Celestino Prieto (‘El Isósceles’), último escalero. Foto: Carlos Cazurro
Celestino Prieto (‘El Isósceles’), último escalero. Foto: Carlos Cazurro

Mañana día 15 de noviembre, a las 20 horas, está previsto el estreno on line de 'Isósceles, el último escalerero', un vídeo escrito y dirigido por Carlos Cazurro y producido por Manu Sevillano que cuenta la historia de Celestino Prieto, de Tiedra (Valladolid) el último representante de un oficio con origen en el siglo XIII.

A sus casi 78 años, Celestino Prieto (‘El Isósceles’) es el último representante de un oficio en vías de extinción: el de escalerero. “Data de la época del castillo”, explica Estíbaliz González, responsable de Turismo del Ayuntamiento de Tiedra. “En caso de asedio, el escalerero era el encargado de retirar la escalera de madera que subía del patio a la torre del homenaje, y así impedir o dificultar el acceso a la misma. En tiempos de paz, el oficio se reconvirtió y el escalerero realizaba otro tipo de actividades: encendido de lámparas, colocación de tapices, limpieza de techos… todo aquello para lo que se necesitara una escalera. Finalmente, el escalerero trascendió de la Corte y se convirtió en un personaje popular, que se ofrecía, junto a su escalera, para arreglar o ayudar a quien los necesitara”.

Celestino, subido a su escalera, junto a la pared de los exvotos. Foto: Carlos Cazurro
Celestino, subido a su escalera, junto a la pared de los exvotos. Foto: Carlos Cazurro

El escalerero es una profesión que ha ido pasando de generación en generación y que, para desgracia de Celestino, ninguno de sus hijos ha tenido la vocación de continuar. A pesar de ser un personaje muy solicitado antaño en los pueblos, la despoblación del medio rural, la aparición de las plataformas elevadoras y las leyes de prevención de riesgos laborales, han hecho que su labor se haya ido convirtiendo en algo residual hasta ir desapareciendo. “A nosotros, como Ayuntamiento, se nos exigen una serie de requisitos económicos y de seguridad que Celestino no cumple ni quiere cumplir, así que no podríamos contratarle ni aunque quisiéramos”, comenta Nunilo Gato, Alcalde de Tiedra. “La gente del pueblo aún le sigue pidiendo cosas a título particular, lo mismo que el cura, al que sigue ayudando, sobre todo en la Ermita”.

Al preguntarle por su mote, el escalerero sonríe y explica: “El apodo me lo puso el maestro del pueblo por llamarme Celestino (Celes) e ir siempre con un triángulo con dos lados iguales a cuestas, que es mi escalera”. Aunque con menos regularidad, El Isósceles sigue haciendo su ruta por las calles de Tiedra, con una carraca como reclamo de su presencia y “haciendo chapucillas por la voluntad”, apunta Celestino. “Me podría haber jubilidado ya, pero esto es lo que llevo haciendo toda la vida y seguiré con la escalera hasta que el cuerpo aguante”, asegura.

Su historia de años se estrena mañana a las 20 horas en la web.

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