Terraza de un bar en Valladolid. FOTO: Gaspar Francés
Terraza de un bar en Valladolid. FOTO: Gaspar Francés

La ocupación del espacio público -calles y plazas- por parte de los emprearios de hostelería de Valladolid no cesa. Alguien tendría que frenar la invasión de sillas, mesas, sombrillas, cortavientos, estufas... que pueblan la ciudad. Uno de los últimos casos escandalosos: el del Pispás, en una zona ya sobresaturada, justo delante de la catedral, donde se está levantando una plataforma con carácter permanente para salvar el desnivel del suelo.

Hace unos días (31 de octubre), el concejal de Urbanismo Manuel Saravia mantuvo una reunión con la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid para abordar las modifcaciones previstas en la nueva ordenanza de terrazas en la que trabaja Urbanismo. Una de las propuestas más difundidas fue la puesta en marcha de la tramitación 'on line', la cita previa para la renovación o la agilización de los procedimientos de licencia y renovación de terrazas mediante la limitación de los informes de otras áreas.

Todo hace indicar -ahora que con el cambio climático las terrazas se instalaron masivamente en marzo y a mediados de noviembre continuan- que las facilidades todavía van a ser mayores.Cómo explicar la tropelía que está cometiendo el Pispás, establecimiento ubicado delante de la catedral, una zona ya sobresaturada de mesas, sillas, grandes sombrillas, jardineras, estufas/calentadores, climatizadores, puntos de luz, cortavientos, y otros elementos de cerramiento.

El propietario del citado local ha tenido la genial idea de salvar el desnivel del suelo instalando una antiestética plataforma de madera, con carácter permanente a la que, todo hace indicar, va dotar de sistema de calefacción.

Primero fueron unas cuantas sillas y mesas -cada una de su madre-; después vinieron las sombrillas -cada una de su padre-. Eran terrazas para el verano. Pero los hosteleros las han convertido en permanentes al transformarlas en terrazas de invierno con sus cerramientos, que de semipermanentes se han ido convirtiendo en fijas, ancladas en el suelo. Las hay que son auténticas 'casas': Le Bistró (calle Teresa Gil, 7); La Sepia junto a El Val; Hotel El Coloquio (Plaza Universidad, 11), etc., etc, que en muchos casos impiden materialmente el paso de los peatones por la acera;  esta misma mañana en la calle Magaña...El 'terrazismo', como sucede con el machismo o el fascismo, avanza si no se le combate.

Dicen que hay una Ordenanza Reguladora de Terrazas en la vía pública. Dicen que se va a cambiar. Pero lo que parece es que el cambio se avecina a peor. Alguien tendría que poner orden en el caos promovido por los emprearios de hostelería, que parecen los dueños de la ciudad 

Recordar que la competencia para el otorgamiento de las autorizaciones de terrazas corresponde al Alcalde.

1 comentario

  1. Buen artículo que no debería de quedarse en el centro, este mismo problema se da en muchos barrios.

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