Manifestación estudiantil 8M en Valladolid. Foto: Gaspar Francés
Manifestación estudiantil 8M en Valladolid. Foto: Gaspar Francés

“Después de tanto tiempo hemos conseguido llenar las calles de dignidad, de orgullo, de combatividad, de solidaridad, de empatía, de sororidad, de fuerza y de igualdad”. Así comenzaba el manifiesto del grupo de estudiantes que han subido al escenario al término de la manifestación, la primera de esta Huelga General Feminista. Ante ellas, miles de personas abarrotaban la explanada de Portugalete, en su gran mayoría mujeres jóvenes enarbolando carteles, rabia y entusiasmo.

Al comienzo, la plaza de Fuente Dorada no daba a basto para albergar a las miles de manifestantes que ya se agolpaban ansiosas por arrancar la marcha. Sobre todo mujeres jóvenes ataviadas con carteles con puños feministas y frases como “Hoy paramos Pucela y el mundo”, “Somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar”, “No es un caso asilado, se llama patriarcado” o “No quiero ser valiente, quiero ser libre”, entre otras muchas.

Uno de los carteles vistos durante la marcha. FOTO: gaspar Francés
Uno de los carteles vistos durante la marcha. FOTO: gaspar Francés

La manifestación la encabezaba una pancarta sin firma con la frase “Nosotras también hacemos la historia”, y la estaban haciendo. En la calle Ferrari, desde donde tuvo que partir la manifestación ante la masiva afluencia a Fuente Dorada, una gran ovación por parte de las personas que llenaban expectantes las aceras marcó el emocionante arranque. Según avanzaba la comitiva, el cántico “No nos mires, únete” retumbaba entre aplausos. A la primera pancarta le sucedía la de la Asamblea de la Huelga Feminista en Valladolid con su eslogan “Si nosotras paramos, el mundo se para”, “Somos el grito de las que no tienen voz” de grupos anarquistas, “Juntas paramos, juntas avanzamos” de CNT o “Espacio libre de machismo” de STECyL.

Atravesaron la Plaza Mayor y recorrieron la calle Santiago, mientras miles de manifestantes se agolpaban aun en Fuente Dorada. Al paso de la marcha, varios comercios cerraron su verja, más por preocupación que por convencimiento. Es significativo que tiendas de lencería, cuyas clientas son casi exclusivamente mujeres, se protejan de ellas cuando se manifiestan por sus derechos mientras mantienen sus puertas abiertas en una jornada de huelga general.

La Subdelegación del Gobierno en Valladolid, según el recuento de la Policía Nacional, estima la afluencia en 9.000 personas, una cifra notablemente escasa ante la masiva e histórica manifestación que ha protagonizado el bloque estudiantil este 8M. “Hacía falta ya una huelga general”, “Huelga feminista de 24 horas”, “A igual trabajo, igual salario”, “Minifalda sí, violaciones no”, “Estoy hasta el culo de tanto machirulo” o “Fuera el machismo de nuestras aulas” fueron algunas de las consignas que de forma incesante se escucharon, en una movilización combativa y en absoluto silenciosa.

Además de jóvenes, otras personas de diversas edades acompañaban la marcha, como una mujer que vestía un mandil con la frase “Ser ama de casa es un trabajo no remunerado y sin pensión”, recordando que esta huelga, además de laboral, estudiantil y de consumo, por primera vez es también de cuidados. El ambiente que se respiraba era emocionante. Desde siempre los movimientos estudiantiles han sido un apoyo imprescindible para numerosas movilizaciones, siendo además un referente por su combatividad y capacidad de movilización.

Ya en Portugalete, desde el escenario animaban a llenar hasta el final el espacio para dejar hueco a una parte importante de la manifestación que aun pasaba por la Plaza de la Universidad. Al igual que en los distintos parones que hicieron desde la cabecera de la marcha para leer diferentes comunicados, una mujer interpretó en lengua de signos todo lo que se decía desde el pequeño templete instalado en la plaza. Su manifiesto comenzó destacando que “no somos las primeras”, valorando el trabajo realizado por sus predecesoras: “Las queremos tener en cuenta y visibilizar, procurando otorgarlas el lugar que merecen en la historia, el que las ha sido arrebatado, y no repetir lo que la historia ha venido haciendo desde que el mundo es mundo”.

Recordando que la huelga es feminista y de 24 horas, “nada de parones simbólicos”, recalcaron sus tres ejes, de cuidados, laboral, de consumo y estudiantil: “Los cuatro ejes que nos oprimen y nos torturan de manera sutil, casi imperceptiblemente para aquellos que no lo viven a diario”, aseguraron, añadiendo que “queremos que las reivindicaciones del 8 de marzo inunden todos los días de nuestra vida”.

“Nos dicen cómo tenemos que vivir, con quien, cómo vestir, cómo sentirnos, cómo adaptarnos a este sistema podrido y enfermo… Vivimos con vidas pautadas bajo el yugo de lo hegemónico y normalizado, que nos avisa rápido cuando nos salimos del camino. ¡Pues sí! Somos las inadaptadas, las que luchan y se sienten seguras caminando por la noche, las que no se prejuzgan ni se sienten solas”.

“Exigimos una educación pública, laica y feminista, diversa, libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos”, han concluído ante miles de manifestantes que respaldaban sus reivindicaciones con gritos y aplausos, culminando con un canto unísono: “Que viva la lucha de las mujeres”.

No ha faltado la crítica directa al término de su discurso. Si durante la manifestación y en la plaza una de las consignas más repetidas fue “Comisiones y UGT sindicatos del poder”, desde el escenario han recalcado su denuncia a dichas organizaciones acusándolas de “desmovilizar” la huelga. También han reprochado al “ayuntamiento del cambio” de Valladolid y a su alcalde las actuaciones de la Policía Municipal en las semanas previas, así como a los agentes que “nos han estado jodiendo desde que ha empezado la jornada de huelga”.

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