Los retratos de Landrove y García Quintana presidieron el acto en el salón de plenos. Foto: Gaspar Francés
Los retratos de Landrove y García Quintana presidieron el acto en el salón de plenos. Foto: Gaspar Francés

La ciudad de Valladolid ha saldado hoy, 80 años después, su deuda con los alcaldes republicanos víctimas de la represión franquista Antonio García Quintana y Federico Landrove Muiño. Sus retratos ya están colgados en las paredes de la casa consistorial que dirigieron, junto a los retratos de los alcaldes Tomás Rodríguez Bolaños y Francisco Javier León de la Riva. Este último, hace tan solo cuatro años, se negó a que tuviera lugar el homenaje de justicia que hoy ha tenido lugar.

Al acto, además de los familiares de los alcaldes republicanos ha asistido el ex alcalde Tomás Rodríguez Bolaños y todos los concejales de todos los grupos políticos con representación política en el Ayuntamiento a excepción del PP. En la bancada popular sólo han estado presentes el portavoz del grupo, Antonio Martínez Bermejo, Jesús Enríquez y Mercedes Cantalapiedra. El resto de concejales del PP, a pesar de encontrarse en el Ayuntamiento alguno de ellos minutos antes del inicio del acto, no han comparecido. Tampoco lo ha hecho el presidente provincial del PP, presidente de la Diputación y concejal vallisoletano, Jesús Julio Carnero.

Aspecto que presentaba el salón de plenos, con la bancada del PP semivacía. Foto: Gaspar Francés
Aspecto que presentaba el salón de plenos, con la bancada del PP semivacía. Foto: Gaspar Francés

El historiador Enrique Berzal ha sido el encargado de poner en valor las figuras de ambos alcaldes, en una didáctica y documentada intervención en la que, incluso, ha desvelado algunos aspectos inéditos de los homenajeados.

Berzal, se refirió a Landrove y García Quintana como “personajes irrepetibles”, estableciendo un paralelismo en sus vidas, dada su condición de no nacidos en Valladolid. A ambos les unía, además “una rectitud moral insobornable y la pasión por la lectura”, además de su condición de “antiregionalistas”.

El historiador Enrique Berzal. Foto: Gaspar Francés
El historiador Enrique Berzal. Foto: Gaspar Francés

El historiador, también se refirió a la “ejemplarizante represión” sufrida por García Quintana y Landrove y aclaró que este último solo ‘se convirtió’ a la fe cristiana, según confesó a otro preso, para procurar un futuro menos malo a sus familiares: “No veo otro remedio que fingir”.

En nombre de los familiares de García Quintana habló Ana Manero, que leyó cartas de Teresa y Carmen, hija y nieta del último alcalde democrático de Valladolid antes de la dictadura. Datadas en Puerto Rico, se escuchó la petición al alcalde para recuperar el Parque del Poniente, por cumplir, y otra hoy cumplida: “Para que por fin el retrato de mi padre esté en el lugar que le pertenece”. En las letras de Carmen no faltó el agradecimiento por un “acto reparador” que limpia el intento del ex alcalde, Javier León de la Riva, por ensuciar su memoria, cuando en 2013 se negó al reconocimiento que hoy no ha podido impedir.

Federico Bello, nieto de Landrove, afirmó que tanto su abuelo como garcía Quintana “se sacrificaron por la democracia y la libertad del pueblo español”.

El concejal no adscrito, Jesús Presencio, describió el homenaje como “obligación moral” y confesó sentirse honrado por participar en él.

La portavoz de Ciudadanos, Pilar Vicente, subrayó en su intervención “que las diferencias nunca vuelvan a enturbiar la convivencia, que es lo único que no se puede perder”.

Charo Chávez, de Sí se Puede, habló de memoria histórica, del “derecho de muchas víctimas que aún esperan justicia” y del homenaje a Landrove y García Quintana, que quiso hacer extensible “a todos los que quieren un mundo más justo y libre”. Chávez también hizo constar que en la persecución de la verdad, la justicia y la reparación “no caben signos honoríficos de la dictadura”, en una clara alusión a la negativa del PSOE a quitar la laureada franquista que permanece en el escudo de la ciudad.

María Sánchez, portavoz de Valladolid Toma la Palabra, también quiso convertir el merecido homenaje a los ex alcaldes republicanos cuyos nombres quedarán para el recuerdo, en edificios y calles de la ciudad.

“Por eso creo que hoy, su homenaje ha de ser extensible a quienes desde otros menesteres se esforzaron por mejorar la ciudad y también murieron o sufrieron cárcel por defender la legalidad republicana, la democracia. A quienes barrían las calles, trabajaban en el cuerpo de bomberos, realizaban tareas de taquimecanografía o de alguacil. Y a centenares de personas de toda clase y condición, en cualquier otra ocupación, que sufrieron la represión por sus ideas y cuyos restos aún en muchos casos hoy ni siquiera conocemos dónde descansan”, dijo.

Sánchez también dejó clara la postura de su grupo tras la última votación referida a la laureada. “A pesar de sentir orgullo por este homenaje impulsado por el nuevo ayuntamiento lamentamos que en un día importante como hoy no podamos celebrar la retirada completa de símbolos que recuerdan la época franquista y lo lamentamos porque solo cuidando la memoria de un país se evita repetir los errores de la historia, no se puede confiar en que el tiempo borre sin más las etapas más negras de la historia”, apuntó.

Sánchez, consultó el archivo municipal: “Hay un legajo muy particular. En su exterior, escrito a mano se le defino como la “carpeta que entregó la señorita Ana María”, taquimecanógrafa del Ayuntamiento, que la había recogido del domicilio de García Quintana, y contenía los asuntos que estudiaba el alcalde cuando estalló la guerra en 1936. (…) El impulso republicano que se manifestó en 1931 se mantenía vivo y vigente, cinco años después, en esa colección de documentos. Ésa es la cuestión, que tan bien resolvió aquel memorable alcalde: cómo recoger y expresar las aspiraciones ciudadanas en proyectos concretos, cómo guardar viva la ciudad en una carpeta”.

El cuadro con la foto de García Quintana, junto al de Rodríguez Bolaños y León de la Riva.
El cuadro con la foto de García Quintana, junto al de Rodríguez Bolaños y León de la Riva.

El portavoz del PSOE, Pedro Herrero, recordó a su compañero de partido, García Quintana, como el hombre que fue “arrancado” de la alcaldía “para ser cobardemente humillado y condenado a muerte”. Recordó fragmentos de la última carta escrita por el ex alcalde que evitaba el término guerra con los de epidemia o catástrofe. “Una epidemia o una catástrofe… que fueron entonces la intolerancia y el atropello a la ley y que lo son hoy también… tengámoslo muy presente, para no alimentarlas”, apuntó.

“Que nunca más estas paredes vuelvan a escuchar hablar de ‘guerracivilismo’, si no es formando parte de una condena a quienes un día se creyeron más y mejores españoles que tantos y tantos miles y que como Quintana y Landrove vieron segadas sus vidas con la esperanza de que no fuera en vano, en cuyo honor, hoy dejamos dicho, que a sus verdugos perdonamos y que a ellos no olvidamos”, expresó.

El portavoz de la escuálida bancada popular, Antonio Martínez Bermejo, inició su intervención asegurando que “no hay un derecho más inherente al ser humano que el derecho a la vida”. “La historia ha dado muestras, y desafortunadamente nos las sigue dando, de los que no quisieron respetar las normas de convivencia. Gente que, de manera maniquea quiso diferenciar entre buenos y malos, entre los míos y los otros. Momentos de fronteras, de barreras, de superioridad de unos sobre otros que, saltándose la ley común, dan los primeros pasos hacia la diferencia, la disputa que deriva hacia el odio. Y tras el odio, terrible ponzoña, la violencia y la venganza”, dijo refiriéndose a la Guerra Civil sin nombrarla.

Martínez Bermejo, que aprovechó su intervención para indicar que “desde 1978, con nuestra Constitución, la vida es un bien supremo en España”. “Nuestra norma común, permanece vigente en su idea de respeto y convivencia. Una idea de Concordia que debemos reafirmar todos con más fuerza democrática si cabe. Respeto por la vida y la libertad. Respeto por las normas que nos hemos dado. No podemos concebirlo de otra manera”.

“Antonio García Quintana y Federico Landrove no deberían haber sido víctimas de la violencia contra las ideas. Miles de españoles, si se me permite, fueron víctimas de esa ponzoña letal, algunos incluso muy cercanos para quien les habla. Da igual del lado de las ideas en que estaban, da igual el bando. La muerte violenta de una persona siempre debería estar en el bando equivocado. Nada justifica el odio y el ejercicio de la violencia. Ninguna idea puede tener como precio la vida de una persona”, concluyó.

Familiares y amigos de los homenajeados. Foto: Gaspar Francés
Familiares y amigos de los homenajeados. Foto: Gaspar Francés

Cerró el acto de homenaje el actual alcalde Óscar Puente, confeso “orgulloso continuador del legado de García Quintana y Landrove”. “En cierto modo éste es un acto de reconciliación. Hoy en la misma ciudad que gobernaron aquellos dos alcaldes, el pleno municipal se reúne para rendirles tributo, por encima de siglas. Es esta para mí una muestra de madurez democrática y de que las profundas huellas que dejaron en nuestra sociedad años de enfrentamiento y represión, han dejado paso a la concordia, a la libertad y a la convivencia pacífica”, dijo el alcalde antes de apuntar: “Celebrar hoy este acto en este salón de plenos, el mismo en el que a buen seguro a modo de escarnio, se celebró el consejo de guerra que condenó a muerte, sin las mínimas garantías jurídicas, a Antonio García Quintana es la mejor muestra de que la sociedad a la que representamos hoy es una sociedad sana, pacífica y democrática. Pero además es y pretende ser una sociedad justa. Porque este es también un acto de justicia y reparación”.

Rodríguez Bolaños y Arguello. Foto: Gaspar Francés
Rodríguez Bolaños y Arguello. Foto: Gaspar Francés

Puente concluyó destacando dos aportaciones que, a su juicio, ambos alcaldes hicieron a la ciudad: La primera su infatigable empeño por mejorar la vida de la infancia. La segunda aportación es lo que su trayectoria tiene de símbolo de integración de un país diverso”.

“Valladolid, tierra de acogida y de encuentro, encarnada en aquellos dos alcaldes símbolo de un país plural cuya unidad democrática es, ha sido y será, la mayor garantía del bienestar y progreso de sus gentes. Hoy esa ciudad ha querido recordar con orgullo a aquellos dos alcaldes, dejar bien claro que sus nombres no se borrarán de la historia, reivindicar con ellos nuestro presente y nuestro futuro en paz en concordia y en libertad”, ha concluido el alcalde.

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