Mesa de ponentes durante la presentación. FOTO: Jorge Ovelleiro
Mesa de ponentes durante la presentación. FOTO: Jorge Ovelleiro

Durante la tarde del miércoles, en el Museo Patio Herreriano, se han presentado los dos primeros estudios planteados como punto de partida para la construcción participativa de una Estrategia Alimentaria sostenible para Valladolid, dentro del proceso ‘Alimenta Valladolid’ en el que participa la Fundación Entretantos. En el acto ha participado la concejala de Medio Ambiente, María Sánchez, que ha asegurado que consumir de forma diferentes y mejor es fácil, posible y no más costoso.

En el acto, moderado por Verónica García, de la Fundación Entretantos, se han presentado dos informes que ofrecen enfoques complementarios: el primero, titulado Metabolismo y huella ecológica de la alimentación’, es un estudio de análisis económico y ecológico del funcionamiento actual del sistema alimentario, elaborado por la Universidad de Valladolid y expuesto por Oscar Carpintero; por otro lado, el Estudio Social’, realizado por la Fundación Entretantos y presentado por Daniel Lopez, acerca de las percepciones sociales de las problemáticas asociadas al abastecimiento alimentario en la ciudad, así como sus propuestas de acción.

María Sánchez, concejala de Medio Ambiente, ha sido la encargada de presentar la estrategia, que comenzaron a elaborar en abril de 2016: “Partimos de una situación de crisis global y crisis ecológica que muchas veces desde los representantes públicos no conseguimos hacer la pedagogía política suficiente para que la gente sepa de qué dimensiones estamos hablando”, ha expresado añadiendo que “uno de los mayores retos que tenemos es la concienciación y ver cómo modificamos ese modelo a uno mucho más sostenible, mucho más cercano y medioambientalmente razonable”.

Público asistente a la presentación. FOTO: Jorge Ovelleiro
Público asistente a la presentación. FOTO: Jorge Ovelleiro

Ha señalado varios puntos fuertes de la ciudad para enfrentarse a este reto, como el centenar de huertos urbanos que existen en la ciudad, no solo promovidos por el Ayuntamiento, sino también autogestionados, lo que ha recordado como una gran batalla de la anterior legislatura, realizando, en su opinión, una gran labor de participación, integración social y agroecológico. También ha destacado otras ventajas, como la organización de pequeños y medianos productores, las redes o grupos de consumo o las asociaciones vecinales: “Tenemos varias bazas que ya la sociedad civil venía trabajando hace tiempo”, declaró Sánchez.

Según la concejala, la política medioambiental de poco sirve si la ciudad de Valladolid no la hace suya”, por lo que ha anunciado que “la idea es que todo esto genere un consejo alimentario local, un consejo de participación en el cual estén representados distintos colectivos, integremos también a la sociedad civil organizada, para ir caminando y dando ideas sobre cómo alimentarnos mejor, desde el punto de vista medioambiental, sostenible y también desde los canales de comercialización”.

Oscar Carpintero, de la Universidad de Valladolid, ha presentado el trabajo realizado por el grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas. Ha comenzado exponiendo los antecedentes, necesarios para contextualizar su estudio, destacando como línea futura la necesidad de extender este análisis a los municipios del alfoz de Valladolid para que adquiera mayor sentido, además de reseñar, a tenor de los valores de renta por barrios, que hay un “grado de desigualdad importante en la ciudad”.

Oscar Carpintero durante su exposición. FOTO: Jorge Ovelleiro
Oscar Carpintero durante su exposición. FOTO: Jorge Ovelleiro

Según los datos expuestos, dada la relación del consumo con la coyuntura económica, entre 2009 y 2015 se redujo en 105 kilográmos por persona y años el consumo de alimentos, habiendo bajado también hasta el 44% la cantidad de productos frescos adquiridos frente a los procesados, que ya son mayoría. Según los datos que han conseguido de Mercaolid, el 20% de lo que se come en Valladolid proviene del resto del mundo, un porcentaje que aumenta hasta el 90% en pescados y mariscos congelados, lo cual agrava la huella de carbono de estos productos al tener que recorrer miles de kilómetros y procesos hasta llegar a la mesa. En cuanto a las hortalizas, tradicionalmente producidas mayoritariamente en la Comunidad, en la actualidad es Andalucía quien abastece mayoritariamente a Valladolid. Como ejemplo puso a las patatas procedentes de Castilla y León, que ha pasado de representar un 78% a un 56%.

Respecto a la cadena de distribución, ha cifrado en un 20% la decadencia de las tiendas tradicionales, principalmente las uniproducto como pescaderías o carnicerías, aunque ha destacado el crecimiento en el mismo periodo de los “colmados de toda la vida”. En cuanto a desperdicios, el 38% de los producido se desecha, por distintas razones, lo que a juicio de Carpintero muestra un “nivel de ineficiencia bastante notable”. En cuanto a los hogares los datos se agravan, ya que han constatado como el 35% de los productos que se tiran en las casas son alimentos en perfecto estado, lo que en todo Valladolid se traduce en 15 toneladas desperdiciadas.

La huella ecológica de todos estos modelos de consumo ha sido otro de los focos del análisis, señalando como esta bajada de la demanda ha reducido las emisiones de CO2 en un 16%. Haciendo distintas comparativas, ha destacado como una dieta ovo lácteo vegetariana reduciría este impacto en un 45%. Con este cambio, se reduciría de forma también muy notable la huella hídrica y la territorial.

Daniel Lopez, de la Fundación Entretantos, ha presentado el diagnóstico social. El estudio se ha hecho en base a distintas entrevistas específicas, una encuesta online en la que han participado 417 personas y una amplia revisión bibliográfica. El estudio pretende hacer partícipes a la sociedad vallisoletana” y trabajar con todos estos datos para ver qué significan y qué se puede hacer.

Daniel Lopez, de la Fundación Entretantos. FOTO: Jorge Ovelleiro
Daniel Lopez, de la Fundación Entretantos. FOTO: Jorge Ovelleiro

Ha lamentado que los terrenos dedicados a la agroecología sean muy bajos, además del tejido limitado de redes alimentarias alternativas, lo mismo que la red de agreoalimentación ecológica. En contraste, ha destacado la adhesión de la ciudad a la ‘Red de Ciudades por la Agroecología’, poniendo como ejemplo a Toronto que ya en 1991 emprendió el camino en el que ahora está Valladolid.

Según su diagnóstico, la percepción de la población es que estos productos son caros, tienen poca variedad o son difíciles de encontrar, tendencia que esta estrategia pretende revertir. A partir de su estudio, propone una lista de ámbitos de acción: dinamización y articulación de la cadena alimentaria local, fomento de la producción ecológica diversificada, diversificación de los canales comerciales y puntos de venta del alimento local y ecológico, apoyo a la distribución y comercialización de alimentos ecológicos y locales, y sensibilización e información acerca del producto ecológico y local.

Como final a la sesión de presentación, la Fundación Entretantos ha organizado una dinámica grupa con la los asistentes para completar los diagnósticos y realizar sugerencias de acción. Como anunciaron, a partir de esta presentación comienzan los talleres de participación ciudadana, aunque ya han realizado el primero sobre la tierra fértil en Valladolid. Toda la información para estos talleres, así como los informes, están disponibles públicamente en la página web de ‘Alimenta Valladolid’.

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