Manifestantes por la unidad de España acorralando a los concentrados por el Colectivo Indignado. FOTO: úC
Manifestantes por la unidad de España acorralando a los concentrados por el Colectivo Indignado. FOTO: úC

El Colectivo Indignado solicitó una reunión con la Delegación del Gobierno en Castilla y León tras los incidentes del pasado 30 de septiembre, cuando fueron acorralados por grupos de extrema derecha en plena Plaza Mayor. Tras el encuentro mantenido con el subdelegado provincial de Valladolid, el popular Luis Antonio Gómez Iglesias, tachan su actitud como “negligente, cobarde y partidista” ya que, entre otros puntos, pese a calificarles en privado de energúmenos, se niega a decir nada al respecto públicamente. Anuncian una nueva movilización para el próximo sábado 11 de noviembre a las 12 horas en la plaza de Fuente Dorada, en la que protestarán por los incumplimientos del gobierno español que se comprometía a acoger a 17.339 personas refugiadas, pese a que solo han llegado a nuestro país apenas 1.900.

El 30 de septiembre el Colectivo Indignado, durante su protesta por los incumplimiento del Gobierno español ante la crisis de las personas refugiadas, junto al resto de personas que secundaron su convocatoria entre las que había distintos representantes del equipo de Gobierno municipal, fueron acorralados por grupos de extrema derecha que acudieron simultáneamente a la Plaza Mayor para manifestarse contra el referéndum de autodeterminación de Cataluña. Ante la coincidencia de ésta última con la ya comunicada protesta en favor de los refugiados, la Delegación de Gobierno trasladó la movilización por la unidad de España a Fuente Dorada, lo que fue ignorado por éstos que rodearon la concentración del Colectivo Indignado obligándoles a abandonar el lugar entre insultos, amenazas, además de empujones y otras agresiones, que continuaron en la contigua Plaza de la Rinconada.

Intento de agresión de un manifestante por la unidad de España en la Plaza de la Rinconada. FOTO: úC
Intento de agresión de un manifestante por la unidad de España en la Plaza de la Rinconada. FOTO: úC

Todo esto ocurrió ante los efectivos policiales desplegados que se limitaron a evitar que se consumaran las agresiones, sin identificar a ninguno de sus responsables, dotándoles de total impunidad: “Para evitar ser agredidos físicamente y por recomendación de la escasa policía presente, nos vimos finalmente obligados a abandonar el lugar sin terminar los actos previstos y perdiendo algunos elementos del material desplegado al ser sustraídos estos por manifestantes de la otra concentración, viéndose de este modo conculcado de facto nuestro derecho de reunión y libre expresión”, explican desde el Colectivo Indignado en un comunicado. “Ante esta situación intolerable e incluso peligrosa para nuestra integridad física en una concentración comunicada a la Subdelegación del Gobierno”, continúan, “decidimos solicitar días después una reunión con la Delegada del Gobierno en Castilla y León, que nos remitió al subdelegado provincial de Valladolid con el que finalmente pudimos entrevistarnos el día 11 de Octubre”.

En dicha reunión, el subdelegado calificó como “energúmenos” a los manifestantes por la unidad de España, aunque se negó a hacerlo de forma pública, manteniendo que “pese a que los propios policías presentes en el lugar fueron quienes nos recomendaron que nos marchásemos por no poder garantizar el control de la situación, en su opinión la situación estuvo en todo momento bajo control y el dispositivo policial era suficiente”, explican los indignados. Les confirmó que, al recibir la subdelegación del gobierno la comunicación de otra concentración en el mismo lugar y hora, desviaron ésta a la plaza de Fuente Dorada para evitar que coincidieran, sin embargo los manifestantes acudieron igualmente a la Plaza Mayor, ya que era donde habían convocado, sin comunicación previa a subdelegación, a través de las redes sociales y anunciada además en los informativos de Televisión Española, el Subdelegado alega que no pudieron anticiparse.

Manifestantes con la bandera franquista tras el cordón policial. FOTO: úC
Manifestantes con la bandera franquista tras el cordón policial. FOTO: úC

Se amparó también en que aunque una movilización no esté comunicada eso no la convierte en ilegal, lo que comparten desde el colectivo siempre y cuando la concentración no sea agresiva hacia otras personas, aunque lamentan que ese no ha sido para nada el criterio que algunos de nosotros hemos sufrido tantas veces años atrás cuando desde el gobierno del PP se decidió coser a multas a todo el que se reuniese en grupos superiores a 20 escudándose precisamente en este tramite administrativo”.

Según informan en su comunicado, el Subdelegado del Gobierno descartó dimitir, tal y como le pidieron, y ni siquiera aceptó hacer algún tipo de manifestación pública pidiendo disculpas o reconociendo errores en el desempeño de sus funciones. Ante esto, consideran la actuación del Subdelegado del Gobierno de Valladolid como negligente, cobarde y partidista: “Negligente por su absoluta falta de previsión que puso en peligro la integridad física de personas que ejercían un derecho recogido en la constitución. Cobarde por negarse a asumir responsabilidades y disculparse siquiera públicamente por sus errores. Y partidista porque parece bastante obvio que la subdelegación del gobierno de Valladolid conocía perfectamente la convocatoria anunciada a través de los informativos de TV1 y que no actuó para desviar la concentración por ser ésta una manifestación favorable a la estrategia seguida por el gobierno del PP en el conflicto catalán”

El Colectivo Indignado vuelve a convocar de nuevo el próximo sábado 11 de noviembre, a las 12:00 en la plaza Fuente dorada de Valladolid, una concentración de protesta por el incumplimiento del gobierno español que se comprometió hace dos años a acoger 17.339 personas refugiadas antes del 27 de septiembre 2017 y de las que solo han llegado a nuestro país apenas 1900: "El próximo sábado queremos volver a recordar en la calle que el invierno se acerca de nuevo, un año más, y que será terriblemente duro para miles y miles de personas atrapadas en campos de refugiados en Grecia, Turquía o los Balcanes. Muchas de estas personas, al menos 15.000, deberían de gozar hoy de asilo, de un techo y de unas condiciones de vida dignas si España no hubiese ignorado de forma vergonzosa su compromiso con los más necesitados".

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