Manifestación del 8 de marzo de 2017. FOTO: Gaspar Francés
Manifestación del 8 de marzo de 2017. FOTO: Gaspar Francés

Es imposible echar la vista atrás en el año que termina sin destacar la ingente cantidad de actividades que los movimientos feministas han desarrollado en 2017. Un año protagonizado por jornadas como las de Marcando Pezón, manifestaciones multitudinarias como las el 8 de marzo o el 25 de noviembre, iniciativas como la creación de la Casa Feminista de las Mujeres o, incansables, las concentraciones de Adavasymt todos los días 25 para recordar a grito de “nos queremos vivas” que los feminicidios no cesan.

La revolución feminista ha consolidado su transversalidad este 2017 más allá de los “días de” en los que la lucha por la igualdad era “preocupante” pero nuca prioritaria. La violencia ya no es “domestica”, cada vez más sectores se despojan de eufemismos para denominarla como “machista”, apuntando además a su responsable, que es uno y trino: el patriarcado, que envenena de raíz lo social, lo judicial y lo legislativo. Sin embargo, son muchas las feministas que alertan sobre la falsa idea de que la igualdad ya ha sido alcanzada, como torticeramente se pretende promover desde distintos foros. Es cierto que el feminismo tiene hoy un papel destacado en las agendas y los movimientos sociales o que, incluso desde las instituciones, se están dando pasos en favor de una igualdad real, pero a ese escenario nuestra sociedad está lejos de llegar.

Las jornadas de Marcando Pezón, en las que participaron también diversos movimientos vallisoletanos, ha sido una de las citas más destacadas del año, con una intensa y elaborada programación de charlas, talleres y actividades en las que se acercaron o ahondaron en muy diversos temas: “En todos los aspectos de nuestra vida se ve reflejado el patriarcado, no es una lucha entre hombres y mujeres, estamos hablando de una estructura política, social, económica y no de las características de cada persona”. Igualmente, la Asamblea de Mujeres Combativas LIZA organizó también sus propias jornadas, además de protagonizar distintas movilizaciones a lo largo de todo el año.

Manifestación del 25 de noviembre contra las violencias machistas. FOTO: Gaspar Francés
Manifestación del 25 de noviembre contra las violencias machistas. FOTO: Gaspar Francés

Este despunte de los movimientos feministas ha despertado también la respuesta machista de quienes, lejos de asumir la necesaria revisión de roles y la visibilización de las desigualdades, siguen miopes. No hay que ir muy lejos para encontrar una de ellas, la del profesor de la Universidad de Valladolid que, al termino de la manifestación del 25 de noviembre, día contra las violencias machistas, irrumpió llamando “putas” a las concentradas, lo que provocó la inmediata respuesta de las mujeres que expulsaron al individuo al grito de “machista” o “fuera, fuera”. La respuesta fue unánime, tanto en el momento como en días posteriores, dejando claro que “seguiremos luchando contra esta lacra social que es el machismo, seguimos señalando a los agresores, seguimos más unidas que nunca para defendernos”, apuntaban desde la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libres.

Desde la Asociación de Asistencia a Victimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos (Adavasymt) han ido recordando mes a mes, 25 tras 25, que mientras la lucha y el trabajo siguen los feminicidios no cesan. En su última movilización hacían balance, cifrando en 119 las víctimas a las que han brindado asistencia, habiéndose superado el centenar de asesinadas en todo el Estado. Adavasymt será la encargada de la acusación particular, en representación del padre biológico, en el caso del asesinato y violación de la menor Sara en agosto de este año que estremeció a la opinión pública y provocó la respuesta del feminismo

Concentración de Adavasymt el pasado 25 e julio. FOTO: Jorge Ovelleiro
Concentración de Adavasymt el pasado 25 e julio. FOTO: Jorge Ovelleiro

Ante la pretensión de la Concejalía de Igualdad de abrir un ‘Centro Municipal de la Igualdad’, se constituyó la ‘Asamblea por una casa feminista de las mujeres en Valladolid’ para mostrar al gobierno municipal las propuestas de los movimientos sociales y feministas, proponiendo su cogestión. Ante la negativa institucional a esto último, están pendientes de concretar las condiciones de cesión de un espacio municipal para desarrollar su proyecto. Han pasado 9 meses desde su primer encuentro y, a la espera de que el Ayuntamiento se pronuncie, su trabajo no cesa, tanto para fortalecer los lazos entre las implicadas como para elaborar un plan acordado para esta futura casa.

La cultura, como en otras luchas, sigue tomando un papel importante. Durante SEMINCI, una mesa de debate analizó el papel de la mujer en la industria del cine, lo mismo ocurrió durante la III Conferencia Estatal De La Cultura reivindicando su presencia en la gestión cultural y denunciando su ausencia en puestos de poder. En el Espacio Joven se proyectó el documental ‘Tomar el escenario’ con una charla posterior en la que se debatió sobre la situación de las mujeres en la música vallisoletana.

Bandera feminista durante el pasado Pucela Rock. FOTO: Jorge Ovelleiro
Bandera feminista durante el pasado Pucela Rock. FOTO: Jorge Ovelleiro

Festivales como el Matazarock o el Pucela Rock quisieron donar sus beneficios a la lucha contra la violencia machista, reivindicándose en estos y otros eventos que ni el alcohol ni el desenfreno son coartada. A pesar de ello, el pasado septiembre, la Asamblea por unas Fiestas Libres de Agresiones Sexistas hizo un inapelable balance: "Desafortunadamente, Valladolid no está libre de agresiones machistas y estas fiestas, a pesar del trabajo de concienciación que se ha estado haciendo en la ciudad, ha habido agresiones".

Desde la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libres han querido rescatar del ostracismo a los motines del pan, las revueltas sociales por el pan y el trabajo que salpicaron castilla durante el siglo XIX impulsadas principalmente por las mujeres. Para ello, realizaron un recorrido teatralizado por diferentes escenarios de la ciudad donde se recreaban distintos momentos de estas luchas, culminando con el rap feminista de la latinoamericana Sara Hebe en la playa de las Moreras, después de arrojar el pelele del gobernador al río. Las Moscas de Compañía también han querido sumarse a esta revuelta ilustrando la canción del cantautor Guille Jové sobre los motines, además de editar su propio fanzine entre otros trabajo por la visibilización del trabajo de las mujeres en diferentes ámbitos y momentos de la historia.

Final del recorrido de los motines del pan en el Puente Mayor. FOTO: Jorge Ovelleiro
Final del recorrido de los motines del pan en el Puente Mayor. FOTO: Jorge Ovelleiro

También el Ayuntamiento de Valladolid, además de campañas institucionales promovidas desde distintas áreas como la de “No es no” durante las fiestas, se sumó, con el apoyo de todos los grupos representados en el pleno, a las reivindicaciones del 8 de marzo y del 25 de noviembre, con sendos actos y declaraciones institucionales. También la Universidad de Valladolid, principalmente a través de su Cátedra de Género, ha acogido diferentes charlas, talleres, encuentros o cursos, como la nueva edición de Occuy Gender o las jornadas Comunicando en Igualdad.

Y esto tan solo es una parte. Organizaciones como Amnistía Internacional quisieron destacar el trabajo de las mujeres en defensa de los Derechos Humanos, o Ecologistas en Acción, dentro de su Congreso Confederal celebrado en Valladolid, ahondó en la necesidad del ecofeminismo de la mano de Yayo Herrero. En definitiva, 2017 ha sido un año en el que las mujeres han avanzado irreversiblemente en su camino para cambiar el paradigma patriarcal por uno más justo e igualitario, porque “la revolución será feminista o no será”.

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