Saharauis en el desierto. Foto: Gaspar Francés
Saharauis en el desierto. Foto: Gaspar Francés

La tercera jornada de viaje comenzó temprano, aunque el programa se inició con retraso por la ausencia de la parte sindical de la comitiva, que no compareció a la hora pactada en el lugar acordado, como si aún tuvieran que superar la ‘resaca’ del día anterior. Recuperada la unidad, la caravana puso rumbo a la sede del Ministerio de Formación donde tiene su sede la Televisión de la RASD. “Estoy en contra de las visitas para ver. Vamos a aprovecharnos de ustedes. Les vamos a entrevistar para que quede aquí su voz”, advirtió el secretario general del Ministerio de Información y, dicho y hecho: separados en dos grupos, los políticos y sindicalistas, amén de algunos alcaldes concejales y diputados fueron entrevistados para la televisión y la radio en unos estudios que pese a su precariedad, ofrecen un resultado más que digno.

Visita al archivo de RASD TV. Foto: Gsapar Francés
Visita al archivo de RASD TV. Foto: Gsapar Francés

Sin tiempo de recuperación, de nuevo a la carretera, esta vez, camino de las instalaciones de la Media Luna Roja Saharaui. La sede del centro neurálgico de almacenaje de la ayuda humanitaria está cercado por enormes contenedores llenos de arena colocados en círculo. Algunos de ellos, en grandes letras rojas incluyen las palabras universalidad, unidad, voluntariado, independencia, imparcialidad, neutralidad y humanidad.

Allí el máximo responsable de la Media Luna Roja Saharui, Buhabbayni Yahya, a duras penas consigue mantener la atención de un auditorio desfondado ya a esas horas cuando desgrana las escalofriantes cifras que reflejan el descenso de la ayuda humanitaria en los últimos años con la excusa de la crisis. La institución que se creó tan solo 25 días después de la invasión marroquí en 1975, ha visto como los 17 millones de euros que recibía de la Unión en Europea en 1998, se han reducido a 9 en 2018. Algo parecido ocurre con la ayuda procedente de España. De 10 millones en 2010 se ha pasado a los 5 millones previstos para este año.

Foto de familia en la sede de la Media Luna Roja Saharaui. Foto: Gaspar Francés
Foto de familia en la sede de la Media Luna Roja Saharaui. Foto: Gaspar Francés

“Tenemos un desafío. Las nuevas generaciones dicen que no pueden esperar más y eso puede ser un factor de inestabilidad en toda la zona. El tren de la paz lleva atascado en el desierto 26 años ya (desde el alto el fuego). Para resolver esta situación no hace falta un analgésico, hace falta un antibiótico internacional. Vamos a romper juntos este muro de silencio”, acabó proponiendo el presidente de la Media Luna Roja Saharaui a un auditorio que, en algunos casos, no pudo evitar una cabezada de puro cansancio.

Sin embargo, aún había tiempo para más: una desgarradora visita a la sede de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA). La fachada de entrada está presidida por un extracto del auto de Pablo Rafael Ruz, juez del juzgado central de instrucción 5 de la Audiencia Nacional. Allí, Abdeslam Omar, como presidente del colectivo se encargó de disculpar el retraso de dos horas que acumulaba la visita: “Por dos horas no hay que pedir perdón, llevamos esperando 42 años”, dijo lapidario.

Instalación de la Asocaición de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis. Foto: Gaspar Francés
Instalación de la Asocaición de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis. Foto: Gaspar Francés

Abdeslam Omar, que en breve visitará España en una ronda de contactos, reconoció la existencia de 54 presos de derecho común en la RASD, sin que ninguna de ellas sea mujer. “Este es uno de los pocos lugares del mundo donde no hay mendigos y en donde, desde 1987 solo se ha registrado un caso de violencia machista”, indicó antes de proceder a enumerar las cifras más crueles: Más de 20.000 detenciones arbitrarias en Marruecos desde que se inició el conflicto, 4.500 desapariciones y, a día de hoy, 64 presos políticos en las cárceles donde la práctica de la tortura es algo habitual. Así lo acreditan cientos de fotos en las paredes de la sede de la asociación.

Un necesario encuentro para tomar conciencia de la situación que viven a diario los saharauis que viven en los territorios ocupados que no despertó demasiado interés entre las dos parlamentarias del PP desplazadas, cansadas ya de una agenda cargada “de actos políticos”.

La comitiva visitó el hospital de Smara Bachir Lehlaui. Foto: Gaspar Francés
La comitiva visitó el hospital de Smara Bachir Lehlaui. Foto: Gaspar Francés

De vuelta a Smara y tras una rapidísima comida con las familias de acogida, la comitiva visitó el hospital de la zona Bachir Lehlaui, levantado con ayuda italiana. A sus puertas, recibe el director médico de 60 años, ex militar español. Él se encarga de advertir a la comitiva de que el que se va a visitar no es un hospital al uso. Las habitaciones, huérfanas de todo mobiliario, se suceden como si de una instalación abandonada se tratara. Apenas media docena de camillas en estado lamentable, un aparato de ecografía y una sala de partos, se muestran como principal dotación. Imaginar una intervención médica en esas circunstancias remueve cualquier conciencia.

Representantes de las Asociaciones españolas de Ayuda al Pueblo Saharaui tomaron la palabra a las puertas del hospital para sacar los colores a la Junta de Castilla y León, que se comprometió hace 4 años a destinar una importante partida económica para la mejora del hospital que aún están esperando. “¡Por los niños!”, reclamó ayuda emocionada Mariví Barrios, de Zamora, que recordó el fallecimiento de una niña que “entró con un dolor de garganta y ya no salió”.

En mitad de la visita, llegó al hospital una mujer diabética con hipoglucemia, y ante la falta de médicos, la ex vicepresidenta de la Junta de Castilla y León, médica de profesión, Rosa Valdeón, tuvo que intervenir con la ayuda de dos enfermeras, controlando sus constantes vitales y practicándole reanimación cardiaca. Con esta actuación que ayudó a estabilizar a la mujer, y tras administrarle glucosa, la paciente fue trasladada al hospital de Rabuni, habiendo evolucionado de forma favorable. La vida en los campamentos de refugiados tiene mucho que ver con la casualidad.

La agotadora jornada concluyó con una visita a un taller de textilería en el que, sin apenas luz, unas mujeres tejían alfombras y pulseras que pronto fueron pasto de las compras de algunos procuradores ansiosos de recuerdos.

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La cuarta jornada de visita institucional no fue menos apretada que las anteriores. Sin posible recuperación, el programa comenzó con una visita a la escuela de primaria ‘8 de Marzo’ donde, según explicó su director, se han formado los líderes del Frente Polisario.

Escolares abandonan el colegio 8 de Marzo. Foto: Gaspar Francés
Escolares abandonan el colegio 8 de Marzo. Foto: Gaspar Francés

El reparto de caramelos y distinto material escolar entre los escolares fue aprovechado por algunos de los políticos de la expedición para sacarse fotos con los escolares, que chapurreaban con distinto grado de acierto un español sembrado como segundo idioma en la escuela y perfeccionado en los viajes veraniegos a España auspiciados por el programa “Vacaciones en Paz”.

Una pintada presidía el enorme patio del colegio con una bandera en el centro: “Seremos libres”.

Tras la visita de los políticos, comenzaba un periodo vacacional y los escolares no tardaron en vaciar las destartaladas aulas mientras se peleaban por hacerse con un puñado más de caramelos, un boli o una libreta.

Niños de la guardería de Amgala. Foto: Gaspar Francés
Niños de la guardería de Amgala. Foto: Gaspar Francés

El siguiente destino, la guardería Amgala, donde en un pequeño patio y al sol, vestidos con los trajes típicos, los niños más pequeños ofrecieron dátiles y leche de camella a la singular visita. Entonaban cánticos a favor del Sahara libre, indicando que la lucha es el único camino. Apenas alcanzaban los 6 años de edad. El espacio servía de refugio educativo a 360 niños y fue aprovechado por el delegado del Frente Polisario en Castilla y león para realizar una primera valoración del viaje a los medios de comunicación: “Queremos una sede en Castilla y León que nos sirva como pequeña embajada”, solicitó.

Sin casi dar un respiro, tuvo lugar un el encuentro con el Consejo Municipal, con un discurso de bienvenida a cargo de Mohamed Nafaa, Alcalde de la Daira, en el que intervino el embajador que ha representado los intereses del Sáhara Occidental en distintos países y que puso en valor el consenso alcanzado en Castilla y León por todos los partidos políticos para posicionarse a favor del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. El encuentro, con idéntico atrezzo a los anteriores y con únicamente presencia femenina (y algún anciano) tuvo lugar en una sala financiada desde Elorrio (País Vasco).

Recepción en Amgala. Foto: Gaspar Francés
Recepción en Amgala. Foto: Gaspar Francés

A las afueras de la daira esperaba una jaima montada para ofrecer un aperitivo a toda la comitiva. Mientras unos se hacían fotos con los dos camellos engalanados para la ocasión, otros daban cuentas de unas sabrosas brochetas de camello. Allí RTVCyL aprovechó para recoger la opinión de los distintos portavoces de los grupos políticos, buscando más que una valoración política, el lado humano de la visita y sus impresiones personales. En el caso del portavoz de IU, José Sarrión, pese a la insistencia de las preguntas, ambos planos se resumieron con una sola palabra “vergüenza”, aprovechando para recordar el infame papel jugado por España en este conflicto.

Un joven policía pidió intervenir como el resto de políticos. Vestido de uniforme, pero con zapatos de calle, confesó tener tan solo 22 años y ser el responsable de otros 15 agentes. Las preguntas que le formularon condujeron a la siguiente reflexión: “Si hay que ir a la guerra, nos vamos a la guerra, Solo queremos nuestra tierra”.

Policías saharauis. Foto: Gaspar Francés
Policías saharauis. Foto: Gaspar Francés

Otra vez de regreso a Smara, en el centro de recepciones aguardaba el Ministro de Salud Pública para otro encuentro al que ya no llegaron los representantes del PP y C,s, como habían anunciado al responsable de la comitiva. “El sistema sanitario es muy frágil porque depende de la cooperación”, acabó por resumir el ministro, tras la proyección atropellada de un powerpoint con los datos del tercer plan estratégico de salud que pretende poner en marcha el gobierno de la RASD.

El reducido tiempo concedido para comer, esta vez de forma comunitaria en una casa distinta a las casas de acogida, impidió el descanso de los desfondados. A las 16,30 horas, Bullahi Sid, ministro de Cooperación de la RASD, ya esperaba en el centro de recepciones. La falta de megafonía y su imperceptible tono de voz obligaron a los asistentes a arremolinarse sentados a sus pies para escuchar de nuevo el mismo mensaje: “Para el Sahara solo hay una solución política y la responsabilidad del estado español es evidente”. Llamativo resultó el reconocimiento del ministro a Cuba “por sustituir el papel que debería jugar el Instituto Cervantes en la defensa del español”. “Sin los cubanos el español en los campos de refugiados hubiera muerto”, advirtió a los presentes.

Bachir Mustafa Sayed, Ministro de Asuntos de las Zonas Ocupadas y de la Diáspora. Foto: Gaspar Francés
Bachir Mustafa Sayed, Ministro de Asuntos de las Zonas Ocupadas y de la Diáspora. Foto: Gaspar Francés

La agenda aún deparaba algún encuentro más: esta vez con Bachir Mustafa Sayed, Ministro de Asuntos de las Zonas Ocupadas y de la Diáspora. Para ello hubo que desplazarse de nuevo a la wilaya de Auserd, donde tiene su sede el ministerio. En un espacioso recibidor presidido por los siempre presentes retratos de El Uali Mustafa Sayed, el pastor de cabras en los campamentos del desierto, que se convirtió en líder carismático y alma del movimiento por la independencia del Sáhara, los integrantes de la comitiva castellano y leonesa se reponían del enésimo desplazamiento en todoterreno esquivando baches.

Ya en la sala donde intervino el ministro, se pudieron escuchar algunas carcajadas a cuenta del infructuoso intento de colgar una bandera de Castilla y León por parte del procurador de Ciudadanos, José Ignacio Delgado.

Cuando el ministro accedió a la sala, todos comprobaron que era la misma persona que tan solo unas horas antes les había servido con sus propias manos la comida en Smara. Su intervención, fue una de las más contundentes de todas las escuchadas durante todo el viaje. “Marruecos tiene poco respeto por los Derechos Humanos. Ha convertido el territorio en una gran cárcel. Los presos políticos son sometidos a una muerte programada”, dijo sin reparos y dejando claro que la República Árabe Saharaui Democrática “está lista para privilegiar los intereses de España” una vez que se consiga la independencia. “La RASD ansía la buena vecindad con España, fruto de una convivencia que duró casi 100 años”, comentó antes de concluir su intervención cargando de nuevo contra el reino de Marruecos. “El rey poco reina. A veces nos preguntan si está en los campamentos porque allí no le ven”, apuntó como chascarrillo y antes de enumerar cómo presiona el reino alauita a occidente: “Cada semana dicen que desarticulan una célula terrorista, cada 15 días anuncian la detención de 100 inmigrantes; cada mes, el apresamiento de 50 toneladas de hachís…. ¿Marruecos guarda las fronteras? No, son solo fabricaciones de palacio”, indicó sin miedo a asegurar que “la venta de hachís y la inmigración ilegal financian el reinado de Marruecos”.

Merienda en el desierto. Foto: Gaspar Francés
Merienda en el desierto. Foto: Gaspar Francés

Una merienda en el desierto, con el tradicional te y, de nuevo, carne de camello, puso fin a la jornada institucional que tuvo como broche una espectacular puesta de sol vigilada de cerca por la policía local.

La jornada, que podría haberse dado entonces por concluida, no fue más que el aperitivo de un tortuoso viaje de regreso, que comenzó a las 23 horas del día 19 de marzo y concluyó casi 13 horas después en el aeropuerto de Madrid, tras haber soportado una larga espera de nuevo en el aeropuerto de Árgel, donde hubo que superar hasta seis controles policiales exhaustivos. Casi nadie logró pasar como recuerdo un gramo de arena del desierto más allá del polvo sahariano acumulado en el cuerpo.

A buen seguro que en el pleno de las Cortes de Castilla y León en Valladolid que comenzó a las 17 horas y al que consiguieron llegar a tiempo todos los parlamentarios expedicionarios, más de uno se cuestionó lo que es o no una verdadera jornada de trabajo ‘apretada’. Acababan de sufrir cómo se exprime a los políticos en el desierto.


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