Un agente de policía local impide el acceso al centro de unos vehículos. Foto: Gaspar Francés
Un agente de policía local impide el acceso al centro de unos vehículos. Foto: Gaspar Francés

Con el anticiclón que lleva una semana instalado sobre la Península Ibérica, el intenso tráfico motorizado que soportan las principales áreas metropolitanas españolas ha provocado que se disparen los niveles de dióxido de nitrógeno y partículas en el aire urbano, sin que la mayor parte de las autoridades estén adoptando medidas para proteger la salud de la población.

Si bien ayer domingo los ayuntamientos de Madrid y Valladolid adoptaron medidas de restricción de la circulación y estacionamiento de vehículos en sus áreas centrales para reducir las emisiones de contaminantes a la atmósfera, ampliando las acciones informativas y de reducción de la velocidad puestas en marcha el viernes y sábado, otras muchas ciudades con problemas similares durante estos días guardan completo silencio, denuncia Ecologistas en Acción.

Así, en las ciudades de Barcelona, Getafe, Guadalajara, Salamanca, Sevilla y Zaragoza se ha superado al igual que en Madrid el valor límite horario de dióxido de nitrógeno, establecido por la normativa en 200 microgramos por metro cúbico, sin que por parte de las autoridades locales y autonómicas respectivas se haya adoptado ninguna medida, ni informativa ni de limitación del tráfico urbano, al carecer de planes de acción a corto plazo o no haberlos puesto en marcha a pesar de haberse alcanzado los niveles de referencia, como la situación de aviso preventivo en el área urbana de Barcelona, omitida por la Generalitat de Catalunya.

Más preocupante es la situación de las partículas inferiores a 10 micras de diámetro (PM10), contaminante más peligroso cuyo valor límite diario, establecido en 50 microgramos por metro cúbico, se ha superado hasta ayer de forma recurrente en las ciudades de A Coruña, Avilés, Bailén, Barcelona, Granada, Huelva, Lleida, Madrid, Murcia, Puertollano, Santander, Sevilla, Talavera de la Reina, Valencia, Valladolid o Zaragoza, entre las cuales sólo la de Valladolid ha avisado a la población y ha adoptado medidas sobre el tráfico.

Es especialmente significativo el caso de la ciudad de Valencia, que pese a haber aprobado recientemente un protocolo de medidas a adoptar durante episodios de alta contaminación por partículas PM10, ha acumulado una semana duplicando el valor límite diario, sin que el ayuntamiento haya declarado el episodio ni haya puesto en marcha las medidas previstas para atajarlo, como la restricción del estacionamiento y el tráfico por matrículas pares e impares, al atribuirlo a factores como obras en la vía pública o la quema de paja de arroz en la Albufera.

Este episodio de elevada contaminación se está produciendo, a diferencia de otras ocasiones, en ausencia de intrusión de polvo procedente del norte de África, por lo que los altos niveles de partículas registrados en las grandes ciudades tienen su origen en fuentes urbanas propias.

Aparte de la escasa sensibilidad de la mayor parte de las autoridades locales y autonómicas frente a un problema que ocasiona miles de fallecimientos prematuros cada año en España, Ecologistas en Acción llama la atención sobre la disparidad de criterios entre los planes de acción a corto plazo existentes, y en especial sobre el hecho de que con la excepción de Avilés, Barcelona, Gijón, Madrid, Valencia o Valladolid, todavía en 2017 la mayor parte de las áreas metropolitanas españolas carece de este tipo de protocolos de protección de la salud.

Por ello, y ante la persistencia del anticiclón en el inicio de la semana, Ecologistas en Acción pide que se extiendan a todas las áreas urbanas afectadas las medidas de reducción del tráfico motorizado adoptadas por los ayuntamientos de Madrid y Valladolid, advirtiendo a los sectores más sensibles a la contaminación atmosférica, como son la infancia, la tercera edad, las mujeres gestantes o las personas con problemas respiratorios o cardiovasculares, de que se protejan evitando la exposición al aire libre a la caída de la tarde, cuando la contaminación es más alta.

Asimismo, insta a los ayuntamientos de las ciudades grandes y medias y a las comunidades autónomas con áreas metropolitanas en su territorio a que redacten planes de acción a corto plazo que permitan adoptar las medidas de lucha contra la contaminación necesarias frente a episodios de mala calidad del aire como el que venimos sufriendo en los últimos días.

La contaminación atmosférica es responsable de hasta 30.000 fallecimientos prematuros anuales en España, 23.000 por inhalación de partículas y 7.000 causados por el dióxido de nitrógeno, según el último informe sobre la calidad del aire publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, citando estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata, por ello, de un importante problema ambiental y sanitario, agravado por el cambio climático global, que está reduciendo las precipitaciones e incrementa las situaciones meteorológicas estables favorables a la acumulación de la contaminación atmosférica.

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