Policias tuvieron que separar a los manifestantes por la unidad de España de los concentrados a favor de las personas refugiadas. FOTO: últimoCero
Policias tuvieron que separar a los manifestantes por la unidad de España de los concentrados a favor de las personas refugiadas. FOTO: últimoCero

La ‘falta de previsión’ (en el mejor de los casos) de la subdelegación del Gobierno en Valladolid que dirige el popular Luis Antonio Gómez Iglesias ha provocando momentos de tensión en la Plaza Mayor de Valladolid al no haber puesto objeción a que se celebren, en el mismo espacio y lugar, una concentración a favor de los refugiados y otras dos concentraciones de colectivos de ultra derecha.

Los participantes en la protesta por los Refugiados se han visto rodeados por los protagonistas de las otras dos movilizaciones y han sido increpados con gritos en contra de la independencia de Cataluña y exigiendo “el paredón” para el actual presidente de la Generalitat de Cataluña. “Alcalde cabrón sal al balcón” ha sido una de las consignas coreadas mientras se producían enfrentamientos y lanzamientos de tomates.

Agentes de Policía se vieron obligados a proteger a los manifestantes de la protesta a favor de los refugiados, entre los que se encontraban algunos cargos públicos de la ciudad, como es el caso del teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Manuel Saravia.

Miembros del Colectivo Indignado han intentado en varias ocasiones, megáfono en mano, explicar el sentido de su concentración. Pero todos los esfuerzos fueron inútiles, ya que de los insultos y amenazas, los ultras han pasado a arrojar tomates y a hacer retroceder al cordón policial al grito de 'A la lucha, a la lucha'. Todo ello acompañado del cántico del Cara al Sol, entre otras lindezas.

Ante el incremento de la tensión, los concentrados en apoyo a los refugiados han optado por recoger y abandonar la Plaza Mayor por el acoso cada vez más violento. La salida del grupo por una calle lateral del Ayuntamiento, en dirección a la Plaza de la Rinconada, ha estimulado todavía más a los ultras, muchos de ellos llegados en sus motos con banderas desde la Zona Sur de la ciudad, donde se habían concentrado a las 11.30 horas. La ruidosa manifestación motera fue precedida por agentes de la Policía Municipal, que escoltaron la comitiva hasta el mismo centro de la Plaza Mayor.

Entre los ultras, los había de todo tipo, jóvenes, menos jóvenes y hasta ancianos. Algunos de ellos incluso vestían uniformes paramilitares y portaban banderas preconstitucionales "con la gallina franquista", desempolvadas del fondo del armario.

Los expulsados de la Plaza Mayor se han desplazado en grupo hasta la parte posterior del Ayuntamiento. Ultras han intentado en varias ocasiones agredir a algunas de las personas solidarias con los refugiados, sin que en ningún momento fueran identificados por la policía. Un agente de la nacional ha llegado a exclamar: "Si queréis, mataros".

A las 13 horas, militantes de Falange Española han desplegado una pancarta delante del edificio de Correos, donde tenían anunciado un acto en contra de Cataluña. Tras una primera reacción con una pitada, los concentrados han optado por marcharse y han dejado solos a los de la pancarta con el yugo y las flechas y a dos espectadores. Y a la policía (sin Piolín).

El comentario de rechazo e indignación con el responsable de la Subdelegación del Gobierno ha sido unánime, señalado como único responsable de que hoy en Valladolid haya faltado muy poco para que se armara.

Una pareja de recién casados en el Ayuntamiento, que han salido apresuradamente por la puerta lateral de la calle Manzana, ha sido la única nota de normalidad en la víspera del 1-O en una ciudad como Valladolid, que ha recordado tristemente otras épocas.


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