Pancarta de Liza Asamblea de Mujeres Combativas. FOTO: PAC LGTB+ Valladolid
Pancarta de Liza Asamblea de Mujeres Combativas. FOTO: PAC LGTB+ Valladolid

El colectivo Liza AMC ha hecho público un comunicado para rechazar de plano la pasividad ante las agresiones machistas en la ciudad y mostrar su apoyo explícito a una chica que sufrió una violación el pasado mes de agosto y a día de hoy “tiene miedo a salir a la calle ante las amenazas e insultos del agresor y sus amigos”.

“Queremos responder ante sus agresiones, creemos necesario que se conozcan, visibilizar quién es el agresor, ya que las instituciones y los cuerpos de seguridad la mayoría de las veces quedan a un lado y nos dan la espalda, cuestionándonos o no dándole la importancia que tendría que tener, quedando impunes y con total libertad los agresores. Dichas instituciones no se pueden vanagloriar en actos como el 25 N, diciendo todo lo preocupados que están, el compromiso que tienen ante la violencia machista; no pueden porque mientras no nos den voz a las que lo sufrimos, no podrán hablar mucho más. Porque las herramientas que exigimos y el compromiso que pedimos no se llevan a cabo precisamente porque nos culpabilizan, silencia y cuestionan. Para cambiar una desigualdad social se ha de contar con el sector que sufre la violencia machista”, señalan en el comunicado oficial.

Para reforzar su exigencia, denuncian un caso que tuvo lugar el pasado 24 de agosto en Valladolid, cuando una chica de 17 años estaba con sus amigos de fiesta en Parquesol cuando “uno de sus amigos la intentó besar”. “Ella se aparta y le dice que no quiere nada con él, pero este chico insiste ante las negativas de la chica. Ella busca ayuda entre sus amigas y las dos se apartan del grupo. Ya en el centro de Valladolid, el chico vuelve a intentar besarla y la chica vuelve a negarse. Él parece aceptar entonces esa negativa y junto a las dos chicas se va a otro bar, donde él le invita a una copa a la chica. Ella se bebe la copa confiando en su amigo sin saber que esa bebida contenía algo más”, explican desde Liza.

El relato continúa: “A partir de ahí la chica no recuerda nada, solo tiene noción de que bajó de un taxi para ir a su casa. Al día siguiente se despertó desorientada y con dolores en los genitales. Acudió al hospital donde confirmaron que había sido drogada y violada. Comienza el calvario: pastillas abortivas, contra enfermedades de transmisión sexual, antibióticos… Acudir a la policía, juzgados, psicólogos, psiquiatras, asociaciones… así se resumen los días de esta chica que desde entonces lucha por que se haga justicia”.

Este chico, que sostiene que los hechos fueron consentidos y está hablando con los amigos y familiares de la chica para dañar su reputación y ponerles en su contra, está denunciado y a pesar de ello sigue en la calle como si nada le hubiese pasado mientras le ha arruinado la vida a esta chica de solo 17 años. Ella tiene miedo a salir a la calle y de hablar ante las amenazas e insultos del chico y sus amigos. Es hora de contar la verdad, de denunciar esta situación y que no pase desapercibida”, sostiene Liza antes de apuntar que este agresor “se mueve por espacios de lucha antifascista”. “Por eso pedimos a todas las organizaciones que ya es hora de desenmascarar a todos los agresores, exigimos compromiso con el feminismo, con la expulsión y repulsa de todo aquel que teniendo actitudes machistas y además se le comunique que es el responsable de agresiones o comportamientos agrediendo física o verbalmente a cualquier mujer”, reclama Liza que concluye su comunicado con un “te creemos hermana”.

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