que ya es evidente necesita respiración asistida. Para colmo, este año, se ha perdido el atractivo de las FoodTrucks, caravanas de comida, que el año pasado demostraron su tirón dando vida al patio central de recinto. Este año, allí, el protagonista ha sido el material bélico que muestran las Fuerzas Armadas como reclamo, algo incompatible con una sociedad que debe apostar por la Educación para la Paz. La imagen de niños disfrutando al montar en un tanque resulta poco edificante.

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