La concejala condenada, Datxu Peris. Foto: A3
La concejala condenada, Datxu Peris. Foto: A3

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de la localidad segoviana de Sepúlveda ha condenado a la concejal no adscrita de la localidad valenciana de Catarroja a indemnizar con 7.000 euros a la familia del torero fallecido Víctor Barrio por el comentario que colgó en la red social Facebook tras la muerte del torero.

La concejala, que por entonces formaba parte del grupo municipal Guanyar Catarroja, escribió en su perfil de la red social horas después del fallecimiento del torero un mensaje en el que manifestaba que no podía sentirlo por ‘el asesino que ha muerto ahora más que por todos los cadáveres que ha dejado a su paso mientras ha vivido’ y manifestaba que veía ‘algo positivo' en la muerte del torero, se recoge en el fallo.

En su defensa, argumentó que el mensaje no podía interpretarse como un ataque a Víctor Barrio y que de la lectura del comentario publicado no se podía inferir que se alegrase de la muerte del torero enmarcándolo en “la legítima crítica a la actividad de la tauromaquia”.

 

Según el fallo, “la difusión y relevancia del mensaje es evidente al haberse valido para ello de la mayor red social cual es Facebook. Las denominadas redes sociales no pueden ser un subterfugio donde todo cabe y todo vale desde la creencia errónea de estar amparado, oculto o protegido por un perfil social. No todo cabe en ejercicio de la libertad de expresión cuando ésta excede de la mera crítica, opinión o valoración constituyendo un ataque directo a la propia estimación y dignidad humana empleando expresiones amenazantes, vejatorias o insultantes porque como se ha dicho en la doctrina expuesta, lo que la Constitución no reconoce es el derecho al insulto”.

La juez del caso, Ana Laita García-Luzón, tras dejar claro que Datxu Peris manifestó que lo positivo de la muerte del torero es que ha dejado de matar, indica textualmente que “no se alcanza a comprender lo que existe de positivo en el fallecimiento de un ser humano. No es cuestión de juzgar posiciones legítimas de sensibilidad sobre la tauromaquia, la caza o cualquier otra actividad que cause daño a un animal pero no se puede equiparar ni dar igual valor a la vida del ser humano que a la de un animal. Sencillamente porque lo que aquí nos ocupa y debemos aplicar, el derecho, no lo equipara”.

Además, indica que “cuando la demandada califica de asesino a un torero, persona en ejercicio de una profesión como actividad lícita y regulada, no hace sino emplear erróneamente y de forma peyorativa la calificación de asesino provocando con ello una intromisión en el honor del fallecido”.

En la sentencia la juez va más allá cuando hace constar un comentario personal: “Sería conveniente un ejercicio de reflexión y un esfuerzo para humanizar las nuevas formas de comunicación muchas de las cuales se amparan en un recurso tecnológico mal aprovechado y una inexistente relación personal. Intentemos humanizar esas relaciones mediante la empatía. Pensemos si unos comentarios como los que se han juzgado se harían de la misma forma si tuviésemos delante de nosotros, a la vista y a un paso de tocarla a la persona a la que hemos dirigido o ha sufrido semejantes opiniones”.

Además de la indemnización de 7.000 € a la familia de torero, Datxu Peris ha sido condenada a retirar de su muro de Facebook el comentario y publicar en él el fallo completo.

La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso de apelación.

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