Yayo Herrero y Raquel Campos en la presentación de ‘Economía feminista. Desafíos, propuestas, alianzas’. FOTO: Jorge Ovelleiro
Yayo Herrero y Raquel Campos en la presentación de ‘Economía feminista. Desafíos, propuestas, alianzas’. FOTO: Jorge Ovelleiro

Entrepueblos ha presentado en el Centro Cívico ‘Bailarín Vicente Escudero’ su libro ‘Economía feminista. Desafíos, propuestas, alianzas’, explorando y recogiendo retos y desarrollos desde las diferentes aportaciones de la economía feminista. Yayo Herrero, una de sus autoras, ha sido la encargada de presentarlo en Valladolid con una charla en la que ha confrontado su análisis ecofeminista con el modelo actual basado en lo que ha llamado “economía tóxica”.

Yayo Herero es un “referente del ecofeminismo en España”, como ha explicado Raquel Campos, representante de Entrepueblos Valladolid y encargada de introducir la charla. La antropóloga, ingeniera, profesora, educadora social, activista ecofeminista, miembro de FUHEM y Ecologistas en Acción, ha intervenido como una de las autoras de ‘Economía feminista. Desafíos, propuestas, alianzas’. Editado por Entrepueblos, ha sido coordinado por Cristina Carrasco Bengoa y Carme Díaz Corral, con textos de Silvia Federici, Amaia Pérez Orozco, Mertxe Larrañaga Sarriegi, Yolanda Jubeto Ruiz, Natalia Quiroga Díaz, Yayo Herrero, Verónica Gago o Corina Rodríguez Enríquez.

Yayo Herrero ha ahondado en varios de los puntos que aborda en esta publicación, la relación de la economía feminista y la ecologista como alternativa a la convencional y capitalista que “ha declarado la guerra a la vida”. Ha desgranado una argumentada crítica al modelo actual basado en una “economía tóxica”, que se centra en la maximización del crecimiento económico en vez de centrarse en la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades vitales de los seres humanos.

Yayo Herrero durante su intervención. FOTO: Jorge Ovelleiro
Yayo Herrero durante su intervención. FOTO: Jorge Ovelleiro

“Nuestro modelo económico está construido sobre una serie de mitos que no son ciertos”, explica Yayo, “se han convertido en una creencia generalizada”. Esta economía “tóxica”, según su diagnóstico, es además ecocida, colonial, injusta “por se capitalista” y patriarcal. Basándose, en términos globales, en un centro rico, el norte económico del planeta, que explota a la periferia, los países del sur, pasando a ser además “caníbal”.

“¿De qué depende que la vida humana ser pueda mantener y reproducir?”, se pregunta Yayo, apuntado primordialmente a la naturaleza y sus recursos, renovables o no. “En una superficie que tiene límites fijos nada puede crecer de forma ilimitada”, asegura. Además de “ecodependiente”, Herrero señala que la vida humana es “interdependiente”, ya que no se puede sostener si no hay personas que se dediquen a trabajar por el cuidado de un cuerpo que es “vulnerable y finito”. “Todos y todas vamos a necesitar que otras personas estén al lado para cuidar nuestros cuerpos”, augura Herrero, por lo que “vamos a ser dependientes en algún momento de nuestra vida”.

Según su análisis, la economía feminista toma conciencia radical de la dependencia y del cuidado, al contrario que la convencional que cuanto más crece, más degrada esas relaciones de ecodependencia e interdependencia. “Quienes mayoritariamente han cuidado de los cuerpos vulnerables y finitos a lo largo de toda la historia y en casi todos los lugares conocidos son mujeres”, ha sentenciado Herrero, asegurando que además lo han hecho en espacios “invisibles y sin derechos” como son lo hogares.

No tiene dudas para señalar al responsable que explica esta situación, el patriarcado. Según explica, mediante el proceso de socialización ha inculcado un “sentido del deber” en las mujeres, no así en los hombres, en lo referente al cuidado de los cuerpos. Añadiendo a esto el amor, por el que se supone una predisposición a ser “más cariñosas”, sin importar la renuncia a sus proyectos vitales. Otro proceso que ha remarcado es el miedo, ya que hasta “al hombre más derrotado siempre le espera una esfera de poder que es su propia casa”, convirtiéndose su hogar en el lugar “más peligroso” para algunas mujeres.

Salón del Centro Cívico durante la charla. FOTO: Jorge Ovelleiro
Salón del Centro Cívico durante la charla. FOTO: Jorge Ovelleiro

Entre los mitos de las llamadas “ciencias económicas”, ha cuestionado el concepto de producción, que reduce el valor de algo a su precio: “¿Cuánto vale la cantidad ingente de trabajos que hacen mujeres no pagadas dentro de los hogares estando disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año?”, se pregunta Herrero, denunciando también cómo a este trabajo se le ha llamado “sus labores”, como si no fueran indispensables para el resto, alejándolas de lo que se entiende por producción. “Se llama producción a lo que realmente es destrucción”, asegura Yayo poniendo como ejemplo que un río contaminado es más valioso que uno sano porque hay que limpiarlo, entre otros análogos.

Ha desmontado también el concepto de trabajo, que actualmente se limita a las tareas que se realizan a cambio del salario, volviendo a la reducción al valor económico. Ha lamentado que las mujeres que han pasado su vida trabajando en sus hogares, accedan a una pensión por tener un vínculo con alguien que si ha cotizado por su esfuerzo, no por el propio.

Ha concluido hilando todo lo anterior para hacer un llamamiento a la huelga feminista del 8 de marzo: “En el argumentario de esta huelga veréis que muchas de las cosas que hemos comentado están ahí”, ha resaltado Yayo Herrero, asegurando que el movimiento feminista es ahora mismo el único que tiene la condición real de movimiento social de base e internacionalista, y que no está basado solo en la brecha salarial ni pretende “darle la vuelta a la tortilla” para “colocar a las mujeres en la posición de privilegio que ahora mismo tienen los hombres”. Ha valorado su transversalidad, diversidad en edades, formas de vivir el cuerpo y posiciones, animando a los chicos a apoyar dese la retaguardia: “No cabe duda que una parte fundamental del feminismo requiere que cada vez haya mas hombres dispuestos a perder privilegios”, concluyó.

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