Violeta Parra.
Violeta Parra.

La Facultad de Filosofía y Letras rindió homenaje a la cantautora chilena Violeta Parra, "sin duda una de las más grandes mujeres del siglo XX; mujer que supo afrontar la vida con coraje, con sensibilidad y, sobre todo, que ejerció desde muy pequeña, sus irrenunciables derechos a la igualdad y a la libertad", según Fernando González Lucini.

Resulta muy gratificante comprobar que la universidad, en esta ocasión -como casi siempre- la Facultad de Filosofía y Letras, salga más allá de sus doctas paredes y conecte con la calle. Ayer lo hizo con un homenaje a Violeta Parra, con motivo del centenario de su nacimiento, el 4 de octubre de 1917 en San Carlos, localidad próxima a Chillán, en la región centro-sureña de Chile.

El homenaje a la gran Violeta Parra se enmarca en la programación diseñada para celebrar este año el primer centenario de la Facultad de Filosofía y Letras de la UVa, que coincide con el el centenario del nacimiento de la cantautora. Cualquier pretexto es bueno si se trata de recordar a una figura clave de la música -intérprete, investigadora y creadora- y mucho más. Es posible que sea el primer músico que incorporó otras manifestaciones artísticas, como la pintura, tapicería, cerámica, danza...

Violeta Parra creó con sus hermanos Lalo, Hilda y Roberto un grupo musical en 1929 para aportar dinero, tras el fallecimiento de su padre Nicanor. En 1932 se trasladó a Santiago y con su hermana Hilda empezó a actuar con el nombre de Las Hermanas Parra; hacían corridos y boleros que estaban de moda, pero también interpretaban cuecas y tonadas chilenas. Desde entonces su vida -que vivió de forma intensa y libre- transcurrió por medio mundo -sobre todo por los llamados Países del Este de Europa-, tras recorrer todo Chile. Incluso llegó a exponer sus cuadros y tapices en el Louvre. El 5 de febrero de 1967 se pegó un tiro.

Un momento d ela proyección. Foto: Gaspar Francés
Un momento d ela proyección. Foto: Gaspar Francés

"Mamá se sentía cada día peor, se quejaba de su soledad. Pero era brava y orgullosa. [...] Chabela (Isabel) y yo ibamos los domingos a la carpa a cantar con ella. La notábamos amargada: la gente ya no venía...", recoge Fernando González Lucini, en el tomo tercero de su imprescidible obra '... Y la palabra se hizo música', dedicado a 'El canto emigrado de América Latina'.

La carpa de la que habla el cantante Ángel Parra -hijo de Violeta, fallecido en París el pasado mes de marzo a los 73 años- fue inicio y consecuencia de uno de los grandes sueños de la folklorista chilena de crear un Centro de Arte Popular. El proyecto no pasó de una humilde carpa levantada en el barrio de la Reina, en la periferia de Santiago.

"Me conformo con mantener la carpa y trabajar, esta vez con elementos vivos, con el público cerquita de mí, al cual yo puedo sentir, tocar, hablar e incorporar a mi alma", había declarado Violeta Parra.

De todo esto, y muchas otras cosas, habló el presentador del programa Café del Sur (Radio 3) Dimitri Papanikas, en la interesante charla que pronunció a las 19 horas en el Aula Mergelina de la UVa. Papanika hizo un recorrido por la personalidad y creaciones de la gran artista chilena con el título “Violeta Parra. Cien años de Poesía y revolución", con referencias a Julio Cortázar, Frida Khalo, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Pablo Neruda ("el alter ego poético de Violeta Parra", según Papanikas).

El director y presentador del programa Café del Sur -que es Licenciado en Ciencia de la Comunicación por la Universidad de Bolonia y doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid- opinó que en la trágica decisión de Violeta Parra al quitarse la vida, tuvo más que ver el olvido en que cayó y la ausencia de público a la carpa, que la marcha a Bolivia de Gilbert Favré, del que estaba locamente enamorada.

Dimitri Papanikas. Foto: Gaspar Francés
Dimitri Papanikas. Foto: Gaspar Francés

Dimitri Papanikas afirmó en su charla: "No era fácil estar al lado de Violeta Parra; más difícil era quedarse". De hecho antes había estado casada con Luis Cereceda -un ferroviario comunista- , con quien tuvo dos hijos: Ángel e Isabel; y dos años después volvió a casarse con Luis Arce, con el que tuvo otros dos hijos: Carmen Luisa y Rosita Clara.

"El amor no siempre construye; destruye y mata", dice Violeta en la película, que a continuación, a las 20 horas, se proyectó: 'Violeta se fue a los cielos', producción chilena de 2011, del realizador André Wood, con una magistral interpretación de Francisca Gavilán, que se mimetiza con la artista chilena y canta sus canciones hasta el punto de plantear dudas sobre quién es la inérprete realmente.

En el filme, Violeta Parra dice andar buscando a una señora que se llama Miguelina, que no sabe dónde vive y quiere localizar para que la enseñe a cantar. Cuando, por fin, llega su casa, la señora Miguelina ha muerto. La idea de Violeta Parra no era salvar el folklore, sino incorporarlo a su repertorio como algo vivo. Sea como fuera, llegó a recopilar más de 3.000 canciones.

'Violeta se fue a los cielos' finaliza con 'Gracias a la vida', la canción más insincera -vista la película- de la amplia producción de Violeta Parra.

Javier Castán, decano de Filosofía y Letras, que presentó el acto, avanzó la programación para los próximos meses: "El 8 de noviembre proyectaremos 'Octubre', con motivo del centenario de la revolución soviética que fue en el mes de octubre según el calendario juliano, aunque noviembre según el calendario gregoriano".

No hay comentarios