Placa de la calle General Primo de Rivera que no ha sido retirada en Valladolid. Foto: Gaspar Francés
Placa de la calle General Primo de Rivera que ha sido retirada en Valladolid. Foto: Gaspar Francés

El 4 de octubre del año pasado el alcalde del PSOE en Valladolid, Óscar Puente, anunció por sorpresa su intención de cambiar el nombre a siete calles franquistas pero lo cierto es que casi 5 meses después ninguna placa ha sido retirada.

El anuncio de la retirada de las calles se produjo en el transcurso del polémico pleno celebrado en octubre en el que el PSOE, gracias a los votos del PP y Ciudadanos, consiguió sacar adelante una moción para mantener la laureada franquista en el escudo de la ciudad a la vez que se rechazaba el decreto por el que el dictador concedió la distinción a la ciudad.

La moción socialista se imponía así a la presentada por sus socios de Gobierno, Valladolid Toma la Palabra y la marca blanca de Podemos, Sí se Puede, que reclamaban la retirada de la simbología franquista del escudo.

Tras el intenso debate que se produjo y a modo de ‘cortina de humo’ fue entonces cuando el alcalde, que ya había anunciado su intención de cambiar el nombre de la calle José Luis Arrese para dedicársela al concejal del PP asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco, tomó la palabra para comunicar su decisión de afrontar siete cambios más en el callejero: Fernández Ladreda por Rigoberta Menchú; General Primo de Rivera por Emilia Pardo Bazán; Isidro Rodríguez Zarracina por Abogados del Turno de Oficio; Mariano Miguel López por Celtas Cortos; Rector Luis Suárez por Rafael Nadal; Doctor José Ramón del Sol por Víctimas del Terrorismo y Avenida Vicente Mortes por Gloria Fuertes.

Tan solo seis días después, el alcalde, dio marcha atrás a su decisión de otorgar una calle a la guatemalteca Rigoberta Menchú por sus tuits de condena al “uso desmedido de la violencia” contra el pueblo catalán en la jornada del 1 de octubre. Ese día anunció que la calle Fernández Ladreda llevaría el nombre de la cineasta Pilar Miró.

Sin embargo, cinco meses después del anunció, las placas con nombres franquistas siguen colgados en las calles de la ciudad. No ha ocurrido lo mismo con la avenida dedicada ahora a Miguel Ángel Blanco, cuya cartelería fue cambiada para que luciera flamante en el homenaje que la ciudad brindó al concejal del PP asesinado el pasado 3 de noviembre.


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