Guille Jové, junto a Diego Quintana, presentando 'Los Motines del Pan'. FOTO: Jorge Ovelleiro
Guille Jové, junto a Diego Quintana, presentando 'Los Motines del Pan'. FOTO: Jorge Ovelleiro

Los Motines del Pan son unos episodios históricos y revolucionarios durante años silenciados en una Castilla que históricamente ha hecho gala de su conservadurismo. Durante los últimos años, en Valladolid, diferentes movimientos sociales han recuperado la memoria de estas revueltas principalmente protagonizadas por las mujeres, como las recreaciones organizadas por la Plataforma por la Sexualidad y Aborto Libres o la canción de Guille Jové que ha interpretado en su mini-recital y que en una parte de sus letra califica como un “ejemplo de lucha, de clase obrera”. Su intervención ha concluido una charla que ha arrancado Felipe, historiador y miembro de Vientos del Pueblo, CSA anfitrión del evento, describiendo estas revueltas y de Moscas de Compañía hablando sobre el arte en los movimientos sociales.

El acto coincide con el lanzamiento del single de Guille Jové ‘Los Motines de Pan’, un tema que si bien fue compuesto en la época de su disco debut, ‘Enraizando’, se quedó fuera al llegar justo cuando éste se editó, por lo que gran parte de su público ya lo conocía a fuerza de directo. Para este lanzamiento ha contado con el trabajo de las Moscas de Compañía, colaboradoras semanales de últimoCero y autoras de la ilustración que acompaña este single, editada en formato de camisetas y lámina. Ana Nan, de este colectivo de mujeres artistas, ha intervenido para hablar del papel del arte en los movimientos sociales a nivel global, como hace Jové localmente visibilizando estas luchas.

Felipe, historiador miembro del CSA Vientos del Pueblo, ha hecho una interesante acercamiento histórico a estas revueltas, “el contenido detrás de la canción”. Ha contextualizado los motines como unas rebeliones previas a las revueltas proletarias que arrancaron a mediados del XIX, motivadas por la carestía de vida y la carga impositiva que ahogaba a las clases populares. Los levantamientos fueron promovidos principalmente por mujeres ya que eran ellas, según su rol socialmente impuesto, quienes se encargaban de ir al mercado y afrontaban el problema del encarecimiento de la harina y, por consiguiente, del pan, base del sustento de sus familias.

Ha relatado, basándose en el libro ‘Los hermanos de Rebeca’ de Javier Moreno Lázaro, como se sucedieron los hechos el 22 de junio de 1856 en Valladolid, aunque el mismo modelo se repetía en diferentes tanto de Castilla como de otras regiones, cuando el movimiento se radicalizó y llegaron a tomar el Ayuntamiento de la ciudad, tocando las campanas a arrebato para llamar al pueblo a la revuelta. Los concejales intentaron sofocar la protesta sacando carros con trigo, el que supuestamente no había y provocaba el alza del pan, aunque ya era demasiado tarde.

El motín concluyó con la represión policial y militar ordenada por el Gobernador Civil, lo que se tradujo en persecuciones, detenciones, encarcelamientos, muertes, ejecuciones y juicios sumarísimos, además de torturas. Todo esto, según ha relatado Felipe, ha llevado a considerarlos como “los más sangrientos desde las Guerras Carlistas a la Guerra Civil”. Según explica el autor del libro, estos hechos no han trascendido históricamente ya que deshonraban a la llamada harinocracia castellana, de la que surgieron importantes apellidos de la burguesía regional como Cuétara o Yllera, a lo que Felipe ha respondido celebrando las acciones que los movimientos sociales han protagonizada para dar a conocer esta revolución popular liderada por mujeres, una efeméride merecedora en su opinión de un puesto destacado en el calendario vallisoletano.

A continuación, Ana Nan, del colectivo de mujeres artistas Moscas de Compañía, ha repasado diferentes ejemplos de artistas que utilizan sus obras para lograr el cambio social. Ha comenzado presentando el trabajo del Colectivo Acciones de Arte (CADA) que, en Chile, usaban el espacio público para apelar directamente a los ciudadanos. Aunque su acción abarco desde finales de los 70 a mediados de los 80, ha querido destacar su proyecto ‘NO+’ que la propia Ana recuperó durante su estancia en la capital chilena con una pancarta con el eslogan “No + Ley Mordaza” coincidiendo con la aprobación de ésta en España.

Ha descrito más proyectos y artistas, como la feminista neoyorquina Martha Rosler, la donostiarra Itziar Okoriz o la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile. Quiso hacer también un repaso al mundo del fanzine, impulsado por el movimiento punk y el hazlo tu mismo, destacando el libro “¡Puedo decir lo que quiera! ¡Puedo hacer lo que quiera! Una genealogía incompleta del fanzine hecho por chicas“ de Andrea Galaxina. En su extensa y aplaudida intervención ha dado algunas pinceladas también del graffiti o lo murales colaborativos, destacando en este y otros ámbitos al Espacio Matrioska de Os Blancos en la provincia de Ourense, así como su propio trabajo junto a Chucho Nieto en este ámbito.

El cierre musical ha sido la actuación de Guille Jové, acompañado por Diego Quintana al violonchelo. Agradeciendo el trabajo de las Moscas y la exposición de Felipe, ha presentado su canción ‘Los Motines del Pan’, confesado como ya en un par de pueblos ha recibido críticas por el contenido revolucionario de la canción, muestra del conservadurismo castellano aun latente. Ha aprovechado también para acercarse a las montañas leonesas con el estreno de una nueva canción, la ‘Jota para Riaño’. En ella repasa la historia del valle de Riaño, inundado para la construcción de un embalse, aludiendo a figuras como la de Simón Pardo que se suicidó de un tiro en el vientre antes de que lo desahuciaran de su casa para inundarlo, o a la “traición socialista”, ya que finalmente fue el gobierno de Felipe González quien construyó la presa después de las protestas del pueblo. Ha concluido su escueto recital con otra de sus nuevas canciones, ‘Pirineos’, dedicada a la lucha de los maquis.

No hay comentarios