Representación de un check point israelí con el ejército tratando de reducir a una manifestante palestina. FOTO: Jorge Ovelleiro
Representación de un check point israelí con el ejército tratando de reducir a una manifestante palestina. FOTO: Jorge Ovelleiro

Teatro Foro Clown de Valladolid, con la colaboración de Pallasos en Rebeldía, montaron en la tarde del miércoles un check point al modo de los que Israel tiene instalados en territorio palestino para controlar el tránsito de las personas por su propia tierra. El fundador de Pallasos, Iván Prado, volvió a Valladolid para ofrecer una charla sobre su trabajo en Palestina y la importancia del clown y la risa en a lucha contra las injusticias y, en concreto, contra el apartheid israelí. Al finalizar su intervención, como en cada una de las actividades de estas Jornadas de Valladolid con Palestina, se realizó una concentración de condena a los asesinatos de Israel durante

Con un papel azul si quien quería cruzar era israelí, con todas las facilidades, o verde si era de origen palestino, indicando además a qué zona pertenece, sufriendo desprecios, vejaciones y agresiones, varias personas trataron de cruzar ayer miércoles el check point israelí instalado en la puerta de la Facultad de Derecho de Valladolid. Entre otros personajes que intentaban cruzarlo, había un hombre azada en mano tratando de alcanzar sus tierras separadas de su hogar por el muro, al que se le requisa su herramienta, o una mujer embarazada con tarjeta verde que pretende cruzar la barrera para ser atendida en un hospital, agredida y despreciada por el ejército, mientras que otra con tarjeta azul pudo pasar sin problemas, igual que una turista que incluso pudo llevarse una foto de recuerdo junto los militares.

Militares israelíes y estadounidenses reduciendo a un Palestino frente al muro. FOTO: Jorge Ovelleiro
Militares israelíes y estadounidenses reduciendo a un Palestino frente al muro. FOTO: Jorge Ovelleiro

También una mujer con aspecto árabe que pretendía ir a estudiar con sus libros y apuntes debajo del brazo, mientras los militares israelís y estadounidenses la cacheaban y arrojaban sus pertenencias al suelo para impedirla finalmente el paso, mientras una fotoperiodista identificada como tal trataba, entre los empujones de las militares, retratar lo que allí sucedía. Por supuesto, nada de banderas palestinas, incautadas con violencia por el ejército, además de detenciones y agresiones a sus portadoras. “Estos son los controles que hace el Estado sionista al pueblo palestino en su propio territorio”, aseguraban desde la Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid ante la mirada del público que incluso se animaba a tratar de superar el check point participando en la representación. Finalizada ya la actividad, de forma simbólica, tanto el público como los ficticios militares o la población que trataba de cruzar el muro, han derribado la tapia sionista.

La segregación no terminó ahí, ya que el acceso al aula de los sótanos de la Facultad de Derecho, donde se tuvo que desarrollar la posterior charla del payaso Iván Prado, también estaba regulado para colocar a sus asistentes, con los ciudadanos de la zona A ocupando las primeras filas mientras los de la zona C, que significa el 60% de los territorios ocupados, se veían relegados a las últimas. Al inicio de la charla, desde la Plataforma Solidario con Palestina de Valladolid recordaron que, tras ésta, aun queda la última actividad de las Jornadas el próxima miércoles y que la fiesta que en principio tenían anunciada como colofón han decidido suspenderla ante la grave situación que se vive en Palestina con el asesinato de manifestantes por parte del ejército israelí.

Iván Prado durante su intervención en la Facultad de Derecho de Valladolid. FOTO: Jorge Ovelleiro
Iván Prado durante su intervención en la Facultad de Derecho de Valladolid. FOTO: Jorge Ovelleiro

“Nos hicieron pensar que el circo era un lugar decrépito donde se maltrataba a los animales y que servía para la élite, para hacer películas en blanco y negro o para que los payasos vendían hamburguesas”, comenzó Iván Prado en su intervención. “Eso es falso”, aclaró con rotundidad, “la primera tradición artística internacionalista de la humanidad es el circo”, asegurando que el payaso lo crean las clases humildes para enfrentarse al poder y a la que denominó “dictadura de la perfección”, en la que “el esfínter no se relaja”. Su intervención no estuvo exenta de críticas, más o menos veladas, con una gran carga irónica que, entre chascarrillo y chascarrillo, fue captando al público que, aunque algo tímido, arrancó en carcajadas y aplausos en diferentes ocasiones.

Prado es uno de los fundadores de Pallasos en Rebledía, un colectivo que aboga por defender los Derechos Humanos con la herramienta de la cultura, despertar la esperanza a través de las artes circenses, desarrollar la fraternidad entre los pueblos del mundo y luchar contra el sistema global de terror desde la utopía del clown. Hizo un emocionante alegato sobre la necesidad de la felicidad y el papel que en ello tiene el arte payaso: “La risa es revolucionaria, el sentido del humor es aquello que nos ayuda a superar el terror permanente en el que el sistema nos intenta hacer creer que vivimos”.

Narró la creación de su proyecto, nacido del FestiClown que realizaron en Lugo hace ya casi dos décadas para enfrentar al gobierno gallego de Fraga, a partir del cual han realizado acciones en lugares como la República Árabe Saharaui Democrática, en Argentina junto a las Madres de la Plaza de Mayo o en Chiapas con el movimiento Zapatista, declarándose heredero e la filosofía que impulsó su revolución el primero de enero de 1994. La primera expedición a Palestina, en colaboración con Payasos Sin Fronteras, coincidió con la Segunda Intifada, tras lo que editaron el documental “Diario de guerra de un payaso”, volviendo repetidas veces con diferentes y violentas peripecias con el ejército israelí, recordando como veían las balas trazadoras durante la noche desde la ventana del hotel, les metieron un fusil M16 por la ventanilla del coche o escuchaban las explosiones mientras cortaban confeti para sus actuaciones.

Según explicó, lo más duro, pero que a la vez fue lo que le impulsó a crear Pallasos en Rebeldía, fueron dos vivencias concretas: las lágrimas de madres y padres dicéndolo que “mi hijo hacía meses que no reía” y las personas que le asaltaban para explicarle su historia pidiéndole que por favor volviera a España y lo contara. Después, durante sus viajes a Palestina, descubrió emocionado que “donde Israel sembraba destrucción había gente que hacía circo y clown”, por lo que crearon el Festi Clown Palestina, primer festival payaso del mundo árabe, que ya va por su quinta edición, con la participación de artistas de la talla de Leo Bassi, Patch Adams o Pepe Viyuela, entre otros, además de los locales.

Como cabía esperar, la respuesta de Israel no fue en absoluto positiva, siendo cacheado o desnudado por el Mossad, agencia de inteligencia israelí, incluso en el aeropuerto español de Barajas donde tienen incluso una oficina, ante la presencia como mero observador de un agente de la Guardia Civil: "Hasta ahí llega la soberanía española". También fue encarcelado y deportado, hasta ser declarado persona non grata en Israel. Tras la proyección de varios vídeos sobre los viajes y acciones que han llevado a cabo estos años, sin duda emocionantes ante la ternura y atrocidad de las imágenes, concluyó que “el primer muro, la primera barrera, es el miedo; el lugar del payaso es abrir un agujero en ese muro”.

Concentración en la Plaza de la Universidad en solidaridad con el pueblo palestino. FOTO: Jorge Ovelleiro
Concentración en la Plaza de la Universidad en solidaridad con el pueblo palestino. FOTO: Jorge Ovelleiro

“Desde el 30 de marzo, según datos oficiales del Ministerio de Salud Pública, ha habido 37 palestinos asesinados, entre ellos un periodista perfectamente identificable por su chaleco de prensa, y más de 2.000 personas heridas o mutiladas por disparos de los soldados y francotiradores israelíes entre los que se encuentran más de 200 niños y 30 mujeres”, aseguraron en su manifiesto leído en la Plaza de la Universidad por el propio Iván Prado junto a Silvia, representante de la Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid. Como han hecho en cada una de estas actividades, mostraron su rechazo ante estos hechos, exigiendo al Gobierno del Estado español que condene los ataques contra civiles desarmados y revise sus acuerdos con Israel.

“Desde la Plataforma Solidaria con Palestina pedimos a nuestros representantes políticos que se posicionen del lado del Derecho Internacional y, como titulares de obligaciones, les apelamos a reiterar su llamamiento a respetar y hacer respetar el Convenio de Ginebra y activen los mecanismos necesarios para que Israel rinda cuentas”, aseguraron desde la Plataforma. Con un final de marcado carácter internacionalista, mostraron su solidaridad con el pueblo de Siria o Nicaragua, bombardeado o reprimido con violencia estas últimas semanas. Siendo 25 de abril, la concentración finalizó entonando el ‘Grândola, Vila Morena’, himno de la Revolución de los Claveles de Portugal que se conmemora este día.


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